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Nací el día del asalto al cuartel Moncada, pero 28 años después.

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Rescatadores y funerales son objetivo de los aviones no tripulados de EEUU.

Publicado por moncadista en 25 febrero, 2012


6 de febrero de 2012
Glenn Greenwald

Traducido del inglés por
El Mundo No Puede Esperar
23 de febrero de 2012

El 30 de diciembre del año pasado, las noticias de ABC enseñaron cómo un chico paquistaní de 16 años, Tariq Khan, fue asesinado junto a su primo de 12 años cuando el coche que conducía fue atacado por un misil lanzado desde un avión no tripulado estadounidense. Tal como escribí en ese momento, la noticia contenía un pasaje extraordinario enterrado en medio del texto:

Cuando se le preguntó por la documentación de las muertes de Tariq y Waheed, Akbar no presentó fotos de la zona donde explotó el misil . Literalmente no existe ninguna, ya que los aviones no tripulados a menudo golpean a la gente que llega a la escena de un ataque.

Lo que hacía a esa frase tan alucinante era que básicamente pone de relevancia en un informe que EEUU primero mata a gente con los aviones no tripulados y después dispara sobre los rescatadores y otros que llegan al escenario donde yacen los cadáveres y los heridos.

En un informe bien documentado que acaba de publicarse, la Agencia de Periodismo de Investigación, en pro del Sunday Times, explica que esto es lo que EEUU está precisamente haciendo – y peor:

Una investigación por la Agencia del Sunday Times ha revelado que la campaña con los aviones no tripulados de la CIA en Paquistán ha matado a docenas de civiles que habían ido a ayudar a rescatar a las víctimas o estaban atendiendo los funerales.

Estos hallazgos se han publicado solo unos días después de que el presidente Obama haya afirmado que la campaña de los aviones no tripulados en Paquistán era un “esfuerzo bien enfocado y con un objetivo claro” que “no ha causado un gran número de bajas civiles”…

Una investigación que duró tres meses en la que se incluían testigos oculares ha encontrado evidencias de que al menos 50 civiles fueron asesinados en sucesivos ataques cuando iban a ayudar a las víctimas. Más de 20 civiles han sido también atacados en bombardeos deliberados durante los funerales y los duelos. Los procedimientos han sido condenados por importantes expertos legales.

Aunque los ataques con los aviones no tripulados empezaron durante la administración de Bush en el 2004, se han incrementado enormemente bajo el mandato de Obama.

La administración Obama ha llevado a cabo 260 ataques por Predators o Reapers no tripulados en Pakistán, lo que da una media de uno cada cuatro días.

Como ya señalé, en los medio de comunicación americanos han habido apenas algunos apuntes desperdigados y casi todos escondidos de que los aviones no tripulados estaban matando a los rescatadores. Tal como la Agencia lo puso: “Entre mayo del 2009 y junio del 2011, agencias de noticias creíbles , incluyendo al New York TimesCNNAssociated PressABC News y Al Jazeera informaron de al menos 15 ataques contra rescatadores.” El nuevo informe de la Agencia también documenta bien que se estaban matando civiles que atendían los funerales de las víctimas de los aviones no tripulados:

Otros métodos también están preocupando. El 23 de junio de 2009 la CIA mató a Khwaz Wali Mehsud, un rango medio del comando talibán de Pakistán. Ellos planearon usar su cuerpo como cebo para pescar un pez más grande: Baitullah Mehsud, un importante líder de los talibanes paquistaníes en ese momento.

De acuerdo con el corresponsal de seguridad nacional del Washington Post Joby Warrick, en su reciente libro “El Agente Triple”: “Se tramó rápidamente un plan para golpear a Baitullah Mehsud mientras atendiera al funeral del hombre,” . “Cierto, el comandante… estuvo bien vivo mientras el plan iba tomando forma. Pero él no lo estaría por mucho tiempo.”

La CIA mató en su momento a Khwaz Wali Mehsud en un ataque con un avión no tripulado que mató al menos a otros 5…

Hasta 5000 personas atendía el funeral de Khwax Wali Mehsud esa tarde, incluyendo no sólo militantes talibanes sino muchos civiles. Los aviones no tripulados de EEUU atacaron de nuevo, matando por lo menos a 83 personas. Por lo menos habían 45 civiles, entre los que se documentaron diez niños y cuatro líderes tribales.

La agencia cita a muchos expertos declarando lo que es obvio: atacar rescatadores y los que atienden a un funeral es a ojos vista ilegal y prácticamente viene a ser un crimen de guerra:

Clive Stafford-Smith, el abogado que encabeza la organización no gubernamental Reprieve dedicada a asuntos legales, cree que esos ataques “son como atacar a la Cruz Roja en un campo de batalla. No se justifica atacar a nadie que no sea un combatiente.”

Christof Heyns, un profesor de derecho sudafricano, que es el enviado especial para Naciones Unidas en ejecuciones extrajudiciales, está de acuerdo. “Alegaciones de repetidos ataques que suceden media hora más tarde del primero mientras personal médico está en el terreno son muy preocupantes”, dijo. “Atacar civiles sería un crimen de guerra.” Heyns está pidiendo una investigación sobre los hallazgos de la Agencia.

