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Nací el día del asalto al cuartel Moncada, pero 28 años después.

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Celebrando al “Presidente Guerrero”

Publicado por moncadista en 22 mayo, 2012

El caso de los Demócratas por la grandeza de la política exterior de Obama es más relevante por lo que alegremente ignora.

30 de abril de 2012
Glenn Greenwald

Traducido del inglés por
El Mundo No Puede Esperar
22 de mayo de 2012

Peter Bergen, el Director de Estudios de Seguridad Nacional en la Nueva Fundación Americana que apoya al partido Demócrata, tiene hoy un largo artículo de opinión-editorial en el New York Times glorificando a Obama como un valiente e inquebrantable “Presidente guerrero”; empieza así:

EL presidente que ganó el Premio Nobel de la paz en menos de nueve meses después de su investidura ha resultado ser uno de los líderes estadounidenses más agresivos militarmente en décadas.

Sólo reflexionar que: no sólo el Partido Demócrata, sino también su facción progresista, está salvajemente entusiasmada con “uno de los líderes más agresivos militarmente en décadas.” Eso es bastante revelador a muchos niveles. Bergen apunta esa ironía: recuerda que Obama usó su discurso de recogida del Nobel de la Paz para defender las justificaciones para la guerra y señala: “si aquellos de la izquierda estaban escuchando, no parecía importarles.” Añade que “la izquierda, que ha condenado fuertemente a George W. Bush por las torturas durante los interrogatorios y las violaciones del debido proceso en Guantánamo, estuvo relativamente callada mientras que la administración Obama, actuando como juez y verdugo, ordenó más de 250 ataques aéreos con aviones no tripulados en Paquistán desde 2009, durante los cuales se perdieron al menos 1400 vidas.”

Para explicar el comportamiento de “la izquierda,” Bergen propone esta teoría: “Tanto de la izquierda como la derecha, ha habido una desconexión cognitiva continua y dramática entre el historial del Sr. Obama y la percepción pública de su liderazgo: a pesar de su demostrada disposición para usar la fuerza, ninguno de los lados le supone como el presidente guerrero que es.” En otras palabras, los progresistas son servilmente adeptos de “uno de los líderes estadounidenses más agresivos militarmente en décadas” porque se han engañado a sí mismos al negar esta realidad y continuar pretendiendo que es algún tipo de personaje anti guerra.

Esta no es una especulación irracional, pero al final creo que no es verdad. Dejando de lado la sobre-generalización de Bergen (algunas facciones de “la izquierda” han hecho bastante ruido al condenar las acciones de Obama en esos temas) la mayoría de los Demócratas son perfectamente conscientes de la agresión militar de Obama. Ellos no le apoyan a pesar de eso, sino que más bien, esa es una de las cosas que les encanta de él. Después de años de burlas desde la derecha como un debilucho que mima a los terroristas, Obama (pavoneándose y enseñando su propia fuerza) les deja sentirse fuertes y poderosos exactamente de la manera en la que la arrogancia de Bush y Cheney dejaba a los conservadores que se chulearan por ahí como tipos duros, jugando a que hacían de guerreros. Más que ignorar esta agresión, los comités de expertos demócratas apuntan con una orgullosa sonrisa radiante a los cadáveres apilados por el Comandante en jefe demócrata para argumentar que la política exterior ha sido un rotundo “éxito”, mientras que los expertos demócratas celebran y defienden el valor político de sus majestuosos asesinatos.

Ayer, Chris Hayes en su show matinal de MSNBC, condujo una excelente discusión de dos partes sobre la escalada en el asesinato de civiles por los ataques mediante aviones no tripulados de Obama, con un fuerte énfasis en la gente inocente, incluyendo numerosos niños, que habían sido asesinados. Enseñó un vídeo desgarrador con la angustia de un hombre mientras describía el ataque aéreo con bombas de racimo que en el 2009 mató a su mujer embarazada y a sus niños; mostró el asesinato en Yemen, mediante aviones no tripulados de EEUU, de Abdulrahman Awlaki, un ciudadano estadounidense de 16 años de edad; y entrevistó a Clive Stafford Smith, abogado de derechos humanos, que describió al chico paquistaní de 16 años que conoció en un encuentro para discutir las muertes de civiles por ataques de aviones no tripulados y que, apenas 3 días más tarde, un ataque estadounidense con avión no tripulado acabó con su propia vida.

Más tarde ese día, Hayes envió este tweet: “Un poco sorprendido por la fealdad que la conversación sobre los aviones no tripulados hace salir en la gente.” Se refería a la avalancha de ataques furiosos por Twitter de los leales a Obama de siempre que alegremente defienden el programa de los aviones no tripulados, se burlan de las preocupaciones sobre los civiles muertos, e insisten que él no debería estar dando cobertura a tales asuntos porque pueden dañar a Obama en un año de elecciones (por supuesto, no sólo los seguidores del Presidente, sino, como Hayes señaló, el mismo Presidente que es un experto en encontrar humor en sus ataques con aviones no tripulados).

Al contrario de la generosa creencia de Bergen de que los progresistas se están engañando a sí mismos sobre el militarismo de Obama, muchos son plenamente conscientes de ello y, porque es un demócrata haciéndolo, han terminado apoyándolo agresivamente. Eso, sin duda, será uno de los legados más duraderos de Obama: transformar esas políticas de excesivo militarismo, rampante secretismo y asaltos a las libertades civiles de un radicalismo de derechas a un robusto consenso bipartidista (aunque podrían intentarlo, ni siquiera los progresistas serán capaces de dar la vuelta y pretender con credibilidad poner objeciones a tales cosas la próxima vez que haya un presidente republicano).

Ahora, hay un elemento de engaño en el apoyo demócrata al militarismo de Obama, y se extiende no sólo a sus más ardientes defensores sino también a la editorial de Bergen. La mayoría de los demócratas que alaban “los éxitos de la política exterior de Obama” fallan incluso al reconocer, no digamos condenar, a las miles de personas inocentes cuyas vidas fueron acabadas por su militarismo. Esas muertes simplemente no existen en su mundo. Cuando los obligas a hablarlo, simplemente lo descartarán con la terminología militar que fue popularizada por primera vez por Timothy McVeigh (eso es sólo un “daño colateral”) y entonces rápidamente vuelven al mantra de la era Bush de invocar descuidadamente la palabra “terrorismo” para justificar cualquier violencia que el gobierno de los EEUU cometa. Se ven a sí mismos, y especialmente a su líder, tan justo y noble que incidentes como este y este y tantos otros son felizmente guardados lejos de sus conciencias porque la realidad de lo que ellos apoyan no puede ser reconciliada con su propia percepción; eso, más que nada, es lo que explica el rencor dirigido a Hayes ayer: él hizo públicos hechos que ellos prefieren desesperadamente que sean escondidos, no de otros, sino de ellos mismos.

Así, Bergen (que ha pasado los últimos años defendiendo diligentemente en periódicos de los demócratas la escalada bélica de Obama en Afganistán y el aumento de la guerra mediante aviones no tripulados) escribe casi 2000 palabras aclamando los espectaculares logros de la política exterior de Obama. Y ni siquiera una vez la palabra “civil” o “inocente” aparece. No hay ninguna mención (cero) a los numerosos civiles inocentes que han sido asesinados por las políticas militaristas que Bergen celebra. Simplemente no existen. Bergen (que ha afirmado anteriormente, contrario a las numerosas pruebas, que los civiles muertos por los ataques por aviones no tripulados en Paquistán están sobrestimados) aquí ni siquiera reconoce su existencia. Como de costumbre, las muertes de numerosos extranjeros inocentes por los misiles y las bombas de los aviones no tripulados estadounidenses, incluyendo niños, es lo innombrable, la verdad irrelevante del militarismo norteamericano.

En efecto no es sorprendente que algún “experto” del grupo de expertos como Bergen encuentre que muertes de civiles a manos del militarismo estadounidense sea demasiado insignificante para tenerlo en cuenta, sin contar con que interfiere con su frívola veneración. Pero el hecho que buena parte del Partido demócrata, incluyendo su facción progresista, lo siga es de hecho muy relevante.

Un último apunte: durante los ocho años de la administración Bush, Bush, Cheney y decenas de otros partidarios de su militarismo que no habían servido en el ejército eran rutinariamenteridiculizados por los demócratas y progresistas como “gallinas[i]” (una acusación, que, con alguna salvedad y modificación yo apoyé). ¿Qué ha pasado con eso? Ahora tenemos un presidente al que Bergen aclama como “uno de los líderes estadounidenses más agresivos militarmente en décadas” a pesar de no haber servido ni un sólo día en el ejército, y hordas de demócratas que no han servido en el ejército lo animan cuando lo hace. Parecido a cuando se burlaron de George Bush merecidamente por declararse a sí mismo como un “presidente de guerra,” ¿Se terminó este concepto de “gallina”, como tantos otros aparentes creencias políticas, el 20 de enero de 2009?

ACTUALIZACIÓN: Como muchos comentarios sugieren, hay otro aspecto ilusorio de la glorificación demócrata de la política exterior de Obama que no he mencionado aquí (aunque lo he hecho en muchas otras ocasiones): la ridícula noción de que estar continuamente matando civiles en el mundo musulmán (una década después del 9 de septiembre) nos mantiene a salvo más que exacerbar la verdadera amenaza terrorista que ostensiblemente pretende resolver. El quid de la mentalidad Bush/Cheney era que el terrorismo terminará justo cuando mates a todos los terroristas (incluso cuando esos esfuerzos hicieron más para asegurar la continuación y el aumento del odio anti-americano que ninguna otra causa) y es la misma mentalidad en el corazón de la defensa de Obama.

En otro asunto, Jesse Walker de Reason me escribe con una corrección: “Daño colateral entró en el léxico general durante la primera guerra de Irak, no después de lo de la Ciudad de Oklahoma. Imagino que de ahí lo recogió McVeigh, también.” Después añadió que tal vez “fue ampliamente usado antes de Irak y yo no lo noté hasta entonces. Por lo que debería decir que entró en el léxico común “por lo menos” cuando la primera guerra de Irak. Pero fue definitivamente usado ampliamente entonces. Me acuerdo de cuando nosotros en el movimiento anti guerra nos burlábamos de las noticias por estar repitiendo sin crítica el eufemismo. Hubo incluso un libro que usaba la frase como título.”

Para terminar, Jeremy Scahill dio un excelente discurso en la cumbre sobre los aviones no tripulados de ayer en el que lo llamó “el gabinete de la muerte de Obama”; Kevin Gosztola tiene como siempre un excelente resumen junto con el vídeo del discurso.

ACTUALIZACIÓN II: De acuerdo con la CNN hoy, “un supuesto ataque de aviones no tripulados de EEUU mató a tres personas el domingo en una escuela en el norte de Pakistán.” El artículo cita a “oficiales de inteligencia” que aseguran que los “militantes estaban escondidos” en la escuela. Aparentemente no hay información todavía sobre quién murió, aunque espero (y confío) en que esto no impedirá las celebraciones a nuestro “Guerrero en Jefe.”

Este artículo apareció originalmente en Salon.com el 29 de abril de 2012.


[1] Chickenhawk es aquel que hace propaganda pro-guerra pero que nunca ha servido en el ejército.


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La lección de Jose Rodríguez

Publicado por moncadista en 14 mayo, 2012


3 de mayo de 2012

Tal vez es una mala idea confiar al brazo ejecutivo el esgrimir los poderes más extremos, en la oscuridad, sin controles.

Glenn Greenwald

Traducido del inglés por
El Mundo No Puede Esperar
14 de mayo de 2012

Jose Rodriguez, el oficial de alto rango de la CIA que ordenó la destrucción de 92 vídeos en los que se veían los interrogatorios que la agencia hacía a sospechosos de terrorismo, fue entrevistado el domingo por la noche sobre su nuevo libro pro-tortura en 60 minutos (la cadena del programa, CBS, y la editora del nuevo libro de Rodriguez, Simon & Schuster, son ambos propiedad de CBS Corp., ahora juntos haciendo dinero mediante la defensa de la tortura). Hay una lección importante que aprender de esta entrevista.

Como muchos comentaristas apuntaron correctamente, la tortura que defiende Rodriguez es claramente una demencia sociópata (del tipo claramente banal identificado por Hannah Arendt). En Esquire, Charles Pierce tiene un post perfecto sobre todo esto, en el que dice: “Estoy perfectamente convencido de que Rodriguez es tanto un sociopata como un maniaco” (su primer párrafo, sobre la protección consecutiva por parte de la administración Obama de estos criminales de guerra, es de recomendada lectura). Las notas de Amy Davidson en El New Yorkerque Rodriguez hizo ni siquiera se molestan en defender la tortura como una maldad necesaria sino que “se jactan sobre su uso al demostrar la valentía del torturador” (de hecho, la afirmación de Rodriguez de que autorizando la tortura significaba que la gente en el gobierno fueron capaces de “ponerse los pantalones” demostraba un totalmente nuevo nivel de adulación psicosexual). Andrew Sullivan dice que Rodriguez es un “criminal de guerra” que “no se avergüenza de nada de eso, y pretende ganar dinero con ello.”

Todo esto es verdad, pero el punto clave aquí es que Rodriguez (siendo un criminal de guerra, maniaco y sociópata) no era un oficial deshonesto, de bajo rango y no representativo de la CIA. Lo contrario es verdad: pasó su carrera en la agencia y ascendió continuamente, llegando a liderar lo que Dana Priest de El Washington Post llamó esta semana “la todopoderosa junta de operaciones de la Agencia Central de Inteligencia,” localizada “en el centro del universo en la agencia.” Él estaba esencialmente al cargo de operaciones clandestinas, incluyendo la tortura de la CIA, rendiciones, centros clandestinos de detención y los programas de detención. Y los programas criminales que “sociopáticamente” está defendiendo fueron los que las más altas instancias del gobierno de EEUU apoyó, autorizado por su Departamente de Justicia, y protegido por la actual administración de ser investigado o perseguido. Rodriguez (sociópata y todo) no es una aberración en el mundo de la inteligencia y el paramilitarismo del gobierno de los EEUU: él es su símbolo.

Cuando tanta gente reacciona con repugnancia a la mentalidad de Jose Rodriguez, entonces tal vez este es un buen momento para parar y darse cuenta de por qué es tan peligroso y equivocado confiar al Brazo Ejecutivo el que ejerza poderes tan extremos (de asesinato, detención indefinida, rendición, vigilancia) en la sombra, sin vigilancia, limitación o transparencia. Aquellos de vosotros que estéis contentos de que el Brazo Ejecutivo decida -sin control o transparencia- quién vive o muere, quién está libre o en prisión, quién tiene el derecho al debido proceso y quién no, estáis poniendo vuestra fe ciega en los Jose Rodriguez del mundo.

Incluso la gente que en principio no asume ese nivel de poder incontrolado en un estado corrupto y sociópata puede (y lo hará) fácilmente ser transformado por ello. Esa es la naturaleza corruptora inherente al poder incontrolado (de la naturaleza humana) que llevó a los fundadores americanos a insistir en los múltiples niveles de difíciles controles en el momento que se ejercen poderes de esta clase. Jose Rodriguez (sus actos y mentalidad) es el inevitable fruto de poner fe y confianza en la benevolencia de los oficiales del Brazo Ejecutivo Americano para ejercer los más extraordinarios poderes del mundo sin un escrutinio y límites significativos.

Ayer, John Brennan, el jefe asesor anti-terrorista del Presidente Obama, dio un discurso en el cual pretendía proveer de más “transparencia” al programa de aviones no tripulados de Obama. Pero no hizo nada de eso. En cambio (mientras justificaba todo lo que el gobierno hace con el mantra estándar: “Estamos en guerra… sí, la guerra es el infierno. Es horrible. Involucra seres humanos matando a otros seres humanos, a veces civiles inocentes” (ofreció una serie de tópicos vacíos asegurándonos que “el presidente Obama ha demandado que nos adhiramos a los procesos y estándares más altos posibles” cuando se trata del programa de aviones no tripulados. En el momento en que alguien en el brazo ejecutivo propone a alguien para que sea muerto de manera sumaria, dice, los oficiales “tienen en cuenta toda la información disponible, cuidadosamente, con responsabilidad”; “estos esfuerzos son supervisados con extraordinario cuidado y consideración”; y ellos “sólo autorizan un ataque aéreo si tenemos un algo grado de confianza de que civiles inocentes no serán heridos o asesinados, excepto en las más extrañas circunstancias.”

Pero esto son sólo vagas afirmaciones sin verificar (el novelista Herman Hesse, en 1917, describió perfectamente lo prosaico y sin sentido de las afirmaciones de Brennan). De hecho, la prueba que revelaría lo que la administración está haciendo, lo que en realidad esos ataques con aviones no tripulados tienen como resultado, continúa siendo ocultado (basado en la insistencia por parte de la administración y por largo tiempo defendida ante las cortes de que no puede confirmar o negar con certeza la existencia del programa de aviones no tripulados, incluso aunque Brennan hizo exactamente eso ayer: “el Gobierno de los Estados Unidos lleva a cabo ataques aéreos selectivos contra terroristas de al-Qa’ida, en ocasiones utilizando aviones teledirigidos, normalmente referidos públicamente como drones (aviones no tripulados).

En lugar de evidencias y vigilancia, se nos pide, en cambio, simplemente poner nuestra fe en John Brennan y sus demandas, juicios y magnanimidad. Brennan (como Rodriguez) fue un agente de la CIA durante la era Bush que expresamente defendía “las técnicas mejoradas de interrogatorio” (abreviación para “la técnica del submarino”) y la rendición. También tiene un historia de demostradas mentiras sobre las muertes de civiles por los aviones no tripulados de EEUU, ymentiras que caen por su propio peso, retórica para crear falsedades, sobre el asesinato de Osama bin Laden. ¿Qué posible justificación existe para poner nuestra fe ciega en sus pronunciamientos no verificables, o mejor, investirlo con el poder incontrolado y secreto de la vida y la muerte, la prisión y la libertad?

De hecho, no hay justificación para poner ninguno de estos poderes en las manos de ningún líder político sin una letanía de controles, transparencia y restricciones. Cualquiera que juegue con la noción de que esto puede ser hecho de manera segura debería dedicar algún tiempo a ver la entrevista con Jose Rodriguez, que adquirió el poder no por una desviación de la mentalidad del Brazo Ejecutivo, sino más bien por su ejemplificación.

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Como apunté la semana pasada (y como Pierce cuenta con más detalles) el verdadero escándalo de la gira de presentación del libro de Jose Rodriguez es que el Departamento de Justicia de Obama (DOJ por sus siglas en inglés) lo ha protegido a él y a sus compañeros criminales de todas las formas de rendición de cuentas. Ayer, el senador demócrata Diane Feinstein hizo una declaraciónsobre su entrevista en 60 minutos donde con total naturalidad afirma que su orden de destruir las cintas “refleja un flagrante desprecio por la ley.” Sí, obviamente lo es: y eso es lo que hace que el rechazo del DOJ a perseguirlo sea tan corrupto. Desde luego, los oficiales del Brazo Ejecutivo, incluso cuando se trata de los crímenes más atroces, están por encima del imperio de la ley cuando se trata de acciones que ellos llevan a cabo como parte de la política del gobierno de los EEUU.

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Andrew Sullivan (que una vez hizo un llamamiento para que Obama fuera perseguido como criminal de guerra por su complicidad con los crímenes de guerra de Bush) hoy habla con entusiasmo sobre que Obama “restauró la credibilidad moral del país después de un periodo oscuro de interrogaciones al estilo nazi bajo Cheney, Bush y Rumsfeld.” ¿Exactamente cuál de ellos hizo eso?

ACTUALIZACIÓN: Sam Seder me hizo una entrevista ayer para el programa Majority Reportsobre la entrevista a Rodriguez y la no-persecución; la discusión de 15 minutos puede ser oída aquí.

Este artículo apareció originalmente en Salon.com el 1 de mayo de 2012

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Los verdaderos criminales en el caso de Tarek Mehanna

Publicado por moncadista en 9 mayo, 2012

Glenn Greenwald
De Salon.com Artículo original
13 de abril de 2012

Traducido del inglés por
El Mundo No Puede Esperar
26 de abril de 2012


Se puede ver a Tarek Mehanna en esta imagen sacada de una secuencia del vídeo tomado en Boston en el 2009. (Créditos Reuters/WHDH-TV)

En una de las más atroces violaciones de las garantías de libertad de expresión de la Primera Enmienda que se han visto en mucho tiempo, Tarek Mehanna, un estadounidense musulmán, fue condenado esta semana en una corte federal en Boston y sentenciado ayer a 17 años de prisión. Se le encontró culpable de apoyar a Al Qaeda (debido a la traducción de documentos terroristas al inglés y por expresar una “visión comprensiva” al grupo) así como conspirar para “asesinar” a soldados de EEUU en Irak (véase hacer campaña contra un ejército invasor perpetrando un agresivo ataque contra una nación musulmana). Estoy todavía viajando y no tengo mucho tiempo hoy para escribir sobre el caso en sí – Adem Serwer escribió hace varios meses un excelente resumen de por qué la persecución contra Mehanna es una odiosa amenaza contra la libertad de expresión. Además más antecedentes del caso están aquí, y yo he escrito antes sobre la creciente criminalización de la libertad de expresión bajo los Departamentos de Justicia (DOJ por sus siglas en inglés) de Bush y Obama, por los que los musulmanes son perseguidos por sus visiones políticas obviamente protegidas – pero animo a todo el mundo a leer algo bastante impresionante: la declaración de Mehanna, increíblemente elocuente y reflexiva, durante la audiencia de su sentencia, antes de ser condenado a 17 años de prisión.

