Fíjate bien
si al retirarte tras la vejación,
aún te sostiene la mirada
como perro maleducado en desafío. Como perro que reclama que le rectifiques.
A palos.
Por A. Ruíz Morillas
Esta entrada fue publicada el 20 abril, 2008 a 6:05 pm. Puedes seguir los comentarios a esta entrada a través de RSS 2.0 feed. Puedes deja un comentario, o trackback desde tu propio sitio.