Lo que hace a esto más llamativo aún es qué conservadora (incluso hasta el punto de estar equivocados) es la metodología y el reporte de la Agencia. Un informe que fue noticia el pasado julio, fue diseñado para demostrar (y lo hizo sin duda) que el consejero anti-terrorista más importante de Obama, John Brennan, mintió cuando dijo esto sobre los ataques de aviones no tripulados en Paquistán: “en el último año, no ha habido ni una sola muerte colateral gracias a la excepcional pericia y exactitud de las habilidades que hemos sido capaces de desarrollar.” El informe de julio de 2011 de la Agencia concluyó que la afirmación de Brenna era manifiestamente falsa: “La agencia hizo un examen detallado de 116 ataques por aviones no tripulados de la CIA en Paquistán desde agosto del 2010 y ha descubierto al menos 10 ataques individuales en los que parecían haber muerto 45 o más civiles.” Como señalé en ese momento - y de nuevo cuando entrevisté a Chris Woods de la Agencia - su metodología garantiza virtualmente una importante estimación a la baja del número de civiles muertos (y, de hecho, su número de julio de 2011 fue mucho más bajo que el de otros informes creíbles) porque ellos sólo cuentan a alguien como un “civil” cuando pueden probar absolutamente sin ninguna duda que la persona que murió por el ataque lo era. La dificultad para informar y obtener información verificable en Waziristan asegura que algunos civiles muertos no serán susceptibles a tan alto nivel de pruebas documentadas, y de esa manera no será cuantificado por la metodología que sigue la Agencia.

La cuestión es que la Agencia es extremadamente escrupulosa, quizás en exceso, en las afirmaciones que hace sobre las víctimas civiles por ataques de aviones no tripulados. Sus descubrimientos de ataques deliberados a rescatadores y a los que atienden a los funerales se apoyan en amplios y verificados testimonios presenciales, investigación sobre terreno y con informes públicos, los cuales la Agencia ha documentado en su totalidad. Como dijo Wood por correo electrónico: “Hemos estado trabajando durante meses con investigadores sobre terreno en Waziristan para verificar independientemente los informes originales. En 12 casos podemos confirmar que en efecto se atacó a los rescatadores y a los que atendían a los funerales.”

Como señala el informe, es particularmente destacable que esos descubrimientos le van pisando los talones a la reciente fanfarronada de Obama sobre la eficacia de los aviones no tripulados y en concreto su afirmación de que esa política “no ha causado un enorme número de víctimas civiles”, añadiendo que era “importante para todo el mundo entender que este asunto se haya mantenido muy controlado.” Comparad esa afirmación con la conclusión realmente subestimada de la Agencia de que “desde que Obama tomó el despacho hace tres años, se han reportado de manera creíble entre 282 y 535 civiles muertos incluyendo más de 60 niños.” Y atacar rescatadores y funerales de tus víctimas es totalmente lo opuesto a mantener el programa “muy controlado”. Como indicó Samiullah Khan, uno de los investigadores en terreno de la Agencia:

En una situación de guerra no se le permite a nadie atacar a la Cruz Roja. Los rescatadores son lo mismo. No puedes atacar rescatadores. Ya lo sabes, el número de Talibanes está aumentando día a día en Waziristan, porque se está matando a inocentes y rescatadores cada día.

Estrictamente hablando, la legalidad de atacar a los rescatadores puede ser ambigua porque, tal como indicaba la Agencia: “Es un crimen de guerra bajo las Convenciones de Ginebra atacar a los que lleven el emblema de la Cruz Roja o la Luna Creciente. Pero, ¿qué pasa si los rescatadores no llevan emblemas, o si los civiles están mezclados con los militantes, como la investigación de la Agencia sobre los ataques de los aviones no tripulados en Waziristán ha encontrado repetidamente?” Pero no hay ninguna ambigüedad sobre su moralidad, o la de atacar a los funerales (recordar la peor parte del vídeo publicado por WikiLeaks del ataque en Bagdad: que el helicóptero Apache primero disparó contra un grupo en el que habían periodistas de Reuters, después dispararon contra la gente que llegaba a ayudar a los heridos). Independientemente de lo que sea verdad, parece muy probable que Barack Obama es el primer premio nobel de la paz que, después de recibir su premio, comandó el ataque deliberado de rescatadores y funerales de sus víctimas.

ACTUALIZACIÓN:Tal vez de aquí vino la idea de atacar rescatadores:

17 de mayo de 2004
El FBI de nuevo advierte de artefactos explosivos secundarios. Se pide precaución a los oficiales para que vigilen los alrededores.

El FBI ha advertido de nuevo a las fuerzas de seguridad de EEUU que los terroristas pueden usar artefactos explosivos secundarios para matar y herir al personal de emergencia que está respondiendo a  un ataque inicial.

PoliceOne” ha enviado anteriormente alertas de este tipo, y nosotros advertimos de nuevo a las fuerzas de la ley que estén vigilantes de ataques o explosiones secundarias durante los incidentes de tipo terrorista .

En su boletín semanal enviado el miércoles tarde, el FBI pide precaución a los oficiales de policía y a otros para que vigilen cuidadosamente sus alrededores.

El boletín decía: “Estos artefactos pueden estar escondidos en objetos cotidianos tales como vehículos, maletines, maceteros o cubos de basura; o pueden ser ataques suicidas secuenciales en la misma localización, y son por lo general detonados menos de una hora después del primer ataque, con el objetivo de afectar a los primeros en responder así como a la población en general,”

O a lo mejor venía de aquí:

La viuda de un oficial de policía de Birmingham, Alabama, denunció que Eric Rudolph, el terrorista que puso la bomba, era un monstruo el lunes siguiente de que un juez federal lo sentenciara a cadena perpetua por el atentado que mató a su marido en 1998.

El Juez distrital de EEUU en Birmingham Lynwood Smith sentenció a Rudolph a dos cadenas perpetuas consecutivas sin posibilidad de recurso en conexión con el ataque con bomba de enero de 1998 en la clínica “New Woman All Women”, en la que se llevan a cabo abortos…

Después de los atentados de Atlanta, Rudolph pretendía atentar contra agentes federales al colocar bombas secundarias cerca, programadas para detonar después de que la policía llegara a investigar la primera explosión.