En algún momento en el futuro, creo que la historia aclarará de verdad quiénes son los criminales en este caso: no Mehanna, sino más bien los arquitectos de las políticas a las que él se sintió obligado a combatir y a las entidades que han conspirado para consignarlo a una jaula durante dos décadas.

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DECLARACIÓN DE LA SENTENCIA DE TAREK

12 de abril de 2012

Leída al juez O’Toole durante su sentencia, 12 de abril de 2012.

En el nombre de Dios, el más misericordioso, el más compasivo. Este mes hace exactamente cuatro años que estaba terminando mi cambio de turno en un hospital local. Mientras caminaba a mi coche se me acercaron dos agentes federales. Me dijeron que tenía dos opciones: Podía hacer las cosas de manera fácil, o podía hacerlas por el camino más duro. La “fácil”, tal como me explicaron, era que me convirtiera en un informante del gobierno, y si hacía eso nunca vería una sala de justicia por dentro o la celda de una prisión. Y el camino difícil, este es. Aquí estoy, habiendo pasado la mayor parte de estos cuatro años desde entonces en una celda de aislamiento del tamaño de un pequeño armario, en el que estaba encerrado durante 23 horas al día. El FBI y esos fiscales trabajaron muy duro y el gobierno gastó millones de dólares de los contribuyentes para encerrarme en esa celda, dejarme allí, llevarme a juicio, y finalmente tenerme hoy aquí de pie ante ustedes para ser sentenciado a pasar incluso más tiempo en una celda.

En las últimas semanas mucha gente me ha hecho sugerencias sobre lo que debería decirles. Algunos me decían que debería pedir clemencia esperando una sentencia leve, mientras que otros sugería que debería golpear fuerte en cualquier caso. Pero lo que yo quiero hacer es hablar sobre mí mismo durante algunos minutos.

Cuando rechacé convertirme en un informante, el gobierno respondió acusándome del “crimen” de apoyar los mujahideen que luchan contra la ocupación de los países musulmanes alrededor del mundo. O como les gusta llamarles, “terroristas”. Sin embargo yo no nací en un país musulmán. Yo nací y crecí justo aquí, en EEUU, y esto enfada a mucha gente: ¿cómo puede ser que siendo estadounidense crea esas cosas y tome las posiciones que tomo? Todo a lo que un hombre está expuesto en su ambiente se convierte en un ingrediente que le da forma a su visión, y yo no soy diferente. Por lo que en más de una manera, es el país del que soy lo que me ha hecho lo que soy.

Cuando tenía seis años, empecé a coleccionar una gran cantidad de libros de cómics. Batman metió un concepto en mi mente, me introdujo un paradigma de cómo el mundo está montado: que hay opresores, hay oprimidos, y están esos que da un paso y defienden a los oprimidos. Esto resonó mucho en mí durante toda mi infancia, yo gravitaba hacia cualquier libro que reflejara ese paradigma – La Cabaña del Tío Tom, la autobiografía de Malcolm X, o incluso vi una dimensión ética en El Guardían entre el Centeno.

En el momento que empecé el instituto y recibí verdaderas clases de historia, fui aprendiendo precisamente cómo de real es ese paradigma en el mundo. Aprendí sobre los nativos americanos y lo que les ocurrió a manos de los colonos europeos. Aprendí sobre cómo los descendientes de esos colonos eran a su vez oprimidos por la tiranía del Rey Jorge III.

Leí sobre Paul Revere, Tom Pain, y cómo los americanos empezaron una insurgencia armada contra las fuerzas británicas – una insurgencia que ahora celebramos como la guerra revolucionaria americana. Cuando era un chico incluso fui a excursiones escolares sólo a unas calles de donde estamos sentados. Aprendí sobre Harriet Tubman, Nat Turner, John Brown, y la lucha contra la esclavitud en este país. Aprendí sobre Emma Goldman, Eugene Debs, y las luchas de los sindicatos, las clases trabajadoras, y los pobres. Aprendí sobre Anne Frank, los nazis, y cómo persiguieron a las minorías y metían en prisión a los disidentes. Aprendí sobre Rosa Parks, Malcolm X, Martin Luther King, y la lucha por las libertades civiles.

Aprendí sobre Ho Chi Minh, y cómo los vietnamitas lucharon durante décadas para liberarse de un invasor tras otro. Aprendí sobre Nelson Mandela y la lucha contra el apartheid en Sudáfrica. Todo lo que aprendí durante esos años confirmaba lo que empecé a aprender cuando tenía 6: que a lo largo de la historia, ha habido una lucha constante entre los oprimidos y los opresores. Con cada lucha sobre la que aprendí me encontré a mí mismo consistentemente del lado de los oprimidos, y consistentemente respetando a aquellos que dieron un paso adelante para defenderlos – sin importar la nacionalidad, sin importar la religión. Y nunca tiré mis apuntes de clase. Mientras estoy aquí de pie hablando, están en un ordenado montón en el armario de mi habitación en casa.

De todas las figuras históricas de las que aprendí, una sobresalía sobre el resto. Estaba impresionado de muchas cosas sobre Malcolm X, pero sobre todo, estaba fascinado por la idea de la transformación, su transformación. No sé si han visto la película “X”, de Spike Lee, dura como tres horas y media, y el Malcolm del principio es diferente del Malcolm del final. Empieza como un criminal analfabeto, pero termina como un marido, un padre, un líder elocuente y protector de su gente, un musulmán disciplinado haciendo el camino a la Meca, y al final, un mártir. La vida de Malcolm me enseñó que el Islam no es algo heredado; no es una cultura o etnia. Es un modo de vida, una forma de pensar que cualquiera puede elegir sin importar de dónde vienen o cómo fueron criados.

Esto me llevó a mirar con más profundidad el Islam, y me enganché. Era sólo un adolescente, pero el Islam respondía la pregunta sobre la que las mentes científicas más grandes no tenían ni idea, la cuestión que lleva a los ricos y famosos a la depresión y al suicidio al ser incapaces de responderla: ¿cuál es el propósito de la vida? ¿Por qué existimos en el universo? Pero también respondía la pregunta de cómo se supone que tenemos que existir. Y ya que no hay jerarquía o sacerdocio, podía sumergirme directa e inmediatamente en los textos del Corán y las enseñanzas del profeta Mahoma, para empezar el viaje de entender de qué iba todo esto, las implicaciones del islam para mí como ser humano, como individuo. Para la gente a mi alrededor, para el mundo; y cuanto más aprendía, más valoraba el islam como a un pedazo de oro. Esto cuando era un adolescente, pero incluso hoy, a pesar de las presiones de los últimos años, me pongo en pie ante usted y todos los que están en la sala como un musulmán muy orgulloso de serlo.

Con eso mi atención se desvió a lo que estaba pasando a otros musulmanes en diferentes partes del mundo. Y dondequiera que miraba, vi los poderes que estaban intentando destruir lo que yo amaba. Aprendí lo que los soviéticos habían hecho a los musulmanes en Afganistán. Aprendí lo que lo serbios habían hecho a los musulmanes bosnios. Aprendí lo que los rusos estaban haciendo a los musulmanes de Chechenia. Aprendí lo que Israel había hecho en Líbano – y lo que sigue haciendo en Palestina – con total apoyo de los Estados Unidos. Y aprendí lo que América estaba haciendo a los musulmanes. Aprendí sobre la Guerra del Golfo, y las bombas de uranio empobrecido que mataron a miles e hicieron que las tasas de cáncer se dispararan por todo Irak.

Aprendí sobre cómo las sanciones llevadas por EEUU impedían que comida, medicinas, y equipo médico entrara a Irak, y cómo – de acuerdo con las Naciones Unidas – más de medio millón de niños fallecieron por ello. Recuerdo un vídeo de una entrevista en “60 minutos” a Madeline Albright donde ella expresaba su opinión de que la muerte de esos niños “merecía la pena”. Vi como el 11 de septiembre un grupo de personas secuestraron unos aviones y los hicieron estrellarse contra edificios por el ultraje causado por la muerte de esos niños. Vi cómo EEUU después atacó e invadió Irak directamente. Vi los efectos de la estrategia “Conmoción y pavor” en el día de comienzo de la invasión – los niños en los pabellones de los hospitales con metralla en sus cabezas de los misiles estadounidenses (por supuesto nada de eso salió en CNN).

Aprendí sobre la ciudad de Haditha, donde 24 musulmanes – incluyendo un hombre de 76 años en una silla de ruedas, mujeres, e incluso bebés – fueron disparados y reventados en sus pijamas por marines de los EEUU mientras dormían. Aprendí sobre Abeer al-Janabi, un chica iraquí de catorce años violada por cinco soldados estadounidenses, que después le dispararon a ella y a su familia en la cabeza, quemando a continuación sus cuerpos. Sólo quiero señalar, como puede ver, que las mujeres musulmanas ni siquiera enseñan el pelo a un hombre que no sea familiar. Por lo que intente imaginarse esta joven chica de una aldea tradicional, con su vestido arrancado, siendo atacada sexualmente no por uno, ni dos, ni tres, ni cuatro, sino cinco soldados. Incluso hoy, mientras estoy sentado en mi celda, leo sobre los ataques aéreos con aviones no tripulados que siguen matando musulmanes a diario en sitios como Paquistán, Somalia o Yemen. Justo el mes pasado, todos oímos sobre los diecisiete musulmanes afganos – la mayoría madres y sus hijos – asesinados a tiros por un soldado estadounidense, que también le pegó fuego a sus cuerpos.

Esas son sólo las historias que aparecen en los titulares, pero una de los primeros conceptos que aprendí en el islam es la lealtad, la hermandad – que cada mujer musulmana es mi hermana, cada hombre es mi hermano, y que juntos, somos un gran cuerpo que debe protegerse uno a otro. En otras palabras, no podía ver que esas cosas se hicieran a mis hermanos y hermanas – incluso por EEUU – y permanecer neutral. Mi simpatía por los oprimidos continuaba, pero ahora era más personal, como lo era el respeto por aquellos que los defienden.

Mencioné a Paul Revere – cuando, cabalgó a medianoche para avisar a la gente de que los británicos estaban marchando a Lexington para arrestar a Sam Adams y John Hancock, y después a Concord para confiscar las armas almacenadas allí por los Minuteman. Cuando llegaron a Concord se encontraron que los Minuteman los estaban esperando con las armas en la mano. Dispararon a los británicos, lucharon contra ellos, y los vencieron. De aquella batalla vino la Revolución Americana. Hay una palabra árabe que describe lo que los Minuteman hicieron ese día. Esa palabra es: JIHAD, y esto es de lo que va mi juicio.

Todos esos vídeos y traducciones, y disputas infantiles sobre “Oh, tradujo ese párrafo” y “oh, editó esa frase,” y todas esas exhibiciones se movían alrededor de un solo asunto: los musulmanes que se están defendiendo de los soldados estadounidenses que hacen exactamente lo que los británicos hacían en América. Quedó claro como el agua durante el juicio que yo nunca jamás planeé “matar americanos” en centros comerciales o la historia que sea. Los propios testigos del gobierno contradijeron esta afirmación, y nosotros pusimos a un experto tras otro en esa tarima, que se pasaron horas analizando cada una de las palabras que he escrito, que explicaron mis creencias. Además, cuando yo estaba libre, el gobierno envió un agente secreto para meterme en uno de sus pequeños “complots terroristas,” pero yo rechacé participar. Sin embargo, misteriosamente, el jurado nunca oyó esto.

Entonces, este juicio no era sobre mi postura acerca de los asesinatos de civiles estadounidenses. Era sobre mi postura sobre los asesinatos de civiles musulmanes por estadounidenses, y es que los musulmanes deberían defender sus tierras de invasores extranjeros – soviéticos, estadounidenses, o marcianos. Eso es lo que creo. Es lo que siempre he creído, y lo que siempre creeré. Esto no es terrorismo, no es extremismo. Es lo que las flechas en ese escudo sobre su cabeza representa: la defensa de la patria. Por lo que no estoy de acuerdo con mis abogados cuando dicen que no tiene que estar de acuerdo con mis creencias -no. Cualquiera con sentido común y humanidad no tiene otra elección sino estar de acuerdo conmigo. Si alguien entra en tu casa para robarte y dañar a tu familia, la lógica dicta que tú haces lo que sea necesario para echar al invasor de tu casa.

Pero cuando esa casa es tierra musulmana, y el invasor es el ejército de EEUU, por alguna razón los estándares cambian de repente. El sentido común es llamado “terrorismo” y la gente defendiéndose de esos que vinieron a asesinarlos desde el otro lado del océano se convierten en “los terroristas” que están “matando americanos.” La mentalidad de que América era victimizada cuando los soldados británicos caminaban por estas calles hace dos siglos y medio es la misma mentalidad de los musulmanes que son victimizados por los soldados americanos que caminan por sus calles hoy. Es la mentalidad del colonialismo.

Cuando el Sargento Bales mató a tiros a esos afganos el mes pasado, toda la atención de los medios fue hacia él y su vida, su estrés, su “desorden de estrés postraumático”, la hipoteca de su casa – como si él fuera la víctima. Poca simpatía se expresó por la gente que de hecho mató, como si no fueran reales, como si no fueran humanos. Por desgracia, esa mentalidad se filtra a todo el mundo en la sociedad, se den cuenta o no. Incluso con mis abogados, les llevó casi dos años de discusiones, explicando y clarificando antes de que fueran capaces de pensar fuera de la caja y por lo menos en apariencia aceptar la lógica en lo que estaba diciendo. ¡Dos años! Si le llevó tanto tiempo a gente tan inteligente, cuyo trabajo es defenderme, desprogramarse a sí mismos, después lanzarme delante de un jurado elegido al azar bajo la premisa de que ellos son mis “iguales imparciales,” venga hombre. No fui procesado ante un jurado de mis iguales porque con la mentalidad dominante hoy en Estados Unidos, no tengo iguales. Teniendo en cuenta este hecho, el gobierno me persiguió – no porque lo necesitaban, sino simplemente porque podían.

Aprendí una cosa más en clase de historia: Estados Unidos ha apoyado históricamente las políticas más injustos contra las minorías – prácticas que incluso estaban protegidas por la ley – sólo para más tarde mirar hacia atrás y preguntar: ¿en qué estábamos pensando? Esclavitud, Jim Crow, el encierro de los japoneses durante la Segunda Guerra Mundial – todas y cada una aceptada ampliamente por la sociedad americana, cada una defendida por la Corte Suprema. Pero conforme el tiempo pasa y EEUU cambia, tanto la gente como las cortes miran atrás y se preguntan: ¿en qué estábamos pensando? Nelson Mandela fue considerado un terrorista por el gobierno sudafricano, y condenado a cadena perpetua. Pero el tiempo pasó, el mundo cambió, se dieron cuenta de lo opresivas que fueron sus políticas, que no fue él el que era un terrorista, y lo liberaron de prisión. Se convirtió en presidente. Por lo que todo es subjetivo – incluso esta historia del “terrorismo” y quién es “terrorista”. Todo depende del tiempo y el lugar y de quién tenga los superpoderes en ese momento.

A tus ojos soy un terrorista, y es perfectamente razonable que esté aquí de pie vestido de naranja. Pero un día, América cambiará y la gente reconocerá ese día como lo que es. Verán cómo cientos de miles de musulmanes fueron asesinados y mutilados por los militares estadounidenses en países extranjeros. Sin embargo, yo voy a ser el que vaya a prisión por “conspirar para matar y mutilar” en esos países – porque apoyo a los Mujahidin que defienden a esa gente. Mirarán atrás y verán cómo el gobierno gastó millones de dólares para meterme en la cárcel como un “terrorista”, pero si de alguna manera lleváramos a Abeer al-Janabi de nuevo a la vida en el momento en que está siendo violada por vuestros soldados, y la tuviéramos como testigo y preguntarle quiénes son los terroristas, seguro que ella no señalaría hacia mí.

El gobierno dice que estaba obsesionado con la violencia, obsesionado con “matar americanos.” Pero, como un musulmán viviendo estos días, no puedo pensar en una mentira más irónica.

Tarek Mehanna

12 de abril de 2012

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Las mil caras del capitalismo en EEUU

Publicado por moncadista en 17 abril, 2012

Uno de los objetivos de mi “estancia” en EEUU es conocer en profundidad su cultura, sus valores, idioma, sus luchas e historia, etc. Esta semana ha sido muy fructífera en ese aspecto. Con mi intérprete cultural a mi lado he asistido al festival “Full Frame“, que se traduciría algo así como encuadre completo.

Haré comentarios sobre los documentales-películas relacionados con el capitalismo en EEUU (aunque en ningún momento sea algo explícito en las pelis), y a ver qué sale.

La primera película de la que quiero hablaros es Matewan, 1987, de John Sayles. Se ha convertido en una de mis películas favoritas. Es una historia de trabajadores humildes que gracias a una teoría revolucionaria sencilla, respetuosa e inteligente logra unir a hombres y mujeres, estadounidenses e italianos, negros y blancos por un mismo objetivo, y contra un mismo enemigo: “el que no trabaja”. La Batalla de Matewan como es conocida sucedió en 1920. Me llama la atención que apenas tiene referencias en español, aquí y en wikipedia podéis leerlo en inglés.

Quiero centrarme en tres aspectos de la historia y la película que me interesan mucho: la democracia, la unidad y la violencia.

Al pueblo donde los mineros están en huelga llega un tipo del sindicato que se reúne con lo que sería el comité de huelga y dice esto: (debajo está la transcripción)

¿Queréis que se os trate como a hombres? ¿Tratados justamente? No sois hombres para esta empresa. Sois material como las palas, las vagonetas, o los barrenos. Os utilizan hasta que os largáis, no servís o morís en un deslizamiento de tierras, y entonces cogerán a otros. Poco importa el color o de dónde vengan. Poco importa el carbón que podáis sacar o desde cuándo vuestras familias viven aquí. Pero si os quedáis aislados les estáis haciendo el juego. ¿Creéis que este hombre es vuestro enemigo? (señalando al negro). Es un obrero. Un sindicato que rechaza a este hombre no es ya un sindicato. ¡Es un puto “club”! Estáis luchando blancos contra negros. Los nacidos aquí contra los extranjeros. Mineros contra mineros. ¿Cuándo os enterareis de que solo hay dos grupos en este mundo? Los que trabajan y los que no trabajan. Vosotros trabajáis…y ellos, no… Es lo único que debería contar. Habéis dicho que teníais fusiles. Sé que sois todos muy valientes. Y sé que estáis listos para luchar contra la empresa, si es necesario. ¡Pero la empresa no quiere este sindicato! ¡El gobierno estatal tampoco lo quiere, y el gobierno federal, tampoco ¡Y lo que esperan es una razón para intervenir! Señores, estamos sobre un barril de pólvora. Una chispa en el momento equivocado, y todo habrá acabado para nosotros! Por eso debemos actuar despacio y con cautela. Debemos organizarnos establecer las bases. Debemos trabajar todos juntos. ¡Unidos! Hasta que ya no puedan sacar su carbón sin nosotros. ¿Cómo se pueden cerrar las minas sin dinamitarlas? Los mineros deben ir a la huelga. ¡Todos!

Para vencer al enemigo que te considera otro elemento de la maquinaria hace falta unidad entre todos los trabajadores. La unidad no es fácil, porque el enemigo trata en todo momento de dividir a esos que trabajan, por raza, origen, género o religión. Y la película muestra todas esas dificultades, y cómo en las necesidades de la lucha se superan las diferencias. Esa unidad no está libre de esquiroles, traidores, contradicciones y violencia, sobre todo violencia. En nuestros días, tanto en España como en EEUU observamos cómo el Capital y su representante en la Tierra, el Estado, monopolizan la violencia. Pero no siempre ha sido así. Los huelguistas asturianos en el ’34, o las huelgas de principios de siglo XX en EEUU, entre ellas esta que ocurrió realmente en Matewan, han utilizado la violencia directa para defenderse. Al final de la película el responsable del centro de estudios documentales (o algo así) dio una pequeña charla sobre las huelgas mineras y su evolución. A este hombre lo entrevistaré dentro de poco, pero comentaré algo muy interesante. En los años 80 en el mismo Estado de Matewan, Virginia Occidental, hubieron huelgas mineras. En una de ellas se generó todo un movimiento de resistencia noviolenta con cajas de resistencia.

El que la unidad es necesaria es obvio, pero a qué me refiero con la democracia. Tanto el Sheriff como algo que vendría a ser el “alcalde”, que en este país ambos son normalmente electos, están con los trabajadores. Pero también lo están los que tienen pequeños comercios, hostales, etc. El que da el discurso en el vídeo es un sindicalista enviado por el sindicato para apoyar y organizar la huelga. A pesar de hacer todo lo posible para evitar la violencia visceral, irracional, y de luchar por la unidad, acata las decisiones de la asamblea y no deja de trabajar por los intereses de los trabajadores. La violencia directa ejercida por parte de los trabajadores no puede ser juzgada externamente, aplicando juicios morales abstractos, ajenos a las condiciones reales de esos trabajadores. Y lo que es más importante, tal como se refleja en la peli, la violencia es legítima cuando es una decisión tomada de manera puramente democrática.  Otra cosa es que sea acertada por sus consecuencias.