En enero de 1997, una bomba explotó en la clínica de Servicios de Planificación Familiar de Northside, en un suburbio de Sandy Springs in Atlanta. Una segunda bomba explotó una hora más tarde, hiriendo a siete personas.

Un mes más tarde, cuatro personas fueron heridas en una explosión en una explosión en “Otherside Lounge” en Atlanta. La policía encontró una segunda bomba y la inactivó antes de que estallara.

O quizás es de aquí: un informe del 2007 de Seguridad Nacional sobre terrorismo, explica que esta es el sello característico de los ataques terroristas de Hamas:

El método que se empleaba era imitar la táctica favorita de Hamas, el “doble golpe;” un artefacto es detonado, y cuando la policía y otros llegan primero al lugar, un segundo y más potente artefacto es detonado para producir más víctimas y sembrar el pánico. Tanto si los terroristas fueron directamente apoyados por Hamas o solamente inspirado por sus acciones, fueron técnicamente eficientes; un experto del FBI recreó un arma similar para probar, y funcionó adecuadamente.

Cuando se describía a Hamas, Seguridad Nacional incluso bautizó esos ataques con un nombre: “el doble golpe.” Independientemente de que sea verdad, esta conducta es algo que el FBI, el Departamento de Seguridad Nacional (DHS por sus siglas en inglés), el Departamento de Justicia (DOJ por sus siglas en inglés) y las cortes federales han denunciado formalmente como terrorismo.

ACTUALIZACIÓN II: Esta semana, del 6 al 11 de febrero estaré hablando en numerosos eventes alrededor del país sobre el estado de las libertades civiles. Estaré en Nueva York, Indiana, Tennessee, Ohia y – para llevar la idea central a la cena anual de la Unión de Libertades Civiles Americana (ACLU por sus siglas en inglés) – en Boise, Idaho. Todos los eventos son abiertos al público. La información de los eventos está aquí.

ACTUALIZACIÓN III: AP reportó la semana pasada que “los oficiales del Premio Nobel de la Paz estaban afrontando una investigación formal sobre acusaciones por las que ellos se habrían alejado de los criterios originales del premio al escoger a ganadores como el Presidente Barack Obama.” Específicamente:

La investigación se da después de insistentes quejas por un investigador noruego sobre la paz que indica que el propósito original del premio fue disminuir el rol del poder militar en las relaciones internacionales.

Si el comité del Condado de Estocolmo, el cual supervisa las fundaciones de la capital sueca, encuentra que el premio no está honorando el legado de Alfred Nobel, tiene la autoridad para suspender las decisiones para premiar que se dieron tres años atrás – aunque esto sería improbable y sin precedentes, como dijo Mikael Wiman, un experto legal trabajando para el condado…

Fredrik Heffermehl, un importante investigador y crítico del proceso de selección dijo a “The Associated Press” el miércoles que “Nobel lo llamó un premio para los campeones de la paz.”

“Y es innegable que él tenía en mente un movimiento pacífico, por ejemplo un desarrollo activo de la ley internacional y las instituciones, un nuevo orden mundial donde las naciones pueden reducir con seguridad los armamentos nacionales” dijo…

“¿Ves a Obama como un promotor de la abolición de lo militar como una herramienta de relaciones internacionales?” preguntó Heffermehl retóricamente.

Esto de hecho es una pregunta retórica.

Este artículo apareció originalmente en Salon.

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La “Unión de Libertades Civiles Americana” (ACLU) sobre Obama y las libertades fundamentales.

Publicado por moncadista en 31 enero, 2012

Glenn Greenwald.

9 de septiembre de 2011.

Traducido del inglés por
El Mundo No Puede Esperar
30 de enero de 2012

Nota editorial de El Mundo no Puede Esperar.
Este artículo fue escrito antes de que Obama firmara como ley el Acta de autorización de Defensa Nacional (NDAA por sus siglas en inglés) a finales de diciembre de 2011.

La “Unión de Libertades Civiles Americana” (ACLU por sus siglas en inglés) decidió usar el décimo aniversario del ataque del 11/9 para hacer un informe exhaustivo sobre la erosión de las libertades civiles justificadas en el nombre del suceso, una erosión que – como documenta – no ha menguado en lo más mínimo, incluso a menudo se ha acelerad, bajo la administración Obama. La organización hoy trata un informe titulado “Un llamado al coraje: reclamando nuestras libertades diez años después del 11 de septiembre; este título pretende subrayar la ironía de que los líderes políticos que se pavonean alrededor como guerreros valientes contra el terrorismo en verdad dependen de un arma principal – sembrar miedo: la ausencia de coraje – para conferir al gobierno con más poderes incluso y a la ciudadanía con menos derechos si cabe. En el país, la “Guerra contra el Terror” ha sido, y continúa siendo, una guerra contra las libertades políticas básicas más que otra cosa. Las cuestiones concretas que aparecen en esta nuevo informe de la ACLU no serán ni mucho menos nuevas para muchos de nuestros lectores, pero dado el estatus de la organización entre los proguesistas así como de los principales grupos defensores de derechos en el país, y debido a que el informe trata estos temas muy por encima, merece mucho la pena subrayar algunos de sus conclusiones clave.

Empecemos con el resumen de la valoración que hace la ACLU sobre lo que el presidente Obama ha hecho con respecto a estos asuntos:

Hace diez años, no podríamos habernos imaginado a nuestro país involucrado en políticas sistemáticas de tortura y asesinatos selectivos, traslado de sospechosos desde otros países y teléfonos pinchados sin orden judicial, comisiones militares y detención indefinida, vigilancia política y discriminación religiosa. Esas políticas no sólo estaban completamente reñidas con nuestros valores, sino que participando en ellas, tensamos las relaciones con nuestros aliados, damos una herramienta de propaganda a nuestros enemigos, socabamos la confianza de las comunidades cuya cooperación es esencial para luchar contra el terrorismo, y desviamos recursos ya de por sí escasos dedicados a defender la ley. Algunas de estas políticas se han parado. La tortura y el traslado de sospechosos desde otros países ya no son oficialmente consentidos. Pero muchas otras medidas – detención indefinida, asesinato selectivo, juicios por comisiones militares, vigilancia sin garantías, y discriminación racial – siguen siendo elementos clave de nuestra estrategia de seguridad nacional hoy.

La semana pasada, el principal abogado y veterano de la CIA con 34 años de servicio, John Rizzo, explicaba en PBS Frontline que Obama no ha cambiado virtualmente ninguna de las políticas de Bush en ese area, y esta semana, la Unión de Libertades Civiles Americana (ACLU por sus siglas en inglés) explica que “hoy la mayoría de las políticas (de Bush) siguen siendo elementos clave de nuestra estrategia de seguridad nacional.” En algún momento muy pronto, será imposible que los más leales de ambos partidos puedan negar esta verdad básica sin echarse a reir, ya que ambos han sido entusiastas, cada uno por sus propias razones, en denegarla (e incluso las dos diferencias citadas allí, si bien son positivas, son ampliamente exageradas por los defensores de Obama: las técnica de torturas autorizadas por Bush ya no estaban siendo utilizadas y los centros clandestinos de detención estaban vacíos cuando Obama tomó posesión; al contrario, hay claras evidencias de que la administración Obama continúa usando la tortura de manera indirecta y el traslado de prisioneros a los centros de detención clandestinos de manera indirecta también).

La ACLU entonces subraya una de las más perversas, aunque reveladoras, ironías en la opinión sobre libertades civiles del Partido Demócrata en la era Obama: la manera en el que el simple intento de Bush de encarcelar a ciudadanos de los EEUU sin el debido proceso (o simplemente escuchas secretas a ciudadanos) dio lugar a semejante escándalo, mientras que el que Obama reclame el derecho a asesinar ciudadanos estadounidenses sin el debido proceso no ha provocado literalmente ninguna protesta:

De esa manera un ciudadano estadounidense detenido por militares y llevado a una cárcel en Nueva York, señalado por el Presidente Bush como un “combatiente enemigo”, y encerrado en un calabozo de la marina sin cargos o juicio. De esa manera el presidente Bush, echando mano de poderes de guerra y en secreto se declara con autoridad para violar las prohibiciones del Congreso e ignorar la necesidad de autorización judicial para ordenar el seguimiento electrónico de ciudadanos americanos. De esa manera el presidente Obama echó mano de una autoridad sin restricciones para usar fuerza letal contra ciudadanos estadounidenses, lejos de cualquier campo de batalla, en base a su propia y unilateral determinación de que el ciudadano supone una amenaza a la nación. Y de esa manera el Congreso aprobó leyes para poder detener prisioneros en Guantánamo de manera indefinida, incluso aunque la prisión sea una mancha en la conciencia y la historia de nuestra nación y una herramienta de reclutamiento para nuestros enemigos.

De manera crítica la ACLU pone énfasis en que esta fijación de Obama – los programas ampliamente expandidos de asesinar selectivamente a ciudadanos estadounidenses lejos de cualquier campo de batalla – es una amenaza al estado de derecho, y por lo menos tan peligroso como cualquier política implementada por Bush/Cheney:

“Ninguna política de seguridad nacional supone una amenaza tan grave a los derechos humanos y al estado de derecho internacional que el asesinato selectivo, porque el gobierno utiliza la autoridad que se le ha dado para imponer un sentencia de muerte extrajudicial a gente – incluyendo ciudadanos estadounidenses – localizados lejos de cualquier campo de batalla.”

Bajo el programa de asesinatos selectivos empezado por la administración de Bush y ampliamente expandido por la administración Obama, ahora el gobierno recaba “listas negras” secretas de sus objetivos, y por lo menos algunos de esos objetivos permanecen en esas listas durante meses al mismo tiempo. Por definición esos objetivos no pueden siempre suponer amenazas “inminentes”. Al mismo tiempo, el gobierno ha rechazado incluso revelar los criterios legales que utiliza para decidir a quién va a matar. El público americano no tiene manera de saber si el programa de asesinatos selectivos es legal, y mucho menos si en concreto la gente que el gobierno mata en el nombre de nuestra seguridad realmente representa una inminente amenaza a nuestra nación. Sin embargo nosotros sabemos, que en la década que va desde el 11 de septiembre, el gobierno ha señalado repetidamente a gente como terrorista – incluyendo en Guantánamo – y sólo más tarde hemos encontrado (o una corte ha encontrado) que las pruebas del gobierno eran exageradas, erróneas, o no existentes. Si conferimos al gobierno de una autoridad sin control para imponer sentencias de muerte de personas que están lejos de cualquier campo de batalla y que no han sido nunca condenadas o ni siquiera acusadas de un crimen, es inevitable que – a pesar de las afirmaciones no verificables del gobierno de lo contrario – que gente inocente sea ejecutada.

Para todo lo que se dice sobre que Bush y Cheney volvieron a los EEUU en un estado granuja, aquí está el resultado aumentado de la política de Obama:

En los últimos diez años, América se ha convertido en una legalidad internacional atípica al invocar el derecho a usar la fuerza letal y la detención indefinida contra sospechosos de terrorismo fuera de los campos de batalla. Si seguimos afianzando la militarización de nuestros esfuerzos anti terroristas, nuestra nación arriesga en convertirse en un paria legal, en detrimento de esos esfuerzos.