La describiré con adjetivos: actual, imprescindible, solidaridad, honor, unidad, humildad, contradicción, sufrimiento, esperanza,

El jueves vino “una de arena” con el documental “La guerra invisible“. En él se retrata el escandaloso dato de que miles de mujeres son violadas en el ejército estadounidense por sus compañeros y superiores. Sólo en el 2011 se calcula que 19.000 mujeres sufrieron abuso sexual en el ejército. Un tema que prometía. Sin embargo, toda la película es pura propaganda del Sistema llena de sentimentalismo, individualismo y patriotismo. Como las pelis de Hollywood donde a pesar de que hay polis y jueces malos, al final el sistema es el que gana. Las mujeres, a pesar de ser violadas por el ejército, y obviadas por el Sistema, sin pensión, sin seguridad social, abandonadas, siguen,  en su mayoría, pensando que estaban sirviendo (defendiendo) a su país, que era un trabajo que les llenaba.

El documental no saca ni una sola imagen de lo que es el ejército, una máquina para hacer la guerra. No hay combates o campos de batalla. En toda la película de dos horas se menciona una sola vez Irak, y es cuando cuenta que el padre de una de las mujeres violadas en total impunidad y soledad, pasó un año combatiendo en Irak después de que su hija fuera violada por un comandante y después expulsada por denunciar. A él le hacen una entrevista, donde entre lágrimas, no entiende cómo una institución tan ejemplar como el Ejército de los EEUU puede permitir que criminales sigan impunes. Todo es cuestión de que una organización buena como el ejército de los EEUU, no es perfecta. Necesita retoques, para que esos criminales no queden impunes. Curioso el hecho de que el porcentaje de violadores dentro del ejército es del 10% (cifras del gobierno), ¡el doble que en la sociedad! Ojo: el 5% de los hombres en la sociedad estadounidense han cometido una violación.

Inciso. Me comentaba al salir  mi compi que las chicas solían sufrir violaciones en las fiestas universitarias y de instituto, especialmente si se emborrachaban. O sea, que es algo que las chicas tienen muy presente en este país. ¡Algo insólito para mí! ¿habéis escuchado algo semejante en España? La propaganda contra el abuso sexual del ejército no puede ser más ridícula: “Espera a preguntarle cuando esté sobria“.

La sala estaba llena, más de cien personas que no paraban de murmurar, rechistar y menear la cabeza. ¡Estaban escandalizados! Todos esos blancos liberales estaban enfadadísimos porque su insignia tenía una mancha intolerable. No amigos, no es hipocresía, por desgracia es ingenuidad. La organización más criminal que la Humanidad nunca tuvo, el ejército de los EEUU, y resulta que sus ciudadanos se escandalizan porque los soldados “violan” más que la media. No les preocupa que las violaciones sean a los Derechos Humanos en países lejanos e incluso que ejecuten sin juicio a conciudadanos. ¿qué esperan de esos soldados? Chavales de origen humilde sometidos a un entrenamiento y unas presiones (tal como se testimonia en este artículo que acabo de traducir) que los llevan a cometer los crímenes más atroces.

Y es que ¡ay que ver!, no hay justicia dentro del ejército de los EEUU. La solución que se da es que se creen tribunales civiles para tratar los casos de violaciones, nada se habla de los casos como el de Bradley Manning, que será “juzgado” por un tribunal militar, por confesar los crímenes de guerra que le ordenaban cometer.

Sin embargo la mañana del sábado fue soleada y primaveral. El documental “La casa en la que vivo” me impresionó. Trata la guerra contra las drogas dentro del país. Compara muy acertadamente el nazismo con esa guerra. EEUU es el país con más porcentaje de presos del mundo. Las tasas de encarcelamiento de negros es el doble que de blancos. La ley obliga a los jueces a encarcelar como mínimo a 5 años de cárcel, 10 si se es reincidente, sin derecho a apelación, por posesión de unos gramos de crack. Lo curioso es que si te pillan con 1 gramo de crack es la misma condena que si te pillan con 100 gramos de coca. El crack era la droga de los negros, no la coca, cuando se hizo la ley.

Uno de los entrevistados en el documental es David Simon. Y es que Simon dice explícitamente cuando habla, lo que transmite sutilmente mediante el arte: La guerra contra la droga es una guerra de clases contra los pobres, ya sean negros y ahora también blancos pobres.  Como dicen Simon, ya que no nos sirven y tenemos que eliminarlos, por lo menos que den dinero: policías, jueces y sobre todo prisiones. Uno de los negocios más lucrativos en este país. Con celdas comunes que “alojan” a decenas de presos en condiciones inhumanas.

A diferencia de “La guerra invisible”, este documental es capaz de llevar ese sentimentalismo estadounidense al terreno de la política, para criticar feroz y radicalmente al sistema. No tiene desperdicio el testimonio del guardia de prisiones que dice que la guerra contra las drogas es como el holocausto judío, pero este es un holocausto en cámara lenta.

Para terminar, y no me enrollo más, una película documental sobre el neoliberalismo y la industrialización del campo, aunque ninguna de esas dos palabras aparece en toda la película. Se llama “Troublesome Creek“, algo así como el riachuelo problemático. Trata sobre una familia, campesina por varias generaciones, que es desahuciada por los bancos al ser incapaz de pagar las deudas debido a la continua caída de los precios. Sin la garra de Las Uvas de la Ira, pero con una cinematografía preciosa, la película refleja de nuevo la ingenuidad  (naïve), pero también la humildad y solidaridad del campesino estadounidense, especie en extinción.

Las clases populares de EEUU sufren la lucha de clases como el resto del mundo. Tenemos la imagen de una sociedad egoísta, conservadora, pasiva y engreída. Es verdad que la situación digamos “ideológica”, la correlación de fuerzas actual, debida a la derrota que vienen sufriendo desde los años 60, hace que parezca imposible el surgimiento de movimientos populares y obreros de los años 20 o los años 60. Si a esto sumamos la ingenuidad, cuando no cinismo, que impregna a buena parte de la sociedad, la esperanza parece quedar en un movimiento pequeñoburgués y sectario que no será capaz de organizar a las masas populares de este país. Sin embargo la Historia me dice que las clases populares de este país todavía tienen mucho que decir.

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Un llamamiento de Ethan McCord por la defensa de Bradley Manning.

Publicado por moncadista en 16 abril, 2012

27 de marzo de 2012

Ethan McCord

Traducido del inglés por
El Mundo No Puede Esperar
16 de abril de 2012

Mientras servía en mi 2ª unidad del 16 batallón de infantería en Nueva Baghdad, Irak, recuerdo vivamente el momento en el 2007 cuando nuestro comandante de batallón entró en la habitación y anunció nuestras nuevas reglas para entrar en combate:

“Escuchad, desde ahora tenemos un nuevo procedimiento estándar de operaciones (SOP por sus siglas en inglés) en el batallón: Cada vez que el convoy es golpeado por un dispositivo explosivo improvisado (IED por sus siglas en inglés), quiero que se abra fuego en todas direcciones, a 360º. ¡Matáis a todo [con énfasis] el que esté en la calle!”

No fuimos entrenados exhaustivamente para reconocer una orden ilegal, o sobre cómo informar de una. Pero muchos de nosotros no podíamos creer lo que se nos acababa de decir que teníamos que hacer. Aquellos de nosotros que sabíamos que era moralmente incorrecto nos esforzábamos por encontrar una manera de evitar disparar a civiles inocentes, a la vez que evitábamos la repercusiones de los sub-oficiales que imponían la estrategia. En tales situaciones, muchos de nosotros disparábamos nuestras armas a los tejados o a vehículos abandonados, dando la impresión de que estábamos siguiendo el procedimiento.

El 5 de abril de 2010, ciudadanos estadounidenses y gente de todo el mundo obtuvo una muestra de este procedimiento de operaciones estándar cuando WikiLeaks sacó a la luz el ya famoso vídeo Asesinato Colateral. Este vídeo mostraba la horrible y totalmente innecesaria matanza de civiles iraquíes desarmados además de periodistas de Reuters.

Yo formaba parte de la unidad responsable de esta atrocidad. En el vídeo se me puede ver intentando llevar niños heridos a un lugar a salvo después del ataque. Saqué de la horrible escena a una chica y un chico jóvenes. Ambos fueron gravemente heridos por disparos. Mucho más tarde, después de que WikiLeaks publicara el vídeo, vi a ambos entrevistados en televisión – los dos sobrevivieron. Pero perdieron a su padre. El vídeo publicado por WikiLeaks se ha difundido públicamente. Intentar tapar este incidente es algo que merece investigación penal. Quien sea que lo reveló para mí es un héroe americano.

El soldado de primera clase Bradley Manning lleva cerca de dos años confinado por la acusación del gobierno de que él filtró a WikiLeaks que después se publicó, el vídeo y montones de otros documentos clasificados.

Si el soldado Bradley Manning hizo lo que se le acusa, entonces es claro – de las conversaciones que son atribuidas a él – que esta decisión fue motivada por una agencia consciente y política. Estas conversaciones supuestamente describen cómo el soldado Manning tiene la esperanza de que esas revelaciones resultarán en una “discusión internacional, debates y reformas.”

Los contenidos de las revelaciones de WikiLeaks han retirado la cortina que cubrían la degradación de nuestro sistema democrático. Se ha convertido en algo totalmente normal para los que toman las decisiones promulgar políticas, estrategias diplomáticas y operaciones militares en el extranjero, procedimientos que son hostiles a los ideales democráticos en los que nuestro país fue fundado. El incidente del que yo formé parte – que sale en el vídeo del Asesinato colateral – se vuelve más terrible aún cuando comprendemos que no fue una excepción. Cuando los soldados tienen un mal momento tragando todos los horrores de la realidad dentro de la que regularmente se nos ordena operar, se nos dice que tenemos que ser fuertes – y hay repercusiones si no lo hacemos.

Cuando hablé con mi sargento después del incidente, me reprendió diciéndome que necesitaba tragármelo, y otro montón de cosas horribles. No hay mecanismos adecuados para que los soldados lleven esos asuntos arriba en la cadena de mando. Bradley Manning supuestamente describió (en las conversaciones grabadas) un incidente donde se le ordenó entregar a académicos iraquíes inocentes a interrogatorios policiales tristemente conocidos, por el delito de publicar una crítica política a la corrupción del gobierno titulada: “¿Dónde fue el dinero?” Su comandante le dijo que se callara e hiciera su trabajo.

Tenemos que cambiar este tipo de políticas y procedimientos en las operaciones. Para hacer eso, necesitamos saber la verdad sobre lo que está realmente pasando. Necesitamos información. Por eso es por lo que necesitamos informantes.

>Todos tenemos que hablar en favor de Bradley. No podemos dejar que nuestro gobierno castigue a un verdadero héroe sólo porque se avergüenzan de la verdad.

Este artículo apareció originalmente en bradleymanning.org, la página web de la red de apoyo a Bradley Manning.


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Hipocresías e ironías de la justicia en EEUU

Publicado por moncadista en 2 abril, 2012

20 de marzo de 2012
Glenn Greenwald

Traducido del inglés por
El Mundo No Puede Esperar
1 de abril de 2012

(1) Un lector me recordó esto el miércoles y es algo bastante importante: en julio del 2009, Chuck Todd de la NBC fue a “La mañana de Joe” para defender la decisión del Presidente Obama de proteger a todos los oficiales de Bush de ser perseguidos por torturas, argumentando que porque los abogados de Bush dijeron que podía torturar, entonces era legal. Yo entrevisté-debatí con Todd un par de días más tarde sobre esas opiniones, pero antes de hacerlo, escribí una respuesta al argumento que hizo en televisión.

Mientras hacía eso, intenté pensar en la potestad más tiránica e ilícita posible que un presidente podía hacer valer, de manera que pudiera dar a conocer la invalidez del razonamiento de Todd, y esto es lo que escribí:

Me gustaría preguntar a Chuck Todd: si Bush hubiera hecho que John Yoo escribiera un memorándum opinando que era perfectamente legal que Bush utilizara escuadrones de la muerte dentro de EEUU para asesinar a ciudadanos estadounidenses sin el debido proceso, ¿estaría mal investigar y perseguir eso también, sobre el terreno de que todo el mundo tenía hojas de permiso de un abogado del Departamento de Justicia (DOJ de las siglas en inglés) y eso es lo que los abogados hacen?

El actual presidente ha obtenido, por supuesto, su propia hoja de permiso del DOJ para asesinar a ciudadanos estadounidenses sin el debido proceso. Ya que la hoja de permiso es demasiado secreta para que nosotros la veamos, no sabemos si la potestad para asesinar autorizada está confinada a terreno extranjero o se extiende a los EEUU, aunque una vez que uno abraza la teoría de Bush-Cheney-Yoo de que el mundo entero es un “campo de batalla”, no hay una manera coherente para limitar esa potestad atribuida, a suelo extranjero. En cualquier situación, el punto real aquí es que nuestro gobierno se ha hecho tan radical y deformado que supera la habilidad de cualquiera para imaginar absurdos poderes hipotéticos de manera que pueda poner prueba la validez de un principio: antes de que pestañees, habrás descubierto que tu hipótesis se ha hecho realidad.

(2) Ayer, la administración Obama – que sólo en los últimos seis meses ha matado a tres ciudadanos estadounidenses en Yemen: Anwar Awlaki, Samir Khan, y Abdulrahman el hijo de Awlaki de 16 años – hizo pedazos los límites conocidos en el uso de la ironía:

Los EEUU instan a que se haga justicia sobre el estadounidense asesinado en Yemen

AFP – hace 15 horas.

El lunes, los Estados Unidos condenaron el asesinato de un estadounidense en Yemen e instan a las autoridades a detener a los autores materiales responsables después de que Al-Qaeda reclamara su responsabilidad.

El Departamento de Estado confirmó que Joel Shrum, un estadounidense que trabajaba para una organización no gubernamental llamada “Centro de desarrollo de entrenamiento internacional” ( en inglés: International Training Development Center) fue disparado mortalmente el domingo en Taez y dijo que estaban trabajando para repatriar sus restos.

“Condenamos este acto terrorista en los términos más severos y expresamos nuestras más profundas condolencias a su familia y amigos,” dijo a los reporteros la portavoz del Departamento de Estado Victoria Nuland.

“Instamos a las autoridades yemeníes a llevar a la justicia a los responsables de este crimen atroz,” dijo.

El único modo de matar estadounidenses en Yemen es mediante el uso de aviones no tripulados. O, digámoslo de otra manera: ¡Matar estadounidenses en Yemen: ese es nuestro trabajo – no el de vosotros terroristas!

(3) Después de que Bradley Manning fuera detenido acusado de que había filtrado documentos a WikiLeaks, fue mantenido en aislamiento por diez meses hasta que la presión política al final forzó su traslado al Fuerte Leavenworth en unas condiciones más humanas; el máximo representante sobre la tortura en la ONU concluyó la semana pasada que el trato a Manning durante esos 10 meses fue “cruel e inhumano”. En el extremo opuesto, el sargento Robert Bales – el principal sospechoso de la matanza de 16 civiles afganos – está todavía en el fuerte Leavenworth y está recibiendo este trato:

Bales llegó al Fuerte Leavenworth el pasado viernes y es mantenido en una celda aislada. “Ha sido ya integrado a la rutina normal de confinamiento de antes del juicio,” dijo Rebecca Steed, la portavoz de la prisión.

Esta rutina incluye recreo, comidas y área limpia en el sitio que vive. Steed dijo que una vez que las reuniones con sus abogados se completaran al final de la semana, Bales terminaría el proceso de integración normal.

Un artículo de las Noticias de ABC de cuando Manning fue transferido al Fuerte Leavenworth incluía estos detalles:

A los 150 internos de la instalación – incluyendo a ocho que están esperando un juicio – se les permite 3 horas de recreo al día, dijo, y tres comidas al día en el comedor.

Eso probablemente significa que habrá bastante interacción entre Bales y Manning. Piensen sobre ello: si expones al mundo pruebas antes desconocidas de extendidos y caprichosos asesinatos de civiles (como Manning supuestamente hizo), entonces terminarás en el mismo sitio que alguien que de hecho está involucrado en la caprichosa matanza de civiles (como Bales supuestamente hizo), excepto que aquel que cometió las atrocidades recibirá mejor tratamiento que el que las mostró. Esta es una buena reflexión sobre el sistema de valores de nuestro gobierno (parecido a la manera en que manifiestos crímenes de altos oficiales del gobierno son inmunizados, mientras que esos que los muestran son perseguidos agresivamente). Si los registros de las conversaciones son creíbles, Manning decidió filtrar esos documentos porquerevelaban crímenes atroces que él en buena consciencia no podía permitir que fueran ocultados, y ahora se encontrará él mismo con un soldado que es acusado de cometer crímenes atroces.

(4) Tengo un artículo de opinión en The Guardian sobre lo rápido que se llevaron a Bales de Afganistán y la exclusión de los afganos de la investigación sobre lo que pasó. Hoy, El New York Times explica las serias dificultades que esto podría plantear para la acusación de Bales:

El caso podría hundirse en las cuestiones de pruebas recogidas bajo difíciles condiciones a miles de kilómetros… Reunir pruebas y asegurar la cooperación de testigos puede ser descalabrado en sitios remotos, y puede contribuir al colapso de las acusaciones contra los marines relacionados con el asesinato de los 24 hombres, mujeres y niños de la ciudad iraquí de Haditha. Los cargos contra la mayoría de los marines que fueron acusados en ese caso fueron retirados.

A lo mejor juzgándole en Afganistán hubiera resuelto esos problemas. Es verdad que los soldados estadounidenses acusados de cometer crímenes no están sujetos legalmente al sistema judicial afgano, pero eso no significa que los juicios no pueden darse en Afganistán, asegurando así la participación de los afganos en la investigación y los posteriores intentos para llevar justicia a esos que la merecen.

(5) Hay un par de artículos que han aparecido en la última semana o así sobre la buena voluntad de muchos demócratas para aceptar pasivamente, o incluso animar activamente las políticas del presidente Obama que ellos condenaron vehementemente (o habrían condenado) bajo el presidente Bush: este es de Politico, y este de Tim Carney en el Washington Examiner. En junio del 2009, en New York Times, el columnista Bob Herbert – antes ferviente admirador del presidente Obama – escribió una columna arremetiendo contra su historial de libertades civiles, y esta fue la primera frase de la columna de Herbert: “Las políticas erróneas bajo George W. Bush no lo son menos porque Barack Obama esté en la Casa Blanca.” En ese momento realmente no entendí cómo ese principio – que realmente debería ser un axioma tácito – vendría a ser no sólo tan controvertido sino rutinariamente violado e ignorado.

(6) En noviembre de 2011, Jonathan Chait escribió un artículo para el New York Magazine criticando duramente a los liberales como “poco razonables” por no venerar al presidente Obama tanto como Chait hace. Hoy Chait escribió un artículo titulado “Cómo Obama intentó traicionar al liberalismo en 2011” sobre un nuevo fragmento del Washington Post en el que se detalla los intentos del presidente durante el pasado año para recortar masivamente los fondos a la Seguridad Social y otros programas de ayuda social. Chait concluye: “Lo que enseña de hecho la historia es que la desastrosa debilidad de Obama en el verano de 2011 fue mucho más lejos minando el liberalismo de lo que nadie sabía antes.” Esta fue la esencia de la acusación de Chait cuando estaba en modo venerador de Obama: “Los liberales están insatisfechos con Obama porque los liberales, en su conjunto, son incapaces de sentirse satisfechos con un presidente Demócrata.” El principal principio del gurú progresista: El rango permitido de crítica a Obama es precisamente igual al nivel de mi crítica a Obama.

Mientras tanto, el principal competidor de Chait para ser el máximo defensor mediático de Obama, Andrew Sullivan, ha pasado esta semana haciendo lo que suele hacerinsistir en que el presidente Obama es un “verdadero conservador”, y que por tanto la Derecha es irracional por no adorarle en la manera que Andrew lo hace. Hay que destacar que Andrew ataca igualmente a liberales que no adoran al presidente tanto como Andrew hace, utilizando el tema de que Obama ha logrado más éxitos progresistas que ningún presidente en décadas. En otras palabras, el eje central de la defensa de Andrew del presidente – expuesta con más claridad en su historia de la portada del Newsweek donde declara que las críticas al presidente tanto de la derecha como de la izquierda son básicamente estúpidas y locas – llegando a afirmar esto al mismo tiempo: (1) las críticas conservadoras a Obama son estúpidas porque Obama es realmente un conservador; y (2) las críticas liberales al presidente son estúpidas porque la presidencia de Obama es un buen periodo de éxitos progresistas. Como lo planteó Guy Saperstein: “El hecho que esas dos críticas son internamente inconsistentes de alguna manera se le ha escapado al señor Sullivan.”

Lo que parece permitir sostener a la vez ambas visiones es creer que la grandeza personal del presidente Obama es tan vasta y profunda (a lo mejor merece subirlo al Monte Rushmore dado la pila de cadáveres que ha acumulado) que de hecho es tanto “El gran presidente conservador” como “el gran presidente liberal” todo en uno. Merece la gratitud y la admiración de todo el mundo sin importar si se está de acuerdo con sus políticas y acciones: así es de fantástico como líder. Dicho esto, Andrew realmente pareció disfrutar la cena de estado en la Casa Blanca a la que fue invitado la semana pasada, incluyendo su “cálida conversación con el presidente” y descubriendo “el impacto que la historia de Obama en la portada del Newsweek tuvo entre los donantes y los miembros del personal de Obama,” está bien. Es importante y gratificante como periodista saber que has dado algo de gran valor a los donantes y personal de los políticos; ¿no es eso por lo que los Fundadores (Padres) insistían en la libertad de prensa?