La ACLU entonces dedica un capítulo entero al modo en que la inmunidad para los torturadores americanos – conferida conjuntamente por el presidente Obama y una rama judicial dócilmente respetuosa al llamado de Obama Bush al secreto de Estado – ha contaminado y degradado todo el sistema judicial y ha hecho que la futura reintroducción de la tortura sea virtualmente inevitable:

“Hoy tenemos una situación general que debería ser motivo de vergüenza para todos los americanos: ni una sola víctima del régimen de torturas de la administración de Bush ha estado ante un tribunal. Y ni un solo tribunal que se ha atrevido con un pleito sobre tortura ha apuntado a la cuestión clave de si los derechos legales de la víctima fueron violados.

Entonces se está produciendo el señalamiento de musulmanes americanos por algunas de las acciones más invasivas y reductoras de derechos de las últimas décadas. La ACLU explica: “Ninguna área de la sociedad civil musulmana de América no se vio afectada por las acciones discriminatorias e ilegales durante los años del gobierno de Bush… Resumiendo, la administración de Bush usó la discriminación religiosa, racial y de nacionalidad como una de las principales herramientas de la lucha antiterrorista de esta nación.” ¿Y ahora?

Con un alarmante amplitud, la administración de Obama ha continuado utilizando la discriminación como una política oficial del gobierno.

Un capítulo separado lo dedican a lo que la ACLU llama “Una masiva y descontrolada sociedad vigilada.” Explica: “Usando la autoridad del Acta Patriótica, la Administración de Bush empezó – y la Administración Obama ha continuado – llevando a cabo una intensiva vigilancia “preventiva” de americanos inocentes sin una revisión judicial.” Y “el resultado es una sociedad vigilada a nivel nacional en la que el derecho a la privacidad de los americanos está sitiado como nunca antes.” Pero poco se sabe sobre lo que exactamente el gobierno está haciendo con esto, inexplicablemente a escondidas – es lo que el Washington Post llama “América máximo secreto” – por esto:

La administración Obama, como la administración Bush antes, ha usado excesivo secretismo para esconder una posible inconstitucionalidad de la vigilancia.

Este “Estado de Vigilancia”, al igual que otras muchas políticas antiterroristas de Bush/Obama, se justifica por una interminable plan para sembrar miedo. Porque además del enriquecimiento de la industria estatal de seguridad privada (ved aquí y aquí), su propósito real – como ya expresé la semana pasada – es este:

Demasiado a menudo, la vigilancia gubernamental después del 11-9 ha señalado a gente sólo por expresar sus opiniones políticos o por protestar las políticas del gobierno. La ACLU ha documentado ejemplos de espionaje político, monitorización y acoso a los americanos basados en sus actividades, que están protegidas por la Primera Enmienda, por parte de los oficiales locales, estatales y federales de al menos 33 estados y el distrito de Columbia62. El gobierno ha espiado a grupos de minorías raciales y religiosas y a comunidades organizadas, grupos universitarios, reservistas militares cuando llaman a sus familias a casa, periodistas, cooperantes, activistas políticos, y muchos otros63.

Pero la principal causa de esta continuidad Bush-Obama ha sido que ambos presidentes han adoptado rotundamente la misma teoría de la guerra contra el terrorismo- el ilimitado campo de batalla global y el resultante poder sin restricciones para actuar en cualquier parte del mundo sin límites – lo que tuvo mucha controversia durante la presidencia de Bush pero que se ha convertido en la línea principal, de consenso bipartidista:

Por supuesto, no son sólo algunos en el Congreso que han adoptado una guerra contra el terrorismo mundial. Desde el 11 de septiembre, no ha habido más algo más dramático o con un desarrollo con consecuencias que la controversia entre las administraciones de Obama y Bush de que Estados Unidos está metido en un conflicto armado global contra entidades terroristas definidas con poco rigor y las indefinidas “fuerzas aliadas”. Las políticas más concretas que se han seguido con esta construcción son la detención militar indefinida y el asesinato selectivo de civiles lejos de cualquier campo de batalla convencional o teatro de operaciones.

Apuntando a esa teoría central de ambos presidentes, la ACLU resuelve una de las reivindicaciones más erróneas de los defensores de Obama: que el fracaso del presidente en cerrar Guantánamo se debe exclusivamente al obstruccionismo del Congreso; de hecho, mucho antes de que el Congreso hiciera nada con respecto al campo, el presidente anunció su intención de continuar con la injusticia principal – la detención indefinida – aunque en un escenario diferente:

Pero la promesa del presidente Obama de cerrar Guantánamo fue minada por él mismo en mayo del 2009 al anunciar una política que consagraba en Guantánamos el principio detención indefinida militar sin cargos o juicio6.

Durante la era Bush, las acciones y condenas de la ACLU recibieron una atención amplia y positiva de los progresistas. Eso, por supuesto, no es verdad ahora, y este mordaz y crítico reportaje será probablemente ignorado en la mayoría de esos círculos, igual que lo ha sido este comentario realmente destacable del director ejecutivo de la ACLU. Y como siempre, cualquiera que pida con insistencia que se preste atención a estos hechos se encontrará con la exigencia de que la mirada tiene que desviarse en cambio a qué miedo dan Sarah Palin Christine O’Donnell Michele Bachmann Rick Perry, y después esto se desvanecerá tan alegremente en una nube de electoralismo partidista incluso cuando a las elecciones les faltan más de un año.

De una manera u otra, este autoritarismo avanza de manera sigilosa, sin restricciones y sin disminuir, y es ahora – más que en la esfera del ala derecha republicana – con un completo consenso bipartidista. Realmente no entiendo cómo los progresistas piensan que se les va a tomar en serio la próxima vez que haya un gobierno republicano e intenten resucitar su fingida preocupación por esas cuestiones; serán tan creíbles como los conservadores que pretenden ser guerreros del déficit y de un gobierno comedido sólo cuando es el otro partido el que está en el poder.

Pero incluso eso últimamente importa poco: tan afianzado está el militarismo institucional, el secretismo, la vigilancia y el autoritarismo que incluso si hubiera un gran debate público sobre ello, como hubo durante la presidencia de Bush, este sistema difícilmente se vería afectado, ni mucho menos amenazado. El gobierno y otras facciones de poder – especialmente aquellas amenazadas por la posibilidad de descontento y agitación social – no renuncian a este tipo de autoridad a menos que se les fuerce a ello.

ACTUALIZACIÓN: Mañana por la mañana, empezando alrededor de las 11.20, estaré en el programa de la radio pública nacional (NPR por sus siglas en inglés)On Point, hablando del 11 de septiembre y las libertades civiles, junto con Dana Priest del Washington Post, que estará desde el principio del programa hablando sobre “la América del Máximo secreto”.

ACTUALIZACIÓN II: Donald Rumsfeld se ha convertido en la última figura de la derecha – entre muchos – en colmar de alabanzas al presidente Obama sobre las políticas de libertades civiles y terrorismo ( h/t flellis):

El anterior secretario de defensa Donald Rumsfeld le dice al presidente Obama que ha tenido que aceptar buena parte de la doctrina Bush por necesidad, a pesar de que lo que prometió durante la campaña en el 2008…

“Han terminado dejando Guantánamo abierto no porque les guste – a nosotros no nos gustaba tampoco – sino porque no pudieron pensar en una solución mejor,” dijo Rumsfeld a Greta Van Susteren de las noticias de la Fox el martes…

“Es lo mismo que con el Acta Patriótica, las comisiones militares y la detención indefinida. Todas esas cosas fueron criticadas pero hoy todavía están activas dos años y medio más tarde porque son la mejor alternativa a las demás opciones – y de hecho están sirviendo para mantener a América más segura,” dice Rumsfeld.

Igual que nadie podría haber fortalecido el formato antiterrorista de Bush/Cheney en el modo que Obama lo ha hecho, de igual manera nadie habría podido darle confirmación a esas políticas como él lo ha hecho.

Este artículo apareció originalmente en Salon.com el 7 de septiembre de 2011.

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La maldad de la detención indefinida y aquellos que quieren sacarla de la agenda.

Publicado por moncadista en 22 enero, 2012

8 de enero de 2012
Glenn Greenwald

Traducido del inglés por
El Mundo No Puede Esperar
22 de enero de 2012

Este miércoles se cumplirá el décimo aniversario de la inauguración del campo de prisioneros de Guantánamo. En el New York Times, un antiguo prisionero del campo, Lakhdar Boumediene, escribe un increible y poderoso artículo de opinión donde vuelve a contar la flagrante injusticia que supuso su detención sin el debido proceso y que duró 7 años.

Desde el principio quedó claro que las acusaciones contra el ciudadano bosnio – que en el momento de los ataques del 9-11 era director de la Sociedad de la Luna Roja Creciente llevando ayuda humanitaria a niños bosnios – eran falsas; de hecho, un alto tribunal en Bosnia investigó y le retiró los cargos americanos de terrorismo. Pero las fuerzas de EEUU lo secuestraron de todas maneras, lo ataron, lo mandaron a Guantánamo y lo encerraron durante siete años sin juicio.

En septiembre del 2006, el Congreso de EEUU aprobó el Acta de las Comisiones Militares (MCA de sus siglas en inglés) el cual, entre otras cosas, no sólo autorizaba la detención de sospechosos de terrorismo sin un juicio, sino que incluso negaba explícitamente a todos los detenidos en Guantánamo el derecho al Habeas corpus: el procedimiento por mandato constitucional permite a los prisioneros al menos la posibilidad para convencer a un jurado de que están siendo erróneamente retenidos. Las audiencias de Habeas protegen mucho menos que un juicio completo: el gobierno no necesita convencer a un jurado bajo la duda razonable de que alguien es culpable, sino que apenas tienen que presentar algunas pruebas creíbles para justificar el encarcelamiento. Pero el MCA denegaba incluso los derechos de habeas a los detenidos.

Sólo una vez la Corte Suprema de EEUU, en una decisión del 2008 llevando el nombre de Boumediene, sentenció que la disposición del MCA denegando el habeas era inconstitucional, y que los detenidos de Guantánamo tenían derecho a una revisión del habeas corpus. Esto hizo que al final se le requiriera al gobierno de EEUU a enseñar esas pruebas contra Boumediene ante una corte de verdad. 43 jueces federales designados por Bush después sentenciaron que no había ninguna prueba creíble que sustentara las acusaciones contra él, y fue finalmente liberado en mayo de 2009. Por favor primero leed el corto pero apasionante relato de lo que esta detención indefinida le hizo a su vida, y después considerar los siguientes puntos:

(1) Desde la decisión de la Corte Suprema sobre Boumediene, a docenas de detenidos de Guantánamo como Boumediene se les permitió tener una revisión de su caso por una corte federal para ver si había alguna prueba creíble contra ellos, y la gran mayoría de ellos ganaron los casos porque no había ninguna prueba (hubo un momento en el que el 75% de los detenidos prevaleció aunque el porcentaje es ahora algo más bajo). Si el Acta de las Comisiones Militares hubiera sido ratificada como constitucional, Boumedien – y docenas de otros inocentes detenidos que han sido liberados de Guantánamo – sin duda estarían ahora encarcelados indefinidamente.