(7) Ayer estuve en el programa de Al Jazeera Inside Story debatiendo sobre el apoyo material dado a MEK, un grupo señalado como terrorista por la mayoría de los ex- oficiales de Washington mejor conectados. Fue un debate contundente y beligerante, que merece la pena ver, ya publicaré el vídeo cuando esté disponible. Las noticias de la NBC informaron la semana pasada de que más citaciones judiciales se han llevado a cabo tratando de investigar los pagos a esos oficiales, incluyendo ahora al anterior gobernador Ed Rendell, al ex-director del FBI Louis Freeh, y el anterior presidente del Estado Mayor Conjunto General Hugh Shelton. Las leyes de “apoyo material” son extremamente amplias y son una grave amenaza a la libertad de prensa y libertad de asociación, pero nadie con alguna relevancia en Washington le importó o puso alguna objeción cuando los que fueron encarcelados fueron musulmanes anónimos e indefensos (de hecho, algunos de los que ahora reciben pagos de MEK eran los mismos que apoyaban o incluso llevaban a cabo esas persecuciones por “apoyo material”). A lo mejor esto es lo que hace falta para motivar a esos con alguna influencia para parar esas persecuciones Mccarthistas. Yo haría una analogía con la guerra contra las drogas: las injusticias son fáciles de perpetuar cuando afectan principalmente a aquellos que están indefensos y marginados; es mucho más difícil cuando se aplican igual a aquellos con poder.

Este artículo apareció originalmente en Salon.


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Las sorpresas que esconde una Iglesia Universalista en Carolina del Norte

Publicado por moncadista en 24 marzo, 2012

Esta semana pasada ha sido muy rara e intensa. Dos magníficos documentales sobre la guerra y la esperanza en Colombia y una charla sobre Irán y la política internacional estadounidense. Es de esto último de lo que quiero escribir. El miércoles Ray McGovern, un antiguo miembro de la CIA habló en la Iglesia Comunitaria Universalista unitaria, o al menos es así como lo traduzco literalmente. El acto era organizado por la “Coalición por la Paz con Justicia”, “Acción por la paz de Carolina del Norte” y “Mayores por la Paz”. De hecho yo creo que por la media de edad la mayoría venían de la última organización. Pensábamos que iba a ser un rollazo, una iglesia, un ex-de la CIA, hablando sobre Irán. Será propaganda, pero bueno, nos atrevimos.

Cuando entramos no pude cerrar la boca de mi asombro. Mesas con información sobre Palestina, donde podías comprar pañuelos palestinos auténticos (no los de Zara) y libros sobre la ocupación israelí, panfletos, y uno de esos impresionantes mapas con la pérdida de territorio palestino con los años.

Lo que no sabíamos es que Ray McGovern además era un activista político, y la charla se titulaba:”Irán: amenazas y exageraciones – ¿Quién se está quedando con quién?. “La charla explora las decepciones y tergiversaciones en el discurso público sobre Irán, así como los potenciales peligros de una agresión de un aliado de EEUU a Irán”.

El tipo, un hombre mayorcete, empieza saludando a los miembros del FBI presentes en la sala, aunque ninguno saludó. Y empezó a hablar, paró casi dos horas y media después. Resumiré lo que dijo (y lo que entendí):

Cuando empezó en la CIA, una de sus primeras misiones fue cubrir el conflicto en Irlanda. Él se refirió a ello como hacerle el juego al imperio británico, que había maltratado, robado sus vacas y saqueado sus tierras, las de sus abuelos. Sí, es católico e irlandés.

Enseguida entra en materia, hace una breve exposición histórica de Irán, de cómo en el ’53 se produjeron las primeras elecciones democráticas en Irán y ganó un tipo al que no se le ocurrió otra cosa que “darle al pueblo el petróleo que estaba en manos de la BP”. Entonces la CIA organiza un golpe que puso en el poder al Sha, uno de “los dictadores más sanguinarios que se han conocido en medio oriente”. El Sha fue derrocado por otra revolución y hasta nuestros días.  Explica con todo lujo de detalles cómo tanto la inteligencia estadounidense como israelí han enseñado que Irán no está preparando armas nucleares, que antes “tendrían que echar a la agencia de la energía atómica de allí”. Sin embargo, tanto el gobierno israelí como sobre todo los medios se empeñan en la guerra.

Pero antes de hablar en detalle sobre la situación actual entre Irán e Israel cuenta cómo Truman sabía que Pearl Harbor iba a ser atacado, de cómo ciudadanos estadounidenses han sido asesinados con la complicidad del gobierno, por ejemplo Rachel Corrie, o USS Liberty. De esto último cuenta una anécdota muy interesante. Resulta que ese barco estadounidense fue atacado por Israel, de tal mala manera que no lo hundieron, y al darse cuenta los israelíes salieron por patas. Los supervivientes lanzaron el SOS y unos aviones fueron al rescate. El mando de esa operación de rescate recibió una llamada de Robert McNamara, secretario de defensa entonces, ordenando que los aviones se volvieran. El que estaba al mando se negó, “señor, hemos sido atacados, no abandonamos a nuestros hombres heridos en combate, pongame con su supervisor”. Y efectivamente, su superior, el presidente Lyndon Jhonson, ordenó que no se rescatara a esos hombres porque sería una vergüenza para la nación, atacados por “fuego amigo”.

Habló largo y tendido sobre “el genocidio palestino”, de cómo los palestinos viven en una cárcel al aire libre con el apoyo militar, económico y político del gobierno estadounidense. Y es que según él, el 50% de los impuestos de los contribuyentes estadounidenses va a la guerra.

La parte más interesante es cuando empieza a contar cómo los sionistas mandan en este país. Dice que los generales israelíes entran en el pentágono como si estuvieran en su casa. El sionismo está en todas las estructuras del Estado, pero donde más poder o influencia tienen es en los medios de desinformación. De hecho, Obama y Clinton, aunque muy tímidamente, se oponen a un ataque a Irán, pero según McGovern, se le teme tanto al sionismo que nadie se atreverá a contradecir lo que un presidente israelí diga y entrarán “inevitablemente” en guerra con Irán si Israel finalmente decide atacar. Cuándo será eso o si será es algo que nadie parece tener claro. Unos dicen que Israel esperará a después de las elecciones en EEUU, así Obama no le temblará el pulso para corresponder a su principal aliado. Otros que será antes porque así Obama no “le quedará otro remedio que entrar en la guerra” porque no hacerlo sería algo imperdonable por el electorado demócrata pro-sionista, pero sobre todo por los medios de comunicación que lo machacarían.

Preguntaba alguien en el público por qué los medios de desinformación  son tan pro-guerra, más que los mismos políticos. Él dio una respuesta clara y contundente: La General Electrics, una de las principales compañías de armamento, es una de las principales propietarias de los medios de comunicación que a su vez son controlados por los “halcones sionistas”. Se cierra el círculo.

Durante el debate alguien le pregunta sobre la National Patriot Act, o Ley patriótica nacional, que firmó Obama hace unos meses (de la que he publicado varias traducciones) y que permite al ejército detener indefinidamente y ejecutar incluso a ciudadanos estadounidense sin control judicial. Dice que es un despropósito, algo que no pasaba desde la Guerra Civil, y que fue el propio gobierno el que insistió en que se metiera esa enmienda que incluyera a ciudadanos estadounidenses. Según él, la ley se aprobó en plena efervescencia del movimiento Occupy (el15M estadounidense), al que temían se convirtiera en un movimiento tan poderoso que desbordara las capacidades represivas “normales” del Estado (policía) y necesitaran de un apoyo extra, como son las desapariciones y ejecuciones con un velo legal. Algo que siempre se ha hecho, pero ilegalmente. Y aquí es cuando empiezo a estar en desacuerdo con este grupo (como no podía ser de otra manera, ¿verdad?):

Los asistentes, como decía, son un grupo de veteranos y hippies setentones blancos, muy blancos. Sólo un negro en la sala (con alrededor de 40-50), el que llevaba la cámara. En una ciudad donde el 50% de la población es negra. La “progresía” estadounidense tiene un problema (entre otros muchos), la segregación racial política. El “1%” no está asustado de Occupy, sino de los que realmente representan a la mayoría de la población, los pobres: blancos, negros y latinos. Esas 3 comunidades no sólo no se hablan entre ellas, ni se reconocen como iguales, pero es que ni siquiera hablan los mismos idiomas (en un sentido literal y metafórico). Y hasta que no se miren y comuniquen, hasta que la “intelectualidad” no sea capaz de integrar las reivindicaciones populares con las del fin de la guerra y el imperialismo, nada cambiará a mejor en este país. Eso, y que son unos chovinistas, por muy progres que sean no son capaces de mirar más lejos de su ombligo, lo que realmente les fastidia de la Ley Patriótica es que afecta a compatriotas.

Os dejo un vídeo fantástico (en inglés) donde McGovern se enfrenta a Donald Rumsfeld durante una conferencia. Simplemente le llama de mentiroso para arriba. Hay que echarle “cojones“.

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El Fiscal General Holder defiende las ejecuciones sin cargos

Publicado por moncadista en 21 marzo, 2012

6 de marzo de 2012
Glenn Greenwald

Traducido del inglés por
El Mundo No Puede Esperar
20 de marzo de 2012

Ayer, en un discurso en la Universidad del Noroeste, Eric Holder, Fiscal General de los EEUU, dió la explicación más detallada hasta ahora de porqué la administración Obama cree que tiene la autoridad para seleccionar en secreto a ciudadanos estadounidenses para ser ejecutados por la CIA sin ni siquiera acusarlos de un crimen, notificarles las acusaciones o darles la oportunidad de responder. Por el contrario los condenan a muerte sin una chispa de transparencia o vigilancia judicial.

La administración sigue manteniendo en secreto el memorandum legal que obtuvo para justificar estos asesinatos, y, como Charlie Savage del New York Times anotó, el “discurso de Holder no tenía notas a pie de página o específicas referencias legales, y estaba muy por debajo del nivel de detalle contenido en el memorandum de la Oficina del Consejo Legal.”

Pero el punto crucial del argumento de Holder tal como se expresa en el discurso de ayer es esto:

Algunos han argumentado que el presidente necesita obtener permiso de una corte federal antes de tomar acción contra un ciudadano de los Estados Unidos que sea un veterano líder de operaciones de Al Qaeda o fuerzas aliadas. Esto sencillamente no es exacto. “El debido proceso” y “el proceso judicial” no son una cosa y la misma, especialmente cuando se refiere a seguridad nacional. La Constitución garantiza el debido proceso, no el proceso judicial.

Cuando los oficiales de Obama (como los de Bush antes de ellos) se refieren a alguien como “un veterano líder de operaciones de Al Qaeda o fuerzas aliadas,” lo que realmente quieren decir es esto: alguien al que el Presidente ha acusado y a continuación decretado en secreto que es un terrorista sin ni siquiera presentar ninguna prueba. El “proceso” usado por la administración Obama para seleccionar a estadounidenses para ser ejecutados por la CIA es, como informó Reuters el pasado octubre, como sigue:

Militantes estadounidenses como Anwar al -Awlaki son metidos dentro de una lista para capturar o asesinar por un panel secreto de oficiales veteranos del gobierno, que después informan al presidente de sus decisiones… No hay ningún registro público de las operaciones o decisiones del panel, el cual es un subgrupo del Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca… Ni hay ninguna ley que establezca su existencia o exponga las reglas por las que se supone que esta gente actúa.

Como Leon Panetta confirmó recientemente, el presidente toma la última decisión en cuanto a si el estadounidense será asesinado: “[El] presidente de los Estados Unidos obviamente revisa los casos, revisa la justificación legal y al final dice si se hace o no.”

O sea, este es el “proceso” el cual Eric Holder argumentaba ayer constituye el “debido proceso” como requería la Quinta Enmienda antes de que el gobierno pueda privar a alguien de su vida: el presidente y sus subordinados son tu acusación, tu juez, tu jurado y tu ejecutor. Todos convertidos en uno, actuando en total secreto y sin ni siquiera tú saber que te ha acusado y sentenciado a muerte, y no tienes ni la oportunidad de saberlo, sin hablar de enfrentar o enfocar sus acusaciones; ¿no es eso suficiente proceso para ti? En Esquire, Charles Pierce, escribiendo sobre el discurso de Holder, describió esto mejor: “una inmensa montaña de tonterías que debería avergonzar a cualquier Demócrata que haya dicho una palabra descortés sobre John Yoo.”

* * * * *

Obviamente he escrito sobre el programa para asesinar de Obama muchas veces ya pero hay algunos puntos que merece la pena examinar a la luz del discurso de Holder y la reacción al mismo:

(1) La disposición de los Demócratas para abrazar y defender esta potestad es especialmente reprobable debido a que sin duda está total y deslumbrantemente en desacuerdo con todo lo que clamaban bien alto creer durante los años de Bush. Recordemos dos de los “escándalos” más significativos de la Guerra de Bush contra el Terror: el poder que se confirió para meramente espiar y detener a acusados de terrorismo sin una revisión judicial de ninguna clase. ¿Recordáis aquello? Los progresistas no dejaron de acusar a Bush de “asaltar nuestros valores” y “destrozar la Constitución” sólo porque los oficiales de Bush querían escuchar y detener a sospechosos de terrorismo – no matarlos, sólo espiarlos y detenerlos – sin primero ir a una corte y probar que hicieron algo mal. Y aquí tenemos a una administración Demócrata haciéndose valer no solamente el derecho a vigilar o detener a ciudadanos sin cargos o revisión judicial, sino a matarlos sin nada de eso: un acto mucho más extremo, permanente e irreversible. Y encima, con algunas justas excepciones, el silencio es ensordecedor, o peor.

¿Cómo puede nadie que condenara abiertamente las meras escuchas ilegales y los poderes para detener de Bush sin una revisión judicial justificar de ninguna manera las ejecuciones sin revisión judicial de Obama? ¿Cómo puede el predecesor (de lejos con menos potestad) haber sido tal asalto a “todo por lo que nos mantenemos en pie” mientras que con este es una aceptable y tolerable utilización de los poderes de guerra? Si Barack Obama tiene el derecho a ordenar a acusados de terrorismo a ser ejecutados por la CIA porque “Estamos En Guerra”, entonces seguramente George Bush tenía el derecho de ordenar que se hicieran escuchas y se detuviera a acusados de terrorismo en el mismo ámbito.

Que el mismo partido y facción política que chilló sin parar sobre las escuchas de Bush y los programas de detención ahora toleren el programa de ejecuciones de Obama es uno de los actos más extremos, cobardes y deshonestos que hemos visto en bastante tiempo. Al extremo opuesto, los líderes del ala derechaexpertos ybloggers están siendo encomiablemente consistentes: ellos alabaron las escuchas y los programas de detenciones sin el debido proceso de Bush y ahora, basándose exactamente en el mismo razonamiento,alaban profusamente al presidente Obama por extender esa mentalidad a los asesinatos.

(2) No es el mero hecho de que el Partido Demócrata en general y sus hordas de seguidores hayan realizado un giro de 180º sobre estos asuntos desde el 20 de enero de 2009. Sino que es también verdad que el mismo Barack Obama y Eric Holder lo han hecho.

Durante los años de Bush, el entonces senador Obama a menudo hablaba en público muy elocuentemente sobre la “vital importancia del debido proceso incluso para los acusados de terrorismo”. Como ejemplo, él se levantó en el Senado y denunció las detenciones del Guantánamo de Bush en el ámbito de que “un individuo inocente podría ser mantenido y no podría rebatir el caso del gobierno y no tiene ninguna manera de demostrar su inocencia.” Habló del “terror que sentiría si un miembro de mi familia fuera rodeado en medio de la noche y enviado a Guantánamo sin ni siquiera tener la oportunidad de preguntar por qué estaba siendo retenidos o de ser capaces deprobar su inocencia.” Se burló de la afirmación del ala derecha de que “la investigación judicial es un lujo antiguo, trivial y dispensable.” Reconoció que es inevitable que el gobierno a veces cometa errores al acusar a gente inocente de ser terroristas, pero entonces dio la solución obvia: “lo que es evitable es rechazar que ni siquiera se permita que nuestro sistema legal corrija esos errores.”¿Cómo conmueve eso? Qué conmovedor tributo a la urgencia de permitir a los acusados de terrorismo un día en la corte antes de castigarlos.

Y luego tenemos a Eric Holder, que en 2008 dio un discurso a la Sociedad por la Constitución Americana denunciando lo radical del poder ejecutivo de Bush y haciendo un llamamiento a un “juicio público”. Específicamente se refería a la afirmación del ala derecha de que se debería permitir que los presidentes hicieran escuchas a acusados de terrorismo sin un control judicial para “mantenernos a salvo”. A la luz de lo que el fiscal general dijo y justificó ayer, sólo sorprende con lo que dijo hace apenas 3 años:

A aquellos en el ejecutivo que dicen “sólo confía en nosotros” cuando se refiere a secretos y a vigilancia de comunicaciones domésticas sin garantías yo les digo recuerda tu historia. A lo largo de mi vida, los oficiales del gobierno federal han espiado, acosado y chantajeado a Martin Luther King y otros líderes de los derechos civiles en el nombre de la seguridad nacional. Uno de los más grandes héroes de América a quien hoy honramos con un día festivo nacional, innumerables calles, escuelas y pronto un monumento en su nombre, fue tratado como un criminal por aquellos que en nuestro gobierno federal poseían demasiado criterio y un retorcido sentido del patriotismo. Watergate reveló abusos similares durante la administración Nixon.

Para recapitular la visión de Barack Obama: es una forma de “terror” detener a alguien “sin que ni siquiera tenga la oportunidad de probar su inocencia,” pero es bueno y noble para ellos ser ejecutados bajo las mismas circunstancias. Para recapitular la visión de Eric Holder: no debemos aceptar cuando la administración de Bush decía “sólo confía en nosotros” cuando se trata de espiar las comunicaciones de los acusados de terrorismo, pero debemos aceptar cuando la administración de Obama dice “sólo confía en nosotros” cuando se trata de señalar a compatriotas para ser ejecutados. Por lo que se ve, no es el 9 de septiembre del 2001 lo que “cambió todo”. Es el 20 de enero del 2009.

(3)La Unión de Libertades Civiles Americana (ACLU por sus siglas en inglés) dijo ayer que el discurso de Holder “es a fin de cuentas una defensa de una amplia, horrible y aclamada autoridad del gobierno para llevar a cabo asesinatos selectivos de civiles, incluyendo a ciudadanos estadounidenses, lejos de cualquier campo de batalla sin control judicial o sin escrutinio público.” La ACLU después añadió:

Pocas cosas son tan peligrosas para la libertad de EEUU como la proposición de que el gobierno debería ser capaz de matar a ciudadanos de cualquier sitio del mundo en base a normas y evidencias legales que nunca son llevadas a una corte, ya sea antes o después del hecho.

Cualquiera capaz de confiar en el presidente Obama con la potestad de declarar secretamente a un ciudadano estadounidense un enemigo del estado y ordenar su asesinato extrajudicial debería preguntarse si sería capaz de confiar en el siguiente presidente con esa peligrosa potestad.

Esto es de señalar por tres razones: Primero, la ACLU no está apenas diciendo que esto es una mala política; están sin embargo señalando lo obvio: que hay “pocas cosas tan peligrosas” como tener a tu propio gobierno tomándose el derecho a mandar a ciudadanos a morir sin un proceso judicial, y eso es exactamente lo que la administración Obama está haciendo sin ninguna repercusión negativa. Segundo, la ACLU está retando a defensores progresistas del presidente a hacer lo que ninguno hará: explicar por qué confiarían no sólo en Barack Obama, sino también en Sarah Palin, Newt Gingrich o Michele Bachmann para tener la potestad de señalar a ciudadanos de EEUU para ser asesinados en secreto y sin vigilancia judicial. Tercero, que la ACLU está condenando una política de Obama tan “peligrosa para la libertad de EEUU” como una política puede ser – también conocida como: máximo distintivo de tiranía – demuestra el inmenso abismo que se ha abierto bajo la presidencia Obama entre el Partido Demócrata y la ACLU (un grupo totalmente elogiado por demócratas cuando gobierna un presidente republicano), aunque esta brecha ha sido obvia por bastante tiempo.

(4) Lo que es tan impactante es ver cómo los oficiales de Obama y sus defensores suenan idénticos cuando se les compara a los teóricos legales del ala derecha que justificaban los programas más controvertidos de Bush. Incluso los lemas centrales que los justifican son los mismos: Estamos en guerra; el campo de batalla está en todas partes; los presidentes tienen el derecho de espiar, detener y matar combatientes sin permiso de una corte; el brazo ejecutivo es el único órgano para la guerra y ninguna corte puede interferir en las decisiones del presidente, etc. Pasé años escribiendo y refutando esas teorías legales y son idénticas a las que oímos ahora. Sólo considerad qué parecidas suenan una a otra las dos facciones.

Cuando se trata de las controversias de la Guerra contra el Terror, os oficiales de Bush decían todo el tiempo exactamente lo que los oficiales de Obama y sus defensores dicen ahora: sólo usamos estos poderes contra los terroristas – “la gente mala” – no contra buenos, normales y regulares estadounidenses; por lo que si tú no eres un terrorista, no tienes nada por lo que preocuparte. Aquí está lo que Trent Duffy el portavoz de la Casa Blanca dijo en diciembre del 2005, defendiendo el programa de escuchas sin garantías de Bush:

Este es un programa limitado. Esto no es para monitorear llamadas telefónicas destinadas a reservar un entrenamiento o qué llevar a una cena ordinaria. Estas están diseñadas para monitorizar llamadas de gente muy mala a otra gente muy mala que tienen un historial de reventar trenes de cercanías, bodas e iglesias.

Parecido a cuando George Bush se presentó ante las cámaras en diciembre de 2005 para admitir con orgullo y defender su programa de espionaje sin garantías, aseguró a la nación que todo eso estaba justificado porque se dirigía sólo a “las comunicaciones internacionales de gente con conocidos lazos con al Qaeda y organizaciones terroristas relacionadas.”

Encuentra a un defensor del programa de asesinatos de Obama y oirás exactamente lo mismo: esto está sólo dirigido a los terroristas como Awlaki, por lo que no necesitamos ninguna revisión de una corte o debido proceso. Aquí está lo que Holder dijo ayer: “es imperativo para el gobierno contrarrestar las amenazas planteadas por experimentados líderes operacionales de al Qaeda, y proteger a gente inocente cuyas vidas podrían perderse en esos ataques,” y las órdenes para asesinar son sólo enviadas una vez que “el gobierno de los EEUU lo ha determinado, después de una meticulosa y cuidadosa revisión, que el individuo supone una amenaza inminente de un ataque violento contra los Estados Unidos.”

Esto no es nada más que un ejercicio de supremo razonamiento circular y con pregunta retórica: si determinar que alguien es de hecho un terrorista puede ser determinado sólo cuando la prueba de su culpabilidad es presentada y ellos tienen la oportunidad de responder, justo como Holder y Obama decían durante los años de Bush. El gobierno asegura que ellos sólo seleccionan terroristas – ya sea dicho por Bush o Obama – no debería tranquilizar a nadie: eso es lo que aseguran siempre los que abusan de su poder, y es por eso precisamente por lo que no confiamos en que los oficiales del gobierno castiguen a gente basándose en acusaciones no probadas. Aquí está lo que John Mitchell, el Fiscal General de Nixon, dijo para apaciguar el creciente temor a nuevos poderes del gobierno para hacer escuchas, tal como se informó en este artículo del Time Magazine del 25 de julio de 1969:

Mitchell rechazó revelar ninguna figura, pero indicó que el número era mucho más bajo de lo que la mayoría de la gente podría pensar. “Cualquier ciudadano de los Estados Unidos que no esté envuelto en ninguna actividad ilegal,” añadió, “no tiene nada que temer.”

Se supone que aprendimos importantes lecciones de los abusos de poder de la administración Nixon, y después de la administración Obama: a saber, que no confiamos en los oficiales del gobierno que ejerzan el poder en la sombra, sin vigilancia judicial, sin obligación de probar sus acusaciones. Y todavía ahora escuchamos exactamente esta misma mentalidad saliendo de Obama, sus oficiales y defensores para justificar una potestad mucho más extrema que tanto Nixon como Bush ni soñaron en tener: él sólo está matando a los “malos ciudadanos”, ¡por lo que no hay ninguna razón que objetar!

Aquí está una crítica que escribí en enero de 2006, sobre el documento oficial de 42 páginas del Departamento de Justicia (DOJ por sus siglas en inglés) de Bush donde se justifica las escuchas ilegales sin garantías a acusados de terrorismo. Si lo leéis veréis: la esencia de la visión del mundo de Bush era esa cuando se trataba de la guerra, es el presidente el que tiene la única responsabilidad y la potestad y las cortes no deben revisar o interferir con lo que él decide sobre quién es un terrorista y qué se le debería hacer. El presidente es “el único órgano para la nación en asuntos internacionales,” declaró el Departamento de Justicia de Bush, y “entre las tareas constitucionales básicas del presidente es la de proteger a la nación de un ataque armado” y así, “la Constitución le da toda la autoridad necesaria para desempeñar esa responsabilidad.” O, como Holder señaló ayer: “La conducción y el manejo de las operaciones de seguridad nacional son funciones cruciales del brazo ejecutivo, como las cortes han reconocido a lo largo de la historia” y por tanto “el presidente no necesita obtener permiso de una corte federal.” Uno no puede rechazar el punto de vista legal de Bush utilizado para justificar aquellos programas mientras se apoya el punto de vista de Obama expresado aquí – al menos no con un ápice de coherencia intelectual o dignidad.

(5) Las dudosas o categóricamente falsas afirmaciones hechas por Holder son demasiado numerosas para repasarlas todas, pero hay un par que merece la pena subrayar. Dijo, por ejemplo, que “la Corte Suprema ha dejado claro que la “clausula del debido proceso” no impone que sirva para todos los requerimientos, sino que en cambio mandata salvaguardas de procedimiento que dependen de circunstancias específicas.” Esa parte es verdad: en el caso del 2004 de Hamdi contra Rumsfeld, la Corte Suprema rechazó el argumento de la administración de Bush de que podía detener ciudadanos estadounidenses acusados de terrorismo sin ningún proceso en el que se pudieran defender de las acusaciones contra ellos, aunque la Corte sostuvo que algo menos que un juicio completo podría satisfacer la cláusula del Debido Proceso. Pero como apunta Marcy Wheeler, la Corte impuso requerimientos “del debido proceso” que son exactamente lo contrario a lo que la administración Obama está haciendo con sus asesinatos. La corte dijo (negrita añadida):

Es durante nuestros momentos más desafiantes e inciertos cuando nuestro compromiso como Nación al debido proceso es puesto a prueba más severamente; y es en estos momentos es que debemos perseverar en nuestro compromiso en casa a los principios por los que luchamos en el extranjero….

Por tanto nosotros mantenemos que un ciudadano detenido buscando poner a prueba su clasificación como un combatiente enemigo debe recibir noticia de las bases objetivas para esa clasificación, y una oportunidad justa para rebatir las alegaciones ante un órgano decisorio neutral…

En suma, mientras que la total protección que la acompaña pone a prueba a las detenciones en otros ámbitos puede hacer inoperable e inapropiado en el ámbito del combatiente enemigo, las amenazas a las operaciones militares planteadas por un sistema básico de revisión independiente no son argumentos tan de peso como deshacerse de los derechos básicos de un ciudadano para poner a prueba con toda razón el caso del gobierno y ser oído delante de un juez imparcial.

¿Cómo puede Eric Holder ni siquiera citar las decisiones de la Corte Suprema sobre el Debido Proceso en el contexto de la “guerra contra el terror” cuando la Corte ha decidido que ciudadanos -meramente detenidos, no digamos asesinados – tienen derecho a exactamente lo que la administración Obama rechaza dar: “ una oportunidad justa para rebatir las alegaciones ante un órgano decisorio neutral” y “ los derechos básicos de un ciudadano para poner a prueba con toda razón el caso del gobierno y ser oído delante de un juez imparcial”? Es precisamente porque Obama rechaza cumplir con las obligaciones impuestas por la Corte antes de ordenar ejecutar a ciudadanos por lo que este comportamiento es tan reprobable.

Si, como Holder argumenta, la “cláusula del debido proceso” permite matar a un ciudadano basándose en acusaciones del presidente que son hechas en total secreto y las cuales él no tiene ni la oportunidad de escuchar, no digamos refutar, entonces la salvaguarda central de la Constitución no tienen ningún sentido. Y la sentencia de la Corte Suprema que tanto Holder referencia no deja ninguna duda al respecto, como requería una vista procesal ante un juez neutral incluso para alguien acusado de ser un “combatiente enemigo” en plena Guerra contra el Terror.

Después está la dependencia de Holder en el viejo truco neocon: citar lo que Lincoln hizo en la guerra civil o lo que Franklin D. Roosevelt hizo en la Segunda Guerra Mundial – como si fueran comprables a la Guerra contra el Terror – para justificar lo que está haciéndose ahora. Así oímos esto de Holder: “durante la Segunda Guerra Mundial, los Estados Unidos localizaron el avión en el que volaba el Almirante Isoroku Yamamoto – el comandante de las fuerzas japonesas en el ataque a Pearl Harbor y en la Batalla de Midway – y lo derribó específicamente porque él iba a bordo.” Oficiales de la administración han recurrido a este argumento antes cuando respondían a mis críticas al programa de asesinatos de Obama.

Incluso dejando de lado la enorme diferencia entre guerras que presentaban una amenaza real (La Guerra Civil, la Segunda Guerra Mundial) y la llamada Guerra contra el Terror, la diferencia entre el asesinato de Yamamoto y los asesinatos de ciudadanos de Obama es evidente en sí misma. No había ninguna duda de que el Almirante Yamamoto era de hecho un comandante de un ejército enemigo en guerra con los EEUU: vestía el uniforme del ejército y se identificaba a sí mismo como tal. Por el contrario, hay considerables dudas de si Anwar Awlaki u otros acusados de ser miembros de Al Qaeda son de hecho culpables de planear ataques terroristas contra EEUU. Eso es cierto por exactamente la razón que Holder, en otra parte de su discurso, explicó: los miembros de Al Qaeda “no se comportan como militares tradicionales – vistiendo uniformes, llevando armas abiertamente, o reclutando fuerzas para preparar un ataque.”

Por eso es por lo que aplicar una doctrina tradicional de guerra a acusados de terrorismo (que no se encuentra en un campo de batalla sino en sus coches, sus casas, en el trabajo, etc) es tan inapropiado, y por qué una revisión judicial es tan urgente: porque el riesgo de falsas acusaciones es mucho más alto que cuando se capturan a soldados uniformados en un campo de batalla. Sólo volver a señalar qué dudosas terminaron siendo muchas acusaciones de terrorismo del gobierno una vez que las cortes federales empezaron a mirar con detenimiento esas acusaciones como apoyo probatorio. De hecho, los expertos en Yemen como Gregory Johnsen han señalado repetidamente en respuesta a las afirmaciones de que Awlaki planeó ataques terroristas: “sabemos muy poco, demasiado poco cuando se trata de su papel operacional”“nosotros no sabemos esto, lo sospechamos pero no lo sabemos.” Dado el vergonzoso registro en la Guerra contra el Terror, ¿qué persona racional “confiaría” en el gobierno para hacer determinaciones sobre quién es y quién no es un terrorista en la sombra, sin límites o controles sobre lo que pueden hacer?

(6) El intento de Holder de justificar estos asesinatos en el ámbito de que la “captura no es factible” no consigue nada. Primero, los EEUU nunca se han molestado en acusar a Awlaki para que voluntariamente se entregara o para que respondiera a los cargos (aunque en un momento, mucho después de que ordenaran su asesinato, “consideraron” incriminarlo); en cambio, simplemente lo mataron sin demostrar que había ninguna evidencia que apoyara esas acusaciones. ¿Qué justifica eso? Además, el hecho de que el gobierno es incapaz de detener y procesar a un criminal no justifica su asesinato; aparte de alguna resistencia violenta durante la captura, el gobierno no es libre de ir simplemente por ahí matando fugitivos que no han sido condenados a nada. Además, que Awlaki no podía haber sido capturado en un país donde el gobierno es poco menos que un cliente estadounidense es dudoso como poco; si los EEUU podían localizar y entrar en la casa de Osama bin Laden sin la cooperación del gobierno paquistaní, ¿por qué no podían hacer lo mismo con Awlaki in Yemen?

Pero el punto más importante es que Holder no está confinando esta potestad para asesinar a las circunstancias donde la “captura no es factible”. Al contrario, específicamente dice que asesinar “sería legal por lo menos en las siguientes circunstancias”: lo que quiere decir que la potestad declarada del presidente no está confinada a esas condiciones. Como escribió Charlie Savage: “Es significativo que el Sr. Holderno dijo que tal situación es la única en la que sería legal matar a un ciudadano. Más bien dijo que sería legal “al menos” bajo esas condiciones.” No tenemos ni idea de qué lejos la administración Obama cree que su potestad para asesinar se extiende porque rechaza publicar el memorándum legal que lo justifica; no hay marco legal gobernándolo; y no hay transparencia o rendición de cuentas para las órdenes de ejecución del presidente.

* * * * *

En suma, el intento de Holder para hacer parecer todo esto normal y común debería ser un insulto a cualquiera con los más básicos conocimientos de la ley estadounidense. Como el New York Times indicó cuando se confirmó por primera vez el programa de asesinatos en abril del 2010: “La administración Obama ha dado el paso extraordinario de autorizar asesinatos selectivos de ciudadanos estadounidenses… Es extremadamente raro, si no sin precedentes, que un estadounidense sea señalado para ser asesinado, dijeron los oficiales. Un antiguo oficial legal veterano de la administración de George W. Bush dijo que no sabía de ningún caso en el que un presidente aprobara el asesinato selectivo de un estadounidense.” Al día de hoy, ni un sólo ciudadano ha sido identificado.

Como siempre, el punto más importante que hay que señalar de todo el debate es lo perverso y retorcido que es que ni siquiera tengamos este “debate”. Debería ser negado en sí mismo, marginado, para afirmar que el presidente, actuando sin verificar o sin transparencia, puede ordenar que ciudadanos estadounidenses sean ejecutados lejos de cualquier campo de batalla y sin ninguna oportunidad de saber ni siquiera sobre, no digamos refutar, las acusaciones. Que esta política está siendo implementada y defendida por el mismo partido político que pasó la última década tan de boquilla y con oportunismo objetando por potestades mucho menos extremas lo hace a todo lo más repulsivo. Ese hecho lo hace más peligroso, porque -como uno puede ver – el hecho de que es un presidente demócrata el que lo está haciendo, y los oficiales del Partido Demócrata lo justifican, significa que es mucho más fácil de normalizar: muy poco de los seguidores del Partido, especialmente en un año de elecciones, son capaces de hacer mucho alboroto de todo ello.

Y así la potestad presidencial para asesinar se asentará como un consenso bipartidista por lo menos por una generación. Ese será sin duda uno de los aspectos más significativos del legado de Obama. Vamos a no dejar que ningún demócrata que ahora apoya o incluso calla sea oído objetar cuando el siguiente presidente republicano ejerza su poder en el modo que a ellos no les gusta.

Este artículo apareció originalmente en Salon.com

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Moncadista en la capi

Publicado por moncadista en 12 marzo, 2012

Si no os gusta cómo ha quedado este post tanto en la estética como en el contenido poned una reclamación que la eliminaré con estilo democrático.

El viernes me pasé como el que no quiere la cosa por la capital del imperio haciendo una breve parada por territorio español. Dos guardias civiles me abren amablemente la puerta y como en una parodia discuten entre ellos si se atiende o no los viernes. En el consulado estaban muy ocupados y me dijeron que me tomara un café y volviera en media hora. Ese rato me lo pasé en la cafetería de enfrente escuchando la conversación de dos ejemplares ciudadanos patrios. Aprendí que las violaciones a los derechos humanos que sucedieron en Valencia no fueron otra cosa que un montaje del diario Público. Y que la huelga general es un despropósito, vergonzosa. Entre otras lindeces como que no hay derecho que una mujer se quede embarazada y la empresa no pueda despedirla.

En ese momento veo una cara conocida, con un par de escoltas. La cara me resultaba familiar y sabía que la había visto en más de una portada de “El Jueves”. !Ahh, la infanta¡. Cuando volví adentro vi a los del consulado alborotados porque a la lista se le había olvidado dejar una foto. Se ve que la pobre no gana ni para fotomatones.

Pero bueno yo venía aquí a enseñaros algunas fotos de mi paseo por la capital de EEUU, Washington DC.

La de la izquierda no es más que una bonita calle de la ciudad, la de la derecha es la del edificio donde se aloja el Instituto de Paz de los Estados Unidos. Lo primero que le viene a uno a la cabeza es el trabajín que tienen que tener ahí dentro viendo qué país invaden al que puedan llevar la paz.

La de la izquierda no sé muy bien qué representa, un misil, un lápiz o “dime de lo que presumes….”. No, en serio, es un obelisco que le hicieron al primer presidente del país, George Washington. Es la estructura de piedra más grande del mundo. No se puede decir que no empezaron con aires de grandeza estos yanquis. No os digo por dónde se podrían meter semejante monumento. El de la derecha es donde está sentado Lyncoln, otra monstruosidad que me recuerda a esta.

Sabes que no me gusta la esclavitud y totalmente admites lo erróneo que es desde un punto de vista abstracto.

Al lado de los baños, por eso lo vi, había una exhibición con citas de Lyncoln, ese presidente que ganó la guerra civil y que supuestamente liberó a los esclavos. No me voy a entretener mucho, pero Lyncoln fue un esclavista hasta el último momento. Los negros no fueron liberados totalmente hasta los años 60 y aún hoy en mi universidad se dedican a limpiarnos la mierda a los blancos. Si queréis saber más sobre el tema leeros La otra historia de los Estados Unidos de Howard Zinn.

Pero si os fijáis en la foto de la derecha, no en la estatua, veréis un ranger que está adoctrinando al personal sobre lo bueno que fue el de la estatua.

La siguiente parada es el memorial a la guerra de Corea. En la misma tónica, una guerra de invasión (todavía hay más de 40.000 soldados de EEUU en Corea del Sur) se convierte por arte de magia en una liberación.

Y es que como dice una placa justo al lado: La libertad no es libre. Que es como decir que el agua moja. Pero yo lo que entiendo que están diciendo es mira lo buena gente que somos que vamos a liberar países. Que ya que estaban se hubieran atrevido a liberar toda la península, pero se quedaron a mitad. Y ahora tenemos una panda de piraos vestidos de rojo arriba y otra panda de salvajes abajo. Ambos en el gobierno me refiero. Sus pueblos demasiado tienen. Y si no, no os perdáis la libertad que los EEUU llevaron a Corea del Sur en el vídeo de abajo.

El memorial de la Segunda Guerra Mundial es más de lo mismo. Nos venden la moto con que liberaron Europa del fascismo, y “Los americanos (véase estadounidenses) vinieron a liberar no a conquistar, a restaurar la libertad y terminar con la tiranía“. Claro, por eso tienen bases militares en Italia y Alemania. O participaron cuando ya habían hecho el agosto comerciando con los nazis. Y la pena es que se quedaron sin fuelle cuando se trataba de restaurar la libertad en España, y no les importó reconocer al tirano Franco y aceptar a España en la ONU a cambio de un par de bases militares y buenos negocios.

Los primeros cerezos donados a la ciudad de Washington por la ciudad de Tokio como gesto de amistad y buen futuro fueron plantados aquí el 27 de marzo de 1912.

Los japoneses, muy majos ellos, en 1912 les regalaron unos cerezos para que los sembraran al lado del río. Se ve que las cerezas tenían que estar amargas porque unos años después les mandaron de vuelta un par de pepinos con el culo amargo a Hiroshima y Nagasaki .

Para rematar me encuentro en la casa de las Américas a Isabel la guarra. ¿No podrían haber elegido a otro personaje para representar a América? Bolívar, Martí….No, a la genocida a la que no le tocaba el agua.

El marxismo es el ángel guardián del capitalismo

Cultiva la paz y el comercio con todos

Después me fui al museo del holocausto, donde no se fiaban del agua que llevaba y me hicieron beber de mi botella…menos mal que no llevaba mi pañuelo palestino si no me lo hacen tragar.

Había una exposición muy buena sobre la propaganda nazi con cartelería y proyecciones de mucha calidad. Me di cuenta que Hitler y su cuadrilla no eran unos mindundis. Igual que no lo son los que gobiernan (en todos los sentidos) este país. La exposición criticaba cuestiones como la violencia, la censura o la falta de libertad. En la parte de la historia de la 2ª guerra mundial España y el franquismo no existen. Y solo los judíos fueron masacrados. En más de un comentario se decía que el nazismo era una reacción a la revolución bolchevique. Por eso el cartel de la izquierda.

Que el museo era sionista estaba claro, que en todo el museo se obviaron los genocidios cometidos por los EEUU, también. Lo que no me esperaba es que la exposición terminara con una foto de Ahmanideyah, en la que se advierte del peligro de un nuevo genocidio judío por el antisemitismo árabe, y se cita al presidente de Irán cuando dijo aquello de “Las grandes potencias han creado el régimen sionista para extender su soberanía en la región… todos los días este régimen masacra a los palestinos, pero como es contrario a la naturaleza, pronto asistiremos a su desaparición y a su destrucción

Concluyendo, Washington DC es evidentemente la capital del imperio. Es una ciudad de monumentos al cinismo. Es parte de la propaganda necesaria para que el pueblo estadounidense siga tragándose barbarie tras barbarie, como la de esta semana por ejemplo. Porque no hay matanzas en Afganistán, son actos de liberación, que tendrán su bonito memorial recordando cómo EEUU liberó a otro país más.

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Bradley Manning, el aislamiento, y Ocupar por los prisioneros.

Publicado por moncadista en 8 marzo, 2012

“Los defensores de los “Derechos Humanos” señalan con acierto que el aislamiento está diseñado para quebrar mentalmente a la gente. Por eso el aislamiento prolongado está reconocido internacionalmente como una forma de tortura.”

27 de febrero de 2012.
Bill Quigley

Traducido del inglés por
El Mundo No Puede Esperar
6 de marzo de 2012

Hoy el soldado raso del ejército de los EEUU Bradley Manning es acusado formalmente en Fort Meade, Maryland, de numerosos crímenes. Manning, que ha sido nominado para el Premio Nobel de la Paz por miembros del parlamento de Islandia, está acusado de sacar a la luz cientos de miles de documentos que exponen secretos del gobierno de los EEUU a través de la página web Wikileaks. Estos documentos exponen mentiras, corrupción y crímenes cometidos por los EEUU y otros países. El equipo de defensa de Bradley Manning señala con acierto que mucho de lo que se ha publicado en Wikileaks o no era de hecho secreto o no debería serlo.

El proceso judicial contra Manning es una injusticia. Los oficiales de EEUU están muy avergonzados de lo que Manning sacó a la luz y están disparando al mensajero. Como el excelente escritor de Salon, Glen Greenwald, observó, el presidente Obama ha enjuiciado más informantes por espionaje que el resto de presidentes juntos.