Mírenlo de otra forma, si aquellos que votaron por el MCA hubieran hecho lo mismo– y eso incluye todos los Senadores republicanos excepto Lincoln Chafee junto con 12 Demócratas, inluyendo Jay Rockefeller, Debbie Stabenow, Robert Menendez, Frank Lautenberg, y en actual Secretario de Interior Ken Salazar – entonces Boumediene y docenas de otros detenidos inocentes estarían erróneamente encarcelados. Además, los Demócratas tenían 46 senadores en ese momento y podrían haberlo intentado bloquear pero no lo hicieron, es más, muchos Demócratas que incluso votaron contra la reforma de ley nombraron a John McCain como su negociador y estaban preparados para votar por la MCA hasta que en el último fin de semana se hicieron algunos cambios que aunque no estaban relacionados, lo hicieron sin su participación y les ofendió ese procedimiento. Como el artículo de opinión de Boumediene refleja, actuar para dar la potestad al Presidente de encarcelar gente indefinidamente sin cargos es una de los pasos más peligrosos y perjudiciales que un gobierno pueda tomar, y precisamente el Congreso de los EEUU en 2006 hizo exactamente eso.

(2) La decisión de la Corte Suprema sobre el caso Boumediene fue con una votación 5 contra 4; por lo que 4 Jueces de la Corte Suprema de los EEUU votaron por mantener la constitucionalidad del encarcelamiento indefinido de seres humanos, probablemente de por vida, sin ni siquiera las mínima protección de la audiencia de habeas. Si Anhonny Kennedy hubiera votado con sus colegas conservadores, no sólo Boumediene y docenas más estarían todavía erróneamente encarcelados, sino que el poder con el que los EEUU ha oprimido por tiempo a sus ciudadanos es el sello distintivo que define a la tiranía – la potestad para encarcelar sin el debido proceso – habría sido totalmente consagrado mediante una ley americana.

(3) Después del caso Boumediene, la detención indefinida sigue siendo una parte clave de la política de Obama. El Departamento de Justicia (DOJ por sus siglas en inglés) de Obama ha argumentado repetidamente que las reglas que se aplicaron a Boumediene no deberían ser aplicadas en Bagram, donde – la administración Obama insiste – se tiene la potestad para encarcelar a gente sin el debido proceso, ni siquiera con audiencia de habeas; el Departamento de Justicia (DOJ) de Obama al final logró tener ese poder consagrado. Obama ha propuesto una ley para darle a él plenas facultades “para detener de manera prolongada” de manera que se pueda permitir que sospechosos de terrorismo sean encarcelados sin juicios. Su plan para cerrar Guantánamo implicaba una mera relocalización de su sistema de detención indefinida a suelo Estadounidense, donde docenas de detenidos, por lo menos, continuarán encarcelados sin juicio. Y por supuesto acaba de firmar la ley que regula el Acta de autorización de defensa nacional (NDAA por sus siglas en inglés) que contiene – como refleja el ACLU- “una disposición que ampliamente permite la detención indefinida en cualquier parte del mundo,” lo que quiere decir – como dice Human Rights Watch – que “el Presidente Obama quedará en la historia como el presidente que consagró como ley estadounidense la detención indefinida sin juicio.” Esos mantenidos en Guantánamo continuarán recibiendo por lo menos la audiencia de habeas, pero no aquellos mantenidos en otras prisiones de la Guerra contra el Terror americana. Leer el artículo de opinión de Boumediene para ver por qué esto es tan detestable.

(4) Como se aproxima un año electoral, cada vez se está volviendo más común una táctica tan repelente como estrambótica y evidente en sí misma utilizada por algunos militantes Demócratas contra aquellos que como nosotros insistimos que temas como el de la detención indefinida (junto con el asesinato de civiles que se está dando en el mundo musulmán) merece una prioridad máxima. El argumento es que poner el énfasis en esos asuntos es perjudicar al Presidente Obama (porque él es responsable de la detención indefinida, la muerte de bastantes civiles, y las agresiones con riesgo de guerra) mientras se ayuda a los candidatos competidores (como Gary Johnson o Ron Paul) quienes vehementemente se oponen a esas políticas. Así que, sigue este razonamiento, reivindicar que temas como la detención indefinida y la muerte de civiles sea prioritario en la valoración de la carrera presidencial significa subordinar la importancia de otros asuntos como el aborto, la igualdad de los gays o los derechos civiles en el país, cuestiones en las que Obama y los Demócratas son mejores. Muchos de estos comentaristas insinúan de manera muy fuerte, o ahora incluso abiertamente plantean, que sólo hombres y blancos están dispuestos a discutir por este esquema de prioridades porque los asuntos a los que se les ha quitado prioridad no les afectan. Pueden ver aquí (Megan Carpentier), aquí (Katha Pollitt) y aquí (Dylan Matthews) como tres de los muchos ejemplos de esta insinuación acusatoria y grotesca.

Hay muchos errores que llaman la atención en su táctica para dividir. Uno, depende de la distorsión deliberada y a gran escala del argumento que se ha hecho; demandando que los temas como la detención indefinida, la muerte de civiles y la guerra agresiva sean temas de alta prioridad en la carrera presidencial no abogan, ni de lejos, por quitarle prioridad a otros asuntos. Otro, muchas mujeres y minorías étnicas y raciales – así como los gays americanos – están dando argumentos similares sobre la necesidad de que estos temas reciban suficientes atención en las elecciones.

Y más importante, es extremadamente irracional defender que el interés personal o los “privilegios” llevarían a alguien a priorizar asuntos como la detención indefinida y las bajas civiles ya que los que están siendo acusados y que defienden las libertades civiles o están en contra de la guerra es extremadamente improbable que se vean implicados en los abusos por los que protestan. No son hombres blancos la mayor parte de los que están siendo detenidos indefinidamente, a los que se les destruye sus casas y coches con aviones no tripulados – las víctimas de esas políticas son gente como Boumediene, o Gulet Mohamed, o José Padilla, o Awal Gul, o Sami al-Haj, o Binyam Mohamed, o aldeanos afganos, o familias paquistaníes, o adolescentes yemenís.

Veamoslo de otra manera, cuando empleas la mayor parte de tu tiempo trabajando contra las injusticias impuestas casi exclusivamente sobre las minorías y los marginados – como hace cualquiera que trabaja en temas de libertades civiles y guerra – es reprobable para cualquiera utilizar ese tipo de tácticas acusatorias, todo al servicio del objetivo vacío de la aplicación de la lealtad partidista. Precisamente esos que actúan por privilegiados intereses propios querrían quitar prioridad a esos asuntos en la campaña presidencial, no insistir en su vital importancia.

Y este es el verdadero punto aquí: lo más retorcido de los que emplean estas tácticas con fines partidistas es lo fácil que podría ser utilizadas contra ellos, en lugar de por ellos. Todos los autores de los tres ejemplos acusatorios mencionados más arriba (Carpentier, Pollitt y Matthews) – así como todos esos Demócratas que se han hundido por argumentar explícitamente que esos asuntos no tienen importancia – son blancos y no musulmanes. Para aplicar su degradada retórica a ellos, uno podría fácilmente decir:

Desde luego que no consideran que la detención indefinida, las invasiones y ocupaciones, y la matanza de civiles estén descalificando a un Presidente o incluso mereciendo mucha atención en la elección presidencial – por supuesto ellos pedirán que todo el mundo apoye fielmente al Presidente que continúa haciendo todas esas cosas de manera agresiva – porque, como no musulmanes, ellos no son los que serán encarcelados por años sin juicio o un avión de EEUU o un ataque aéreo no hará pedazos a sus niños, entonces ¿qué les importa?

No utilizo ni apoyo ese desafortunado razonamiento, pero esos que lo hacen – como los autores de las acusaciones que enlazo más arriba – deberían haberlo aplicado a ellos mismos y a sus prioridades políticas; merecen cosechar lo que están sembrando.

Es más, el Washington Post tiene un excelente artículo sobre los millones de civiles muertos que EEUU ha causado en las últimas décadas y cómo firmemente esos civiles muertos son ignorados en el discurso político y mediático en EEUU. El artículo es de John Tirman, el director ejecutivo y principal científico de investigación en el Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT por sus siglas en inglés), en el Centro de Estudios Internacionales, que acaba de publicar un libro sobre ese tema. Una de las principales razones por las que esos muertos reciben tuna prioridad tan baja es porque los americanos no se ven afectados por esas bajas y pueden así quitarles prioridad como aberrante.

Esto explica mucho de nuestra respuesta a la violencia en Corea, Vietnam, Irak y Afganistán. Cuando la guerra iba muy mal y la violencia iba en aumento, los americanos tendían a ignorar o incluso culpar a las víctimas. El público descartaba a los civiles porque sus altas tasas de mortalidad, desplazamiento y ciudades destruidas no concordaban con nuestra idea de las misiones y del papel de EEUU en el mundo.

Esas actitudes tienen consecuencias. Tal vez la más importante – aparte de las tensiones creadas con los gobiernos anfitriones, que han hecho bastante ruido protestando por las bajas civiles – es que la indiferencia da permiso a nuestros militares y líderes políticos para buscar más intervenciones.

Para apelar a las tácticas acusatorias y explosivas de Megan Carpentier, Katha Pollitt, Dylan Matthews y otros acusadores que se enlazan más abajo: es mucho más fácil ver esas políticas como no descalificadoras e insistir en quitarles prioridad en favor de otras políticas porque sus privilegios de blancos y no musulmanes significa que ellos no son los que van a ser detenidos indefinidamente, asesinados sin el debido proceso, ni sus casas y niños serán objetivo de aviones no tripulados y bombas de racimo. Los musulmanes tienen momentos más difíciles, consintiendo tan alegremente esos abusos – como hacen los nos musulmanes que son capaces de protestar por las graves injusticias incluso cuando no están directamente afectados por ellas. De nuevo, esta no es una forma de razonar que yo acepto o uso – podría haber todo tipo de razones por las que alguien querría que esas políticas fueran no prioritarias o por lo menos que no sean vistas como descalificadas bajo indiferencia basada en el egoísmo y los privilegios – pero esos que vomitan ese tipo de calumnias deberían entender qué fácilmente se les puede someter a esas mismas acusaciones.

Al final, realmente no es tan complicado entender por qué tanta gente considera esos asuntos tan fundamentales. Esos luchando por entenderlo deberían leer el artículo de opinión de Lakhdar Boumediene. O esta historia y este artículo de opinión sobre un chico de 16 años y su primo de 12 a los que se les quitó la vida cuando el de 16 años fue atacado (en secreto y sin ningún control) con un ataque desde un avión no tripulado en Pakistán. O estos descubrimientos recién documentados de abusos que están ocurriendo a detenidos en Bagram. O las docenas de mujeres y niños yemeníes asesinados por una bomba de racimo de EEUU. O el proceso secreto por el que el actual Presidente ha tomado la potestad unilateral para poner como objetivo a ciudadanos estadounidenses para asesinarlos.

Hay muchas razones por las que uno podría insistir en que hay que poner atención a estos asuntos, incluso en un año electoral. Como expliqué en mi respuesta al modesto ataque de Carpentier en Guardian, el interés propio y los “privilegios” no están entre ellos. Si acaso, es probable que esos rasgos produzcan exactamente la reacción contraria, por ejemplo que esos asuntos no sean priorizados porque dan más poder al partido político propio o que preocuparse sobre asuntos que lo dañan