Una de las partes más indignantes del trato a Bradley Manning es que los EEUU lo tienen en unas condiciones ilegales y de tortura al estar confinado en aislamiento durante meses en la base de la Marina en Quantico, Virginia. Mantener a Manning en aislamiento provocó condenas de muchos grupos entre los que están Amnistía Internacional, Human Rights Watch, el Centro para los Derechos Constitucionales, la Unión de Libertades Civiles Americana (ACLU por sus siglas en inglés) y el New York Times.

“Los defensores de los “Derechos Humanos” señalan con acierto que el aislamiento está diseñado para quebrar a la gente mentalmente. Por eso el aislamiento prolongado está reconocido internacionalmente como una forma de tortura.” Las condiciones y prácticas de aislamiento son una violación de la declaración universal de los Derechos Humanos, la Convención de Ginebra contra la tortura, y la Convención de NNUU sobre la eliminación de todas las formas de discriminación.

Expertos médicos dicen que después de 60 días en soledad el estado mental de la gente empieza a quebrarse. Eso significa que esa persona empezará a experimentar pánico, ansiedad, confusión, dolores de cabeza, palpitaciones, problemas de sueño, introversión, rabia, depresión, desesperación y exceso de sensibilidad. Con el tiempo esto puede llevar a un trauma psiquiátrico severo y síntomas como psicosis, distorsión de la realidad, alucinaciones, ansiedad y confusión agudas. Básicamente, la mente se desintegra.

Por eso el relator especial contra la tortura de las Naciones Unidas pidió investigar el confinamiento en aislamiento de Manning y reprendió a los EEUU cuando el Ejército no permitió que tuviera una visita sin vigilancia.

La Historia probablemente juzgará a Manning como un héroe igual que a Daniel Ellsberg, quien filtró los documentos del Pentágono.

Es importante darse cuenta de que decenas de miles de personas además de Manning son mantenidos todos los días en aislamiento en los EEUU. Los expertos estiman que como mínimo 20.000 personas son mantenidas en aislamiento solo en prisiones de super máxima seguridad, sin contar los miles que están en prisiones locales y estatales que también son mantenidos en aislamiento. Y el confinamiento en solitario es a menudo forzado a los prisioneros musulmanes, incluso personas antes del juicio que se suponen inocentes, bajo Medidas Administrativas Especiales.

En 1995, el Comité por los Derechos Humanos de la ONU manifestó que las condiciones de aislamiento en ciertas prisiones de máxima seguridad de los EEUU son incompatibles con los estándares internacionales. En 1996, el relator especial contra la tortura de la ONU informó de trato cruel, inhumano y degradante en las prisiones de super máxima seguridad. En mayo del 2006, el mismo comité concluyó que los Estados Unidos deberían “revisar el régimen impuesto a los detenidos en prisiones de super máxima seguridad, en particular, la práctica de aislamiento prolongado.”

John McCain dijo que los dos años que pasó en aislamiento fueron una tortura. “Quiebra tu espíritu y debilita tu resistencia tan efectivamente como ninguna otra forma de maltrato.” La reacción de McCain y muchas otras víctimas de tortura por aislamiento fueron descritas en un artículo excelente de Atul Gawande sobre aislamiento del New Yorker en el 2009. Gawande concluyó que el aislamiento prolongado es objetivamente horrible, intrínsecamente cruel y más extendido en los EEUU que en ningún otro país del mundo.

Esta semana cientos de miembros del movimiento Ocupar unieron fuerzas con personas defensoras de derechos humanos en manifestaciones en California, Nueva York, Ohio y Washington DC. Se llaman a sí mismos Ocupar por los prisioneros. Los activistas están trabajando para crear un movimiento social que luche por cambios serios y fundamentales en el sistema penal de EEUU.

Una de las principales quejas de los activistas por los derechos humanos de los prisioneros es el abuso que se hace del confinamiento en solitario a lo largo de las prisiones de EEUU. El activista en prisión Mumia Abu-Jamal dijo que la justicia reclama el fin del aislamiento, “significa la abolición del confinamiento en solitario, que no es otra cosa que las modernas cámaras de tortura para los pobres.” La prisión de la Bahía Pelícano en California, el sitio en el que cientos de prisioneros hicieron una huelga de hambre el año pasado, alberga alrededor de 1000 internos en confinamiento en solitario, algunos llevan 20 años.

En la marcha de Ocupar por los prisioneros a las afueras de la prisión de San Quentin, los tres montañistas de EEUU que estuvieron detenidos un año en Irán hablaron del impacto psicológico que tiene estar 14 meses de confinamiento en solitario. Sarah Shourd dijo que el tiempo que pasó sin contacto humano le llevó a golpear las paredes de su celda hasta que sus nudillos sangraban.

Cuando Manning fue mantenido en solitario estuvo en su celda durante 23 horas al día durante meses seguidos. El gobierno de EEUU lo torturó para enviar un mensaje a otros que podrían estar considerando “tocar la flauta” con secretos de EEUU. Al mismo tiempo, decenas de miles de otros en los EEUU son mantenidos en celdas 23 horas al día durante meses, incluso años. Esa tortura también está enviando un mensaje.

Miles se levantaron por Bradley Manning y consiguieron que se le liberara del aislamiento. La gente debe de la misma manera levantarse por los otros miles que también están en aislamiento.

Así que levántate en solidaridad con Bradley Manning y lucha contra su persecución. Y también levántate contra el confinamiento en solitario de decenas de miles en cárceles y prisiones de EEUU. Échale un vistazo a la red de apoyo a Bradley ManningSolitary Watch y Ocupar por los prisioneros como maneras para participar.

Bill Quigley es director legal del Centro por los Derechos Constitucionales y profesor de derecho en la Universidad Loyola de Nueva Orleans. Lo puedes encontrar en quigley77@gmail.com.

Este artículo apareció originalmente en nationofchange.org el sábado 25 de febrero de 2012.


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Repugnante hipocresía progresista

Publicado por moncadista en 27 febrero, 2012

9 de febrero de 2012

Glenn Greenwald

Traducido del inglés por
El Mundo No Puede Esperar
27 de febrero de 2012

Durante los años de Bush, Guantánamo fue el centro simbólico del radicalismo del ala derecha y entonces se referían a ello como “el asalto a los valores americanos y el triturado de nuestra constitución”: hasta tal punto que durante la campaña presidencial de Obama, él presentó este asunto no como algo secundario sino como un eje central. Pero ahora que hay un demócrata en el despacho presidiendo lo que se hace en Guantánamo y otras políticas del estilo – en vez de un malvado republicano al que hay que temer – todo eso ha cambiado, como demostraba hoy una encuesta reciente del Washington Post /AbC News:

Los aspectos más delicados de la política antiterrorista de Obama, incluyendo el uso de aviones no tripulados para matar a sospechosos de terrorismo en el extranjero y mantener abierta la prisión militar de la Bahía de Guantánamo, en Cuba, tiene amplio apoyo público, incluyendo desde el ala izquierda del Partido Demócrata.

Obama hizo campaña comprometiéndose a cerrar la prisión militar de la Bahía de Guantánamo y cambiar las políticas de seguridad nacional que había criticado como inconsistentes con la ley y los valores de EEUU, sin embargo, una encuesta reciente del Washington Post-ABC news muestra que tiene poco que temer políticamente al fallar en el cumplimiento de todas esas promesas.

El sondeo muestra que el 70 por ciento de los encuestados aprueban la decisión de Obama de mantener abierta la prisión en la Bahía de Guantánamo… La encuesta enseña que el 53% de los que se identifican como demócratas liberales – y el 67% de los moderados o demócratas conservadores – apoyan mantener la Bahía de Guantánamo abierta, aunque tomara importancia como símbolo de las políticas de seguridad nacional de George W. Bush después del 11 de septiembre, a las que muchos liberales se opusieron con firmeza.

La repugnante hipocresía liberal se extiende más allá del tema de Guantánamo. Un eje central de las críticas de los demócratas fue al asalto a las libertades civiles de Bush/Cheney y a la idea de que el presidente podía hacer lo que quisiera, en secreto y sin control, a cualquiera que él acusara sin juicio de ser un terrorista – incluyendo incluso escuchas en sus comunicaciones o detenerlos sin el debido proceso. Pero el presidente Obama no solo ha hecho lo mismo, sino que ha ido mucho más lejos de las meras escuchas telefónicas o la detención: se ha hecho valer de la potestad para incluso matar a ciudadanos sin el debido proceso. Como dijo esta semana el propio jefe de la CIA y la Agencia de Seguridad Nacional (NSA por sus siglas en inglés) de Bush sobre el asesinato de Awlaki: “Nosotros necesitábamos una orden judicial para hacerle escuchas telefónicas pero no necesitábamos una orden judicial para asesinarlo. ¿No quiere decir algo?” De hecho esto “quiere decir algo”, como el mero hecho de que el que Bush hiciera escuchas telefónicas o detuviera a ciudadanos americanos sin el debido proceso causara tales improperios de los liberales, mientras que las ejecuciones sin el debido proceso de Obama no los causa.

Más allá de esto, Obama ha usado aviones no tripulados para matar niños musulmanes y adultos inocentes por cientosHa rechazado exponersus argumentos legales con los que puede hacer esto o justificar los ataques de alguna manera. Incluso ha atacado a rescatadores y a los que atendían a los funerales de manera deliberada. Como dijo Hayden: “Justo ahora, no hay un gobierno en el mundo que esté de acuerdo con nuestros argumentos legales para estas operaciones, excepto Afganistán y quizás Israel.” Sin embargo, esto parece totalmente normal para la mayoría de los americanos liberales ahora que el líder de su partido lo está haciendo:

El 77 por ciento de todos los demócratas liberales apoyan el uso de aviones no tripulados, lo que quiere decir que es improbable que Obama sufra ninguna consecuencia política en las elecciones de este año como resultado de su política. El apoyo a los ataques por aviones no tripulados a sospechosos de terrorismo permanece alto, cayendo sólo un poco cuando a los encuestados se les pregunta sobre que los atacados sean ciudadanos americanos viviendo en el extranjero, como fue el caso de Anwar al-Awlaki, el americano yemení asesinado en septiembre en un ataque por un avión no tripulado en el norte de Yemen.

Greg Sargent del The Post, consiguió el desglose de estas preguntas y escribió hoy:

El número de los que aprueban los ataques con aviones no tripulados cae cerca de un 20 por ciento cuando a los encuestados se les pregunta qué opinan sobre si son ciudadanos americanos. Pero el 65 por ciento es todavía un número bien alto, sobre todo porque estas políticas realmente deberían ser controvertidas.

Y toma esto: De manera deprimente, los demócratas aprueban los ataques con aviones no tripulados a ciudadanos americanos por un 58-33, e incluso los liberales los aprueban, 55-35. Esos números me los dio el equipo de encuestas del Post.

Es difícil de imaginar que los demócratas y los liberales apoyarían tales políticas en esos porcentajes si el que las llevaran a cabo fuera George W. Bush.

Es más: ¿hay un sólo gurú, blogger o comentarista liberal que habría defendido a George Bush o Dick Cheney si ellos (en vez de Obama) hubieran ejecutado a ciudadanos americanos en secreto sin el debido proceso, o masacrado niños, rescatadores y funerales con aviones no tripulados, o continuando con las detenciones indefinidas incluso una década después del 11 de septiembre? Por favor. Para mí es realmente desconcertante pensar el que cualquiera de estas personas pueda ni siquiera mirarse al espejo, observar la ilimitada deshonestidad intelectual que rezuma y no querer machacar lo que ven.

Uno de los primeros artículos no relacionados con el Acta sobre la Vigilancia y la Inteligencia en el Extranjero (FISA por sus siglas en inglés) que escribí y recibió bastante atención fue este de enero del 2006, titulado “¿Tienen los seguidores de Bush alguna Ideología? Examinaba la manera en la que la derecha que apoyaba a Bush era más un “culto autoritario” que un movimiento político porque sus seguidores no tenían unas creencias políticas reales y fijas; en cambio, argumentaba, el único “principio” que los animaba era la lealtad a su líder, y habrían apoyado cualquier cosa que hiciera sin importar lo dispar que fuera con sus aparentes creencias anteriores. Ese artículo fue enlazado y alabado por decenas de blogs liberales:¿puedes creer qué seguidores tan autoritarios son estos conservadores?, se burlaban al unísonoAquí estaba el punto crucial de mi argumento:

Si uno es un “liberal” – o para el caso un “conservador” – no es ya una cuestión de sus ideas políticas, sino que simplemente sirve para ver su lealtad a George Bush…

La gente que se identifica a sí misma como “conservadora” y siempre se han considerado conservadores se convierten en liberales paganos en el momento en el que no están de acuerdo, incluso en los ámbitos menos ideológicos, con un decreto de Bush. Eso es por lo que el “conservadurismo” es un término que ahora se utiliza para describir lealtad personal al líder (igual que “liberal” se usa para describir deslealtad a ese líder, y ya no se refiere a un conjunto de creencias acerca del gobierno.

Ese “conservadurismo” que ha venido a significar “lealtad a George Bush” es particularmente irónico dado lo no-conservadora que realmente es la Administración… Y en ese aspecto, gente como Michelle Malkin, John Hinderaker, Jonah Goldberg y Hugh Hewitt no son conservadores. Son fanáticos conservadores. Su lealtad no es a unos principios de gobierno sino a una autoridad fuerte a través de un sólo líder.

Como este artículo demuestra, mucho antes de que Barack Obama tuviera ninguna relevancia en la escena política, consideré que la lealtad ciega a un líder es una de las peores toxinas de nuestra cultura política: es la verdadera antítesis de lo que un sistema político saludable necesita (y lo que una mente sana produciría). Una de las razones por las que he escrito tanto sobre el absoluto cambio de rumbo de los progresistas en estos asuntos (de pretender estar totalmente horrorizados cuando lo hecho era por Bush, a tolerarlos o incluso apoyarlos cuando lo hace Obama) es precisamente porque es tan asombroso ver esos rasgos de seguidores autoritarios manifestarse tan fuertemente en el mismo movimiento político – sofisticado, con mentalidad independiente, progresistas con los pies en el suelo – que cree que está por encima de eso, y que solo los primitivos conservadores están plagados de tales seguidores inconscientes.

El Partido Demócrata le debe una sincera disculpa a George Bush, Dick Cheney y compañía por abrazar de manera tan entusiasta muchas de las políticas de terrorismo, las cuales les hicieron lanzar improperios con vehemencia a los republicanos durante todos esos años. Y los progresistas que apoyan la visión de la mayoría tal como se expresa en esa encuesta no deberían ser escuchados de nuevo cuando quieran oponerse a la matanza de civiles y a los asaltos a las libertades civiles cuando sean llevados a cabo por el siguiente presidente republicano (debería llamar la atención sobre que aproximadamente el 35% de los liberales, un número nada despreciable, dicen estar en contra de las políticas de Obama).

Una nota final: He comentado a menudo la cuestión de que uno de los aspectos con más consecuencias del legado de Obama es que ha transformado lo que vino a llamarse el “triturado de la constitución por el ala derecha” en un consenso bipartidista, y eso es exactamente lo que quiero decir. Cuando uno de los dos partidos mayoritarios apoyan cierta política y el otro pretende oponerse – como pasó con esas políticas radicales de la Guerra contra el terror durante los años de Bush – entonces la opinión pública está dividida en esa cuestión, radicalmente dividida. Pero una vez que la política se convierte en el distintivo de ambos partidos políticos, entonces la opinión pública termina apoyándola contundentemente. Eso es porque la gente asume que si ambos partidos políticos apoyan cierta política es porque debe ser sensata, y porque las políticas que disfrutan del consenso bipartidista son retiradas de la esfera del debate predominante. Eso es lo que Barack Obama ha hecho con esas políticas de Bush/Cheney: como Jack Goldsmith predijo allá en 2009, él las ha blindado y protegido como una política de EEUU estándar durante por lo menos una generación, y al llevar a sus seguidores a abrazar esas políticas por ellos mismos ha hecho esto con más éxito que ningún presidente republicano podría haber soñado nunca en conseguir.

Este artículo apareció por primera vez en Salon.

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Rescatadores y funerales son objetivo de los aviones no tripulados de EEUU.

Publicado por moncadista en 25 febrero, 2012


6 de febrero de 2012
Glenn Greenwald

Traducido del inglés por
El Mundo No Puede Esperar
23 de febrero de 2012

El 30 de diciembre del año pasado, las noticias de ABC enseñaron cómo un chico paquistaní de 16 años, Tariq Khan, fue asesinado junto a su primo de 12 años cuando el coche que conducía fue atacado por un misil lanzado desde un avión no tripulado estadounidense. Tal como escribí en ese momento, la noticia contenía un pasaje extraordinario enterrado en medio del texto:

Cuando se le preguntó por la documentación de las muertes de Tariq y Waheed, Akbar no presentó fotos de la zona donde explotó el misil . Literalmente no existe ninguna, ya que los aviones no tripulados a menudo golpean a la gente que llega a la escena de un ataque.

Lo que hacía a esa frase tan alucinante era que básicamente pone de relevancia en un informe que EEUU primero mata a gente con los aviones no tripulados y después dispara sobre los rescatadores y otros que llegan al escenario donde yacen los cadáveres y los heridos.

En un informe bien documentado que acaba de publicarse, la Agencia de Periodismo de Investigación, en pro del Sunday Times, explica que esto es lo que EEUU está precisamente haciendo – y peor:

Una investigación por la Agencia del Sunday Times ha revelado que la campaña con los aviones no tripulados de la CIA en Paquistán ha matado a docenas de civiles que habían ido a ayudar a rescatar a las víctimas o estaban atendiendo los funerales.

Estos hallazgos se han publicado solo unos días después de que el presidente Obama haya afirmado que la campaña de los aviones no tripulados en Paquistán era un “esfuerzo bien enfocado y con un objetivo claro” que “no ha causado un gran número de bajas civiles”…

Una investigación que duró tres meses en la que se incluían testigos oculares ha encontrado evidencias de que al menos 50 civiles fueron asesinados en sucesivos ataques cuando iban a ayudar a las víctimas. Más de 20 civiles han sido también atacados en bombardeos deliberados durante los funerales y los duelos. Los procedimientos han sido condenados por importantes expertos legales.

Aunque los ataques con los aviones no tripulados empezaron durante la administración de Bush en el 2004, se han incrementado enormemente bajo el mandato de Obama.

La administración Obama ha llevado a cabo 260 ataques por Predators o Reapers no tripulados en Pakistán, lo que da una media de uno cada cuatro días.

Como ya señalé, en los medio de comunicación americanos han habido apenas algunos apuntes desperdigados y casi todos escondidos de que los aviones no tripulados estaban matando a los rescatadores. Tal como la Agencia lo puso: “Entre mayo del 2009 y junio del 2011, agencias de noticias creíbles , incluyendo al New York TimesCNNAssociated PressABC News y Al Jazeera informaron de al menos 15 ataques contra rescatadores.” El nuevo informe de la Agencia también documenta bien que se estaban matando civiles que atendían los funerales de las víctimas de los aviones no tripulados:

Otros métodos también están preocupando. El 23 de junio de 2009 la CIA mató a Khwaz Wali Mehsud, un rango medio del comando talibán de Pakistán. Ellos planearon usar su cuerpo como cebo para pescar un pez más grande: Baitullah Mehsud, un importante líder de los talibanes paquistaníes en ese momento.

De acuerdo con el corresponsal de seguridad nacional del Washington Post Joby Warrick, en su reciente libro “El Agente Triple”: “Se tramó rápidamente un plan para golpear a Baitullah Mehsud mientras atendiera al funeral del hombre,” . “Cierto, el comandante… estuvo bien vivo mientras el plan iba tomando forma. Pero él no lo estaría por mucho tiempo.”

La CIA mató en su momento a Khwaz Wali Mehsud en un ataque con un avión no tripulado que mató al menos a otros 5…

Hasta 5000 personas atendía el funeral de Khwax Wali Mehsud esa tarde, incluyendo no sólo militantes talibanes sino muchos civiles. Los aviones no tripulados de EEUU atacaron de nuevo, matando por lo menos a 83 personas. Por lo menos habían 45 civiles, entre los que se documentaron diez niños y cuatro líderes tribales.

La agencia cita a muchos expertos declarando lo que es obvio: atacar rescatadores y los que atienden a un funeral es a ojos vista ilegal y prácticamente viene a ser un crimen de guerra:

Clive Stafford-Smith, el abogado que encabeza la organización no gubernamental Reprieve dedicada a asuntos legales, cree que esos ataques “son como atacar a la Cruz Roja en un campo de batalla. No se justifica atacar a nadie que no sea un combatiente.”

Christof Heyns, un profesor de derecho sudafricano, que es el enviado especial para Naciones Unidas en ejecuciones extrajudiciales, está de acuerdo. “Alegaciones de repetidos ataques que suceden media hora más tarde del primero mientras personal médico está en el terreno son muy preocupantes”, dijo. “Atacar civiles sería un crimen de guerra.” Heyns está pidiendo una investigación sobre los hallazgos de la Agencia.

Lo que hace a esto más llamativo aún es qué conservadora (incluso hasta el punto de estar equivocados) es la metodología y el reporte de la Agencia. Un informe que fue noticia el pasado julio, fue diseñado para demostrar (y lo hizo sin duda) que el consejero anti-terrorista más importante de Obama, John Brennan, mintió cuando dijo esto sobre los ataques de aviones no tripulados en Paquistán: “en el último año, no ha habido ni una sola muerte colateral gracias a la excepcional pericia y exactitud de las habilidades que hemos sido capaces de desarrollar.” El informe de julio de 2011 de la Agencia concluyó que la afirmación de Brenna era manifiestamente falsa: “La agencia hizo un examen detallado de 116 ataques por aviones no tripulados de la CIA en Paquistán desde agosto del 2010 y ha descubierto al menos 10 ataques individuales en los que parecían haber muerto 45 o más civiles.” Como señalé en ese momento - y de nuevo cuando entrevisté a Chris Woods de la Agencia - su metodología garantiza virtualmente una importante estimación a la baja del número de civiles muertos (y, de hecho, su número de julio de 2011 fue mucho más bajo que el de otros informes creíbles) porque ellos sólo cuentan a alguien como un “civil” cuando pueden probar absolutamente sin ninguna duda que la persona que murió por el ataque lo era. La dificultad para informar y obtener información verificable en Waziristan asegura que algunos civiles muertos no serán susceptibles a tan alto nivel de pruebas documentadas, y de esa manera no será cuantificado por la metodología que sigue la Agencia.

La cuestión es que la Agencia es extremadamente escrupulosa, quizás en exceso, en las afirmaciones que hace sobre las víctimas civiles por ataques de aviones no tripulados. Sus descubrimientos de ataques deliberados a rescatadores y a los que atienden a los funerales se apoyan en amplios y verificados testimonios presenciales, investigación sobre terreno y con informes públicos, los cuales la Agencia ha documentado en su totalidad. Como dijo Wood por correo electrónico: “Hemos estado trabajando durante meses con investigadores sobre terreno en Waziristan para verificar independientemente los informes originales. En 12 casos podemos confirmar que en efecto se atacó a los rescatadores y a los que atendían a los funerales.”

Como señala el informe, es particularmente destacable que esos descubrimientos le van pisando los talones a la reciente fanfarronada de Obama sobre la eficacia de los aviones no tripulados y en concreto su afirmación de que esa política “no ha causado un enorme número de víctimas civiles”, añadiendo que era “importante para todo el mundo entender que este asunto se haya mantenido muy controlado.” Comparad esa afirmación con la conclusión realmente subestimada de la Agencia de que “desde que Obama tomó el despacho hace tres años, se han reportado de manera creíble entre 282 y 535 civiles muertos incluyendo más de 60 niños.” Y atacar rescatadores y funerales de tus víctimas es totalmente lo opuesto a mantener el programa “muy controlado”. Como indicó Samiullah Khan, uno de los investigadores en terreno de la Agencia:

En una situación de guerra no se le permite a nadie atacar a la Cruz Roja. Los rescatadores son lo mismo. No puedes atacar rescatadores. Ya lo sabes, el número de Talibanes está aumentando día a día en Waziristan, porque se está matando a inocentes y rescatadores cada día.

Estrictamente hablando, la legalidad de atacar a los rescatadores puede ser ambigua porque, tal como indicaba la Agencia: “Es un crimen de guerra bajo las Convenciones de Ginebra atacar a los que lleven el emblema de la Cruz Roja o la Luna Creciente. Pero, ¿qué pasa si los rescatadores no llevan emblemas, o si los civiles están mezclados con los militantes, como la investigación de la Agencia sobre los ataques de los aviones no tripulados en Waziristán ha encontrado repetidamente?” Pero no hay ninguna ambigüedad sobre su moralidad, o la de atacar a los funerales (recordar la peor parte del vídeo publicado por WikiLeaks del ataque en Bagdad: que el helicóptero Apache primero disparó contra un grupo en el que habían periodistas de Reuters, después dispararon contra la gente que llegaba a ayudar a los heridos). Independientemente de lo que sea verdad, parece muy probable que Barack Obama es el primer premio nobel de la paz que, después de recibir su premio, comandó el ataque deliberado de rescatadores y funerales de sus víctimas.

ACTUALIZACIÓN:Tal vez de aquí vino la idea de atacar rescatadores:

17 de mayo de 2004
El FBI de nuevo advierte de artefactos explosivos secundarios. Se pide precaución a los oficiales para que vigilen los alrededores.

El FBI ha advertido de nuevo a las fuerzas de seguridad de EEUU que los terroristas pueden usar artefactos explosivos secundarios para matar y herir al personal de emergencia que está respondiendo a  un ataque inicial.

PoliceOne” ha enviado anteriormente alertas de este tipo, y nosotros advertimos de nuevo a las fuerzas de la ley que estén vigilantes de ataques o explosiones secundarias durante los incidentes de tipo terrorista .

En su boletín semanal enviado el miércoles tarde, el FBI pide precaución a los oficiales de policía y a otros para que vigilen cuidadosamente sus alrededores.

El boletín decía: “Estos artefactos pueden estar escondidos en objetos cotidianos tales como vehículos, maletines, maceteros o cubos de basura; o pueden ser ataques suicidas secuenciales en la misma localización, y son por lo general detonados menos de una hora después del primer ataque, con el objetivo de afectar a los primeros en responder así como a la población en general,”

O a lo mejor venía de aquí:

La viuda de un oficial de policía de Birmingham, Alabama, denunció que Eric Rudolph, el terrorista que puso la bomba, era un monstruo el lunes siguiente de que un juez federal lo sentenciara a cadena perpetua por el atentado que mató a su marido en 1998.

El Juez distrital de EEUU en Birmingham Lynwood Smith sentenció a Rudolph a dos cadenas perpetuas consecutivas sin posibilidad de recurso en conexión con el ataque con bomba de enero de 1998 en la clínica “New Woman All Women”, en la que se llevan a cabo abortos…

Después de los atentados de Atlanta, Rudolph pretendía atentar contra agentes federales al colocar bombas secundarias cerca, programadas para detonar después de que la policía llegara a investigar la primera explosión.

En enero de 1997, una bomba explotó en la clínica de Servicios de Planificación Familiar de Northside, en un suburbio de Sandy Springs in Atlanta. Una segunda bomba explotó una hora más tarde, hiriendo a siete personas.

Un mes más tarde, cuatro personas fueron heridas en una explosión en una explosión en “Otherside Lounge” en Atlanta. La policía encontró una segunda bomba y la inactivó antes de que estallara.

O quizás es de aquí: un informe del 2007 de Seguridad Nacional sobre terrorismo, explica que esta es el sello característico de los ataques terroristas de Hamas:

El método que se empleaba era imitar la táctica favorita de Hamas, el “doble golpe;” un artefacto es detonado, y cuando la policía y otros llegan primero al lugar, un segundo y más potente artefacto es detonado para producir más víctimas y sembrar el pánico. Tanto si los terroristas fueron directamente apoyados por Hamas o solamente inspirado por sus acciones, fueron técnicamente eficientes; un experto del FBI recreó un arma similar para probar, y funcionó adecuadamente.

Cuando se describía a Hamas, Seguridad Nacional incluso bautizó esos ataques con un nombre: “el doble golpe.” Independientemente de que sea verdad, esta conducta es algo que el FBI, el Departamento de Seguridad Nacional (DHS por sus siglas en inglés), el Departamento de Justicia (DOJ por sus siglas en inglés) y las cortes federales han denunciado formalmente como terrorismo.

ACTUALIZACIÓN II: Esta semana, del 6 al 11 de febrero estaré hablando en numerosos eventes alrededor del país sobre el estado de las libertades civiles. Estaré en Nueva York, Indiana, Tennessee, Ohia y – para llevar la idea central a la cena anual de la Unión de Libertades Civiles Americana (ACLU por sus siglas en inglés) – en Boise, Idaho. Todos los eventos son abiertos al público. La información de los eventos está aquí.

ACTUALIZACIÓN III: AP reportó la semana pasada que “los oficiales del Premio Nobel de la Paz estaban afrontando una investigación formal sobre acusaciones por las que ellos se habrían alejado de los criterios originales del premio al escoger a ganadores como el Presidente Barack Obama.” Específicamente:

La investigación se da después de insistentes quejas por un investigador noruego sobre la paz que indica que el propósito original del premio fue disminuir el rol del poder militar en las relaciones internacionales.

Si el comité del Condado de Estocolmo, el cual supervisa las fundaciones de la capital sueca, encuentra que el premio no está honorando el legado de Alfred Nobel, tiene la autoridad para suspender las decisiones para premiar que se dieron tres años atrás – aunque esto sería improbable y sin precedentes, como dijo Mikael Wiman, un experto legal trabajando para el condado…

Fredrik Heffermehl, un importante investigador y crítico del proceso de selección dijo a “The Associated Press” el miércoles que “Nobel lo llamó un premio para los campeones de la paz.”

“Y es innegable que él tenía en mente un movimiento pacífico, por ejemplo un desarrollo activo de la ley internacional y las instituciones, un nuevo orden mundial donde las naciones pueden reducir con seguridad los armamentos nacionales” dijo…

“¿Ves a Obama como un promotor de la abolición de lo militar como una herramienta de relaciones internacionales?” preguntó Heffermehl retóricamente.

Esto de hecho es una pregunta retórica.

Este artículo apareció originalmente en Salon.

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Leon Panetta: Es legal asesinar ciudadanos estadounidenses

Publicado por moncadista en 13 febrero, 2012

2 de febrero de 2012

Glenn Greenwald

Traducido del inglés por
El Mundo No Puede Esperar
11 de febrero de 2012

Scott Pelly de las noticias de CBS parece ser uno de los pocos periodistas americanos molestos o incluso interesados por el hecho de que el Presidente Obama ha hecho valer y ha utilizado la potestad para que la CIA ejecute a ciudadanos de EEUU sin un atisbo del debido proceso y lejos de cualquier campo de batalla. Fue Pelly quien hábilmente entrevistó al candidato presidencial republicano en el debate de noviembre sobre si los asesinatos sin el debido proceso eran apropiados, incitando a Newt Gingrich, Mitt Romney y Michele Bachmann a aplaudir al presidente Obama por asesinar al ciudadano de EEUU Anwar Awlaki (tal como Rick PerryDick and Liz Cheney y Bill Kristol habían hecho ya). Anoche, Pelly hizo lo mismo cuando entrevistó en 60 minutosal secretario de defensa y ex-jefe de la CIA Leon Panetta. Vale la pena ver este vídeo de 3 minutos porque, aunque panetta no dice nada nuevo (simplemente afirma los eslóganes estándar y las afirmaciones no demostradas que los defensores de Obama siempre utilizan en este asunto), viendo a un alto oficial de Obama ante un buen interrogatorio, defender la potestad de asesinar a ciudadanos de EEUU muestra profundamente la mentalidad autoritaria que hay detrás de todo esto.

Vídeo de la CBS

Las respuestas de Panetta están impregnadas de afirmaciones dudosas o incluso falsas. Por ejemplo, es falso que los EEUU proveyeran del debido proceso a todo aquel detenido por terrorismo. Más bien al contrario, la administración Obama ha estado reteniendo durante años sin cargos a docenas de sospechosos de terrorismo y el presidente Obama acaba de firmar una ley que le da poder para detener indefinidamente a personas acusadas de terrorismo. Pero si incluso fuera verdad que todos los sospechosos de terrorismo que son detenidos se les diera el debido proceso, esto solamente refuerza lo qué perversa es la situación para afirmar la potestad para ejecutarlos sin el debido proceso. Después de todo, ¿cómo puede ser que el gobierno tenga que probar la culpabilidad para encarcelar terroristas pero no para ejecutarlos?

Pero esta es sin duda una de las hipocresías más grandes de las políticas del Partido Demócrata. Exactamente la misma facción que pretendía hace años estar tan escandalizada solo por las escuchas y por la detención de acusados de terrorismo sin el debido proceso está ahora tan contenta de tener a su propio presidente matando a acusados de terrorismo sin el debido proceso, incluso cuando las víctimas son su conciudadanos: obviamente un abuso mucho más “draconiano” y permanente que las escuchas o las detenciones (exactamente la misma facción que protestaba contra la teoría radical de Bush de que el mundo entero es un campo de batalla, ahora debe abrazar justo esa teoría para justificar cómo alguien conduciendo un coche, o sentado en casa, o durmiendo en su cama, en un país donde no hay una guerra declarada, está en un “campo de batalla” en el momento que la CIA termina con su vida).

Es igualmente falso a la vez que engañoso y perverso, cuando Panetta asegura que un ciudadano en la posición de Awlaki podría venir a EEUU para asegurarse de que se le garantiza el debido proceso. Por un lado, Awlaki nunca fue acusado o culpado de nada en los EEUU – simplemente fue ejecutado sin cargos (la administración Obama, después de intentar matarlo, supuestamente “consideró” acusarlo de crímenes en algún momento pero nunca lo hizo) – por lo que no había nada por lo que él podría haberse entregado, incluso si hubiera querido.

Peor aún, la lista negra del presidente Obama de los que él aprueba para ser asesinados es totalmente secreta; nosotros supimos que Awlaki fue señalado solo porque alguien filtró el hecho a Dana Priest. La manera en la que el proceso funciona normalmente, tal como describió Reuters, es que los americanos señalados son seleccionados “por un panel secreto de oficiales veteranos del gobierno, los cuales después informan al presidente de sus decisiones”; además, “no hay un registro público de las operaciones o de las decisiones del panel” ni “ninguna ley que establezca su existencia o ponga las reglas por las que se supone tiene que operar.” Por lo que sin una filtración fortuita (actos por los que la administración Obama de manera vengativa está ejerciendo el más severo castigo), sería imposible para los ciudadanos americanos saber que han sido seleccionados para ser ejecutados por el presidente Obama (y así, obviamente imposible garantizarse a uno mismo los derechos del debido proceso para pararlo).

Mucho peor, si un americano señalado para ser asesinado comenzara un procedimiento judicial para intentar detener el intento de asesinato en ausencia de juicio – tal como el padre de Awlaki hizo en nombre de su hijo, con la ayuda de la Unión de Libertades Civiles Americana (ACLU por sus siglas en inglés) y el Centro por los Derechos Constitucionales (CCR por sus siglas en inglés)- entonces el Departamento de Justicia (DOJ por sus siglas en inglés) de Obama insistirá en que las razones para el asesinato son “secretos de Estado” y no pueden ser examinadas judicialmente, e independientemente, que tales son asuntos que sólo el presidente decide por lo que las cortes no tienen ningún papel que jugar interfiriendo con tales decisiones (ver PUNTO II). Las cortes americanas, en su mayor parte respetuosas con los reclamos de secretismo y autoridad presidenciales después del 11 de septiembre, aceptan tales reclamos casi por reflejo. En otras palabras, si un estadounidense en la mira intenta hacer valer su derecho al debido proceso, la administración de Obama irá a la corte y tomará exactamente la posición contraria a la que Panetta está afirmando aquí: a saber, que la persona no tiene el derecho a que una corte interfiera en la orden de asesinato del presidente.

Por lo que por muchas razones, la declaración de Panetta es completamente falsa: ciudadanos americanos señalados en secreto por el presidente Obama para ser ejecutados no tienen la manera de conseguir el debido proceso incluso en el improbable caso de que se enteren de que han sido de hecho señalados. Y todo esto es independiente de la idea distorsionada de Panetta de que un estadounidense tiene que estar en suelo de EEUU para reclamar protección constitucional, un gran rechazo de la bien arraigada ley constitucional por la que los estadounidenses tienen el derecho a viajar al extranjero y que cuando lo hacen mantienen sus derechos constitucionales contra el gobierno de EEUU, incluso estando en suelo extranjero. Como la corte suprema decretó en 1956, específicamente discutiendo el requerimiento de que si un ciudadano tiene que ser juzgado antes de ser castigado puede ser obviado (énfasis añadido):

Al principio, rechazamos la idea de que, cuando los Estados Unidos actúan contra ciudadanos en el extranjero, puede hacerlo sin acatar la Carta de Derechos. Los Estados Unidos son totalmente una criatura de la Constitución. Su poder y autoridad no tienen otra fuente. Solo pueden actuar de acuerdo con todas las limitaciones impuestas por la Constitución. Cuando el gobierno alcanza a castigar a un ciudadano que está en el extranjero, el escudo que provee la Carta de Derechos y otras partes de la Constitución para proteger su vida y libertad no debería ser despojado sólo porque esté en otra tierra. Esto no es un concepto de novela. Por el contrario, es tan viejo como el gobierno.

Pero el último punto es el más importante y revelador de todos: todo el caso de Panetta descansa en una simple afirmación, sin probar, de que Awlaki era un terrorista intentando “matar americanos.” Eso, por supuesto, es precisamente lo que está en cuestión: verdaderos expertos en Yemen han cuestionado ampliamente si Awlaki tenía ningún papel operacional en Al Qaeda (tan opuesto a ese papel como su abogado, el cual es protegido claramente por la libertad de expresión). No se ha presentado ninguna evidencia pública que pruebe que Awlaki tenía ese papel. Simplemente tenemos las acusaciones de oficiales del gobierno que no han sido comprobadas o verificadas. Acusaciones como la de Leon Panetta diciendo que es culpable: en otras palabras, no tenemos nada más que decretos de culpabilidad. La constitución de los EEUU, en primer lugar, fue diseñada para prohibir la aplicación de castigos basados en acusaciones del gobierno que no han sido verificadas o probadas en una corte de justicia; para aquellos que lo duden, tan solo leer las disposiciones relevantes (“Ninguna persona será condenada de ningún delito sin el testimonio de dos testigos en el mismo acto público, o una confesión en una Corte abierta”; ninguna persona será privada de vida, libertad o propiedad sin el debido proceso legal”).

Sin embargo, como escribí el otro día, “Los EEUU son realmente una sociedad que no cree más en el debido proceso: en el momento que el rasgo que define la libertad de EEUU es despreciado como una clase de doctrina marginal, radical y académica.” En cambio:

Defensores de ambos partidos políticos apoyan, o al menos toleran, todos los modos de castigo gubernamental sin simular ni siquiera un juicio, basado únicamente en la acusación del gobierno: encarcelamiento de por vida, traslados a terceros países, incluso asesinatos de compatriotas. Simplemente pronunciando la palabra terrorista, sin probarlo, es suficiente.

Aquí tenemos al Secretario de Defensa, por mucho tiempo Demócrata, Leon Panetta, diciéndote tan claro como puede que esta es exactamente la premisa para actuar de la administración en la que sirve: una vez que el Presidente te acusa de ser un terrorista, una decisión tomada en secreto y sin ningún control o debido proceso, podemos hacer lo que queramos contigo, incluyendo ejecutarte donde sea que te encontremos. Es difícil saber qué es más extraordinario: que él se siente tan cómodo diciendo esto abiertamente, o que a tan poca gente parezca importarle.

Jake Tapper de las noticias de ABC presionó en octubre al portavoz de la Casa Blanca Jay Carney sobre las pruebas que la administración tenía que demostraran la culpabilidad de Awlaki, y se emitió el mismo decreto autoritariohemos dicho que es un terrorista y no hace falta decir nada más.

>Este artículo apareció originalmente en salon.com el 30 de enero de 2012.

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La justicia occidental: La potestad para asesinar sin presentar pruebas

Publicado por moncadista en 8 febrero, 2012

24 de enero de 2012
Glenn Greenwald

Traducido del inglés por
El Mundo No Puede Esperar
07 de febrero de 2012

El sábado en Somalia, los misiles de EEUU disparados desde un avión no tripulado mataron al ex-ciudadano británico Bilal el-Berjawi, nacido en Líbano y de 27 años de edad. Su esposa había dado a luz 24 horas antes y se especula que los EEUU lo localizaron cuando su esposa lo llamó para darle la noticia.

Hace apenas un año, a El-Berjawi se le despojó de su ciudadanía británica, (que obtuvo cuando su familia se mudó a ese país cuando era un niño), mediante una ley anti-terrorista del gobierno británico del 2006 – aprobada después del atentado del metro de Londres – que el actual gobierno está usando cada vez con más frecuencia para despojar de la ciudadanía a supuestos terroristas con doble nacionalidad (sin dar ninguna explicación sobre el hecho).

La familia de El-Berjawi niega encarecidamente que estuviera envuelto en terrorismo, pero nunca fue capaz de apelar contra la orden contra él por esta razón:

Se suponía que Berjawi estaba en miras de apelar en contra de la orden, pero los abogados que representaban a su familia fueron incapaces de recibir instrucciones suyas por la preocupación de que cualquier teléfono de contacto podría llevar a un ataque con un avión no tripulado.

Obviamente esas preocupaciones eran fundadas. O sea que primero los EEUU intenta asesinar gente, después montan acusaciones contra ellos para ser difundidas, para que los individuos, temiendo por su vida, sean incapaces de defenderse. Mientras tanto, no se ha dado ninguna explicación o prueba sobre la negativa ley del gobierno o el asesinato: es simplemente un decreto secreto y así seguirá siendo.

Exactamente lo mismo pasó con el ciudadano estadounidense Anwar Awlaki. Cuando la Unión de Libertades Civiles Americana (ACLU por sus siglas en inglés) y el Centro por los Derechos Constitucionales (CCR por sus siglas en inglés), representando al padre de Awlaki, interpuso una demanda contra el presidente Obamapidiendo a una corte federal imponerse al presidente por matar a su hijo americano sin un juicio, el departamento de justicia de Obama insistió (y la corte al final aceptó) que Awlaki en persona era el que tenía que demandar. Obviamente, eso era imposible dado que la administración Obama había admitido que estaba intentando matarlo y seguramente habría hecho eso en el mismo momento que asomara la cabeza para contactar con sus abogados (de hecho, EEUU intentó matarlo cada vez que creían que lo habían localizado, hasta que lo consiguieron). Por lo que de nuevo en el caso de Awlaki: los EEUU señalan a alguien para matarlo, y después la incapacidad de defenderse a sí mismos es usado como un arma para denegar sus derechos legales.

La negativa a ser transparentes es lo mismo. Desde que Awlaki fue asesinado, la administración de Obama ha rechazado firmemente revelar no solo ninguna prueba que justifique las acusaciones de terrorismo contra él, sino ni siquiera las teorías legales que están usando para afirmar la potestad para condenar a ciudadanos estadounidenses a morir sin acusaciones. Un memorándum legal secreto autorizando el asesinato de Awlaki, elaborado por los abogados de Obama David Baron y Marty Lederman, permanece secreto.

Durante los años de Bush, los abogados de Obama condenaron vehementemente como “ley secreta” tiránica el rechazo del Departamento de Justicia de Bush a liberar incluso un memorando legal de la Oficina del Consejo Legal (OLC por sus siglas en inglés). Uno de los abogados que más ruido hacía sobre las maldades de la “ley secreta”, Dawn Johnsen (el elegido, aunque nunca confirmado, por Obama para ser jefe de la OLC) durante los años de Bush me dijo en octubre: “De ninguna manera apoyo el encubrimiento por parte de la OLC del memorando de Awlaki…. La administración Obama debería hacer público cualquier memorándum existente explicando por qué cree que tiene autoridad para llevar a cabo asesinatos selectivos o del mismo modo hacer público un análisis legal detallado de las competencias que dice tener.

Un informe del “Daily Beast” dice que la administración Obama finalmente va a romper su silencio” sobre el asesinato de Awlaki, pero aquí tenéis lo que revelará y lo que no:

En las próximas semanas, según los cuatro participantes en el debate, el procurador general Eric Holder Jr. planea hacer un discurso trascendental sobre el archivo de seguridad nacional de la administración. Insertado en este discurso estará meticulosamente expresado la firme defensa de su derecho a señalar como objetivos a ciudadanos estadounidenses…

Un borrador anticipado del discurso de Holder identificó el nombre de Awlaki, pero como concesión a preocupaciones del grupo de inteligencia, se quitaron todas las referencias a al Qaeda. Tal como está escrito ahora, el discurso no hace mención a la operación de Awlaki, y no revela nada de inteligencia en que la administración se basó para llevar a cabo su asesinato.

En otras palabras, van a enviar a Eric Holder a afirmar que el Gobierno de EUU tiene el poder para señalar a ciudadanos de EEUU para ser asesinados por aviones no tripulados de la CIA, pero ni siquiera describirán una sola prueba que justifique la afirmación de que Awlaki era culpable de algo. De hecho, ni siquiera mencionarán su nombre. Como dijo Marcy Wheeler:

Esto es simplemente un compromiso estúpido. Todos sabemos que la administración mató a Awlaki. Todos sabemos que la Administración usó un ataque con aviones no tripulado para hacerlo..

El problema – el problema que golpea en el mismo corazón de la responsabilidad democrática -es que los planes de la Administración para mantener en secreto los detalles que probarían (o no) que Awlaki era lo que la Administración felizmente afirma que está bajo anonimato, todo esto mientras afirman que esa información es precisamente un secreto de estado.

La Administración parece estar planeando hacer un gran discurso antiterrorista – ¡ey! ¡Otra oportunidad de nuevo para jactarse de haberse deshecho de Osama bin Laden! – sin revelar precisamente esos detalles que serían necesarios para distinguir este asesinato, a este país, del de un dictador cualquiera.

La CIA parece haber forzado a nuestro Presidente elegido democráticamente a que no puede ofrecer el tipo de transparencia necesario para seguir siendo una democracia. Te podemos matar – parecen estar planeando decir – y nunca tendremos que probar que hacerlo era justo. ¡Tendrás que confiar en nosotros!

Este, por supuesto, es el corazón y alma de la mentalidad de la administración cuando se trata de esos asuntos, y ¿por qué no? Entre Republicanos que siempre aplaudieron los asesinatos de musulmanes con o sin explicación o transparencia y los Demócratas que lo hacen cuando su líder es el asesino, al final no hay ninguna presión política para que se expliquen. Esta revelación planeada si sirve de algo es para empeorar el problema, ya que tendremos el espectáculo de Eric Holder, revolcándose en una pomposidad legal de su propia integridad, para al final defender el poder de Obama que ya está utilizando -para asesinar a ciudadanos de EEUU en secreto y sin control – pero ocultando lo que es más necesario: las pruebas de que Awlaki era lo que el gobierno de los EEUU afirma que es. Esto simplemente sirve para reforzar el mensaje que el gobierno envía repetidamente: como Marcy indica, “Podemos matarte y nunca tendremos que probar que hacerlo era justo. ¡Tendrás que confiar en nosotros!” El experto en Yemen Gregory Johnsen añadió :”La opinión legal de EEUU sobre Awlaki es una cosa, pero se basa en asunciones hechas por el grupo de inteligencia, y que no será revelado.”

Esto ya no le parece radical a nadie – porque ha sido normalizado -porque viene dándose desde hace tanto, y lo que es más importante, ahora forma parte del consenso bipartidista. Pero para ver lo extremo que llega a ser esto, para entender qué salida tan radical es, sólo considerad lo que el neocon embajador de Israel durante Bush, Martin Indyk, dijo a los israelíes en el 2001, como señalaba este artículo de opinión de Mary Ellen O’Connell en el Guardian cuando comparaba los asesinatos de Obama con el programa de torturas de Bush:

El gobierno de los Estados Unidos es muy claro conste en acta en que está en contra de los asesinatos selectivos. Son asesinatos extrajudiciales, y nosotros no apoyamos eso.

Lo que el embajador durante George Bush condenó a la cara a los israelíes sólo hace una década como algo de lo que estaba firmemente en contra, se ha convertido ahora en una constante de la política del gobierno: dirigido incluso a sus propios ciudadanos, y llevado a cabo en completo secreto. Y aquellos que se tiran años burlándose del concepto de que “el 11-9 lo cambió todo” no tendrán otra opción que invocar el mantra propagandístico para poder defender esto: ¿qué más hay que decir?

Este artículo apareció originalmente en Salon.com

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La “Unión de Libertades Civiles Americana” (ACLU) sobre Obama y las libertades fundamentales.

Publicado por moncadista en 31 enero, 2012

Glenn Greenwald.

9 de septiembre de 2011.

Traducido del inglés por
El Mundo No Puede Esperar
30 de enero de 2012

Nota editorial de El Mundo no Puede Esperar.
Este artículo fue escrito antes de que Obama firmara como ley el Acta de autorización de Defensa Nacional (NDAA por sus siglas en inglés) a finales de diciembre de 2011.

La “Unión de Libertades Civiles Americana” (ACLU por sus siglas en inglés) decidió usar el décimo aniversario del ataque del 11/9 para hacer un informe exhaustivo sobre la erosión de las libertades civiles justificadas en el nombre del suceso, una erosión que – como documenta – no ha menguado en lo más mínimo, incluso a menudo se ha acelerad, bajo la administración Obama. La organización hoy trata un informe titulado “Un llamado al coraje: reclamando nuestras libertades diez años después del 11 de septiembre; este título pretende subrayar la ironía de que los líderes políticos que se pavonean alrededor como guerreros valientes contra el terrorismo en verdad dependen de un arma principal – sembrar miedo: la ausencia de coraje – para conferir al gobierno con más poderes incluso y a la ciudadanía con menos derechos si cabe. En el país, la “Guerra contra el Terror” ha sido, y continúa siendo, una guerra contra las libertades políticas básicas más que otra cosa. Las cuestiones concretas que aparecen en esta nuevo informe de la ACLU no serán ni mucho menos nuevas para muchos de nuestros lectores, pero dado el estatus de la organización entre los proguesistas así como de los principales grupos defensores de derechos en el país, y debido a que el informe trata estos temas muy por encima, merece mucho la pena subrayar algunos de sus conclusiones clave.

Empecemos con el resumen de la valoración que hace la ACLU sobre lo que el presidente Obama ha hecho con respecto a estos asuntos:

Hace diez años, no podríamos habernos imaginado a nuestro país involucrado en políticas sistemáticas de tortura y asesinatos selectivos, traslado de sospechosos desde otros países y teléfonos pinchados sin orden judicial, comisiones militares y detención indefinida, vigilancia política y discriminación religiosa. Esas políticas no sólo estaban completamente reñidas con nuestros valores, sino que participando en ellas, tensamos las relaciones con nuestros aliados, damos una herramienta de propaganda a nuestros enemigos, socabamos la confianza de las comunidades cuya cooperación es esencial para luchar contra el terrorismo, y desviamos recursos ya de por sí escasos dedicados a defender la ley. Algunas de estas políticas se han parado. La tortura y el traslado de sospechosos desde otros países ya no son oficialmente consentidos. Pero muchas otras medidas – detención indefinida, asesinato selectivo, juicios por comisiones militares, vigilancia sin garantías, y discriminación racial – siguen siendo elementos clave de nuestra estrategia de seguridad nacional hoy.

La semana pasada, el principal abogado y veterano de la CIA con 34 años de servicio, John Rizzo, explicaba en PBS Frontline que Obama no ha cambiado virtualmente ninguna de las políticas de Bush en ese area, y esta semana, la Unión de Libertades Civiles Americana (ACLU por sus siglas en inglés) explica que “hoy la mayoría de las políticas (de Bush) siguen siendo elementos clave de nuestra estrategia de seguridad nacional.” En algún momento muy pronto, será imposible que los más leales de ambos partidos puedan negar esta verdad básica sin echarse a reir, ya que ambos han sido entusiastas, cada uno por sus propias razones, en denegarla (e incluso las dos diferencias citadas allí, si bien son positivas, son ampliamente exageradas por los defensores de Obama: las técnica de torturas autorizadas por Bush ya no estaban siendo utilizadas y los centros clandestinos de detención estaban vacíos cuando Obama tomó posesión; al contrario, hay claras evidencias de que la administración Obama continúa usando la tortura de manera indirecta y el traslado de prisioneros a los centros de detención clandestinos de manera indirecta también).

La ACLU entonces subraya una de las más perversas, aunque reveladoras, ironías en la opinión sobre libertades civiles del Partido Demócrata en la era Obama: la manera en el que el simple intento de Bush de encarcelar a ciudadanos de los EEUU sin el debido proceso (o simplemente escuchas secretas a ciudadanos) dio lugar a semejante escándalo, mientras que el que Obama reclame el derecho a asesinar ciudadanos estadounidenses sin el debido proceso no ha provocado literalmente ninguna protesta:

De esa manera un ciudadano estadounidense detenido por militares y llevado a una cárcel en Nueva York, señalado por el Presidente Bush como un “combatiente enemigo”, y encerrado en un calabozo de la marina sin cargos o juicio. De esa manera el presidente Bush, echando mano de poderes de guerra y en secreto se declara con autoridad para violar las prohibiciones del Congreso e ignorar la necesidad de autorización judicial para ordenar el seguimiento electrónico de ciudadanos americanos. De esa manera el presidente Obama echó mano de una autoridad sin restricciones para usar fuerza letal contra ciudadanos estadounidenses, lejos de cualquier campo de batalla, en base a su propia y unilateral determinación de que el ciudadano supone una amenaza a la nación. Y de esa manera el Congreso aprobó leyes para poder detener prisioneros en Guantánamo de manera indefinida, incluso aunque la prisión sea una mancha en la conciencia y la historia de nuestra nación y una herramienta de reclutamiento para nuestros enemigos.

De manera crítica la ACLU pone énfasis en que esta fijación de Obama – los programas ampliamente expandidos de asesinar selectivamente a ciudadanos estadounidenses lejos de cualquier campo de batalla – es una amenaza al estado de derecho, y por lo menos tan peligroso como cualquier política implementada por Bush/Cheney:

“Ninguna política de seguridad nacional supone una amenaza tan grave a los derechos humanos y al estado de derecho internacional que el asesinato selectivo, porque el gobierno utiliza la autoridad que se le ha dado para imponer un sentencia de muerte extrajudicial a gente – incluyendo ciudadanos estadounidenses – localizados lejos de cualquier campo de batalla.”

Bajo el programa de asesinatos selectivos empezado por la administración de Bush y ampliamente expandido por la administración Obama, ahora el gobierno recaba “listas negras” secretas de sus objetivos, y por lo menos algunos de esos objetivos permanecen en esas listas durante meses al mismo tiempo. Por definición esos objetivos no pueden siempre suponer amenazas “inminentes”. Al mismo tiempo, el gobierno ha rechazado incluso revelar los criterios legales que utiliza para decidir a quién va a matar. El público americano no tiene manera de saber si el programa de asesinatos selectivos es legal, y mucho menos si en concreto la gente que el gobierno mata en el nombre de nuestra seguridad realmente representa una inminente amenaza a nuestra nación. Sin embargo nosotros sabemos, que en la década que va desde el 11 de septiembre, el gobierno ha señalado repetidamente a gente como terrorista – incluyendo en Guantánamo – y sólo más tarde hemos encontrado (o una corte ha encontrado) que las pruebas del gobierno eran exageradas, erróneas, o no existentes. Si conferimos al gobierno de una autoridad sin control para imponer sentencias de muerte de personas que están lejos de cualquier campo de batalla y que no han sido nunca condenadas o ni siquiera acusadas de un crimen, es inevitable que – a pesar de las afirmaciones no verificables del gobierno de lo contrario – que gente inocente sea ejecutada.

Para todo lo que se dice sobre que Bush y Cheney volvieron a los EEUU en un estado granuja, aquí está el resultado aumentado de la política de Obama:

En los últimos diez años, América se ha convertido en una legalidad internacional atípica al invocar el derecho a usar la fuerza letal y la detención indefinida contra sospechosos de terrorismo fuera de los campos de batalla. Si seguimos afianzando la militarización de nuestros esfuerzos anti terroristas, nuestra nación arriesga en convertirse en un paria legal, en detrimento de esos esfuerzos.

La ACLU entonces dedica un capítulo entero al modo en que la inmunidad para los torturadores americanos – conferida conjuntamente por el presidente Obama y una rama judicial dócilmente respetuosa al llamado de Obama Bush al secreto de Estado – ha contaminado y degradado todo el sistema judicial y ha hecho que la futura reintroducción de la tortura sea virtualmente inevitable:

“Hoy tenemos una situación general que debería ser motivo de vergüenza para todos los americanos: ni una sola víctima del régimen de torturas de la administración de Bush ha estado ante un tribunal. Y ni un solo tribunal que se ha atrevido con un pleito sobre tortura ha apuntado a la cuestión clave de si los derechos legales de la víctima fueron violados.

Entonces se está produciendo el señalamiento de musulmanes americanos por algunas de las acciones más invasivas y reductoras de derechos de las últimas décadas. La ACLU explica: “Ninguna área de la sociedad civil musulmana de América no se vio afectada por las acciones discriminatorias e ilegales durante los años del gobierno de Bush… Resumiendo, la administración de Bush usó la discriminación religiosa, racial y de nacionalidad como una de las principales herramientas de la lucha antiterrorista de esta nación.” ¿Y ahora?

Con un alarmante amplitud, la administración de Obama ha continuado utilizando la discriminación como una política oficial del gobierno.

Un capítulo separado lo dedican a lo que la ACLU llama “Una masiva y descontrolada sociedad vigilada.” Explica: “Usando la autoridad del Acta Patriótica, la Administración de Bush empezó – y la Administración Obama ha continuado – llevando a cabo una intensiva vigilancia “preventiva” de americanos inocentes sin una revisión judicial.” Y “el resultado es una sociedad vigilada a nivel nacional en la que el derecho a la privacidad de los americanos está sitiado como nunca antes.” Pero poco se sabe sobre lo que exactamente el gobierno está haciendo con esto, inexplicablemente a escondidas – es lo que el Washington Post llama “América máximo secreto” – por esto:

La administración Obama, como la administración Bush antes, ha usado excesivo secretismo para esconder una posible inconstitucionalidad de la vigilancia.

Este “Estado de Vigilancia”, al igual que otras muchas políticas antiterroristas de Bush/Obama, se justifica por una interminable plan para sembrar miedo. Porque además del enriquecimiento de la industria estatal de seguridad privada (ved aquí y aquí), su propósito real – como ya expresé la semana pasada – es este:

Demasiado a menudo, la vigilancia gubernamental después del 11-9 ha señalado a gente sólo por expresar sus opiniones políticos o por protestar las políticas del gobierno. La ACLU ha documentado ejemplos de espionaje político, monitorización y acoso a los americanos basados en sus actividades, que están protegidas por la Primera Enmienda, por parte de los oficiales locales, estatales y federales de al menos 33 estados y el distrito de Columbia62. El gobierno ha espiado a grupos de minorías raciales y religiosas y a comunidades organizadas, grupos universitarios, reservistas militares cuando llaman a sus familias a casa, periodistas, cooperantes, activistas políticos, y muchos otros63.

Pero la principal causa de esta continuidad Bush-Obama ha sido que ambos presidentes han adoptado rotundamente la misma teoría de la guerra contra el terrorismo- el ilimitado campo de batalla global y el resultante poder sin restricciones para actuar en cualquier parte del mundo sin límites – lo que tuvo mucha controversia durante la presidencia de Bush pero que se ha convertido en la línea principal, de consenso bipartidista:

Por supuesto, no son sólo algunos en el Congreso que han adoptado una guerra contra el terrorismo mundial. Desde el 11 de septiembre, no ha habido más algo más dramático o con un desarrollo con consecuencias que la controversia entre las administraciones de Obama y Bush de que Estados Unidos está metido en un conflicto armado global contra entidades terroristas definidas con poco rigor y las indefinidas “fuerzas aliadas”. Las políticas más concretas que se han seguido con esta construcción son la detención militar indefinida y el asesinato selectivo de civiles lejos de cualquier campo de batalla convencional o teatro de operaciones.

Apuntando a esa teoría central de ambos presidentes, la ACLU resuelve una de las reivindicaciones más erróneas de los defensores de Obama: que el fracaso del presidente en cerrar Guantánamo se debe exclusivamente al obstruccionismo del Congreso; de hecho, mucho antes de que el Congreso hiciera nada con respecto al campo, el presidente anunció su intención de continuar con la injusticia principal – la detención indefinida – aunque en un escenario diferente:

Pero la promesa del presidente Obama de cerrar Guantánamo fue minada por él mismo en mayo del 2009 al anunciar una política que consagraba en Guantánamos el principio detención indefinida militar sin cargos o juicio6.

Durante la era Bush, las acciones y condenas de la ACLU recibieron una atención amplia y positiva de los progresistas. Eso, por supuesto, no es verdad ahora, y este mordaz y crítico reportaje será probablemente ignorado en la mayoría de esos círculos, igual que lo ha sido este comentario realmente destacable del director ejecutivo de la ACLU. Y como siempre, cualquiera que pida con insistencia que se preste atención a estos hechos se encontrará con la exigencia de que la mirada tiene que desviarse en cambio a qué miedo dan Sarah Palin Christine O’Donnell Michele Bachmann Rick Perry, y después esto se desvanecerá tan alegremente en una nube de electoralismo partidista incluso cuando a las elecciones les faltan más de un año.

De una manera u otra, este autoritarismo avanza de manera sigilosa, sin restricciones y sin disminuir, y es ahora – más que en la esfera del ala derecha republicana – con un completo consenso bipartidista. Realmente no entiendo cómo los progresistas piensan que se les va a tomar en serio la próxima vez que haya un gobierno republicano e intenten resucitar su fingida preocupación por esas cuestiones; serán tan creíbles como los conservadores que pretenden ser guerreros del déficit y de un gobierno comedido sólo cuando es el otro partido el que está en el poder.

Pero incluso eso últimamente importa poco: tan afianzado está el militarismo institucional, el secretismo, la vigilancia y el autoritarismo que incluso si hubiera un gran debate público sobre ello, como hubo durante la presidencia de Bush, este sistema difícilmente se vería afectado, ni mucho menos amenazado. El gobierno y otras facciones de poder – especialmente aquellas amenazadas por la posibilidad de descontento y agitación social – no renuncian a este tipo de autoridad a menos que se les fuerce a ello.

ACTUALIZACIÓN: Mañana por la mañana, empezando alrededor de las 11.20, estaré en el programa de la radio pública nacional (NPR por sus siglas en inglés)On Point, hablando del 11 de septiembre y las libertades civiles, junto con Dana Priest del Washington Post, que estará desde el principio del programa hablando sobre “la América del Máximo secreto”.

ACTUALIZACIÓN II: Donald Rumsfeld se ha convertido en la última figura de la derecha – entre muchos – en colmar de alabanzas al presidente Obama sobre las políticas de libertades civiles y terrorismo ( h/t flellis):

El anterior secretario de defensa Donald Rumsfeld le dice al presidente Obama que ha tenido que aceptar buena parte de la doctrina Bush por necesidad, a pesar de que lo que prometió durante la campaña en el 2008…

“Han terminado dejando Guantánamo abierto no porque les guste – a nosotros no nos gustaba tampoco – sino porque no pudieron pensar en una solución mejor,” dijo Rumsfeld a Greta Van Susteren de las noticias de la Fox el martes…

“Es lo mismo que con el Acta Patriótica, las comisiones militares y la detención indefinida. Todas esas cosas fueron criticadas pero hoy todavía están activas dos años y medio más tarde porque son la mejor alternativa a las demás opciones – y de hecho están sirviendo para mantener a América más segura,” dice Rumsfeld.

Igual que nadie podría haber fortalecido el formato antiterrorista de Bush/Cheney en el modo que Obama lo ha hecho, de igual manera nadie habría podido darle confirmación a esas políticas como él lo ha hecho.

Este artículo apareció originalmente en Salon.com el 7 de septiembre de 2011.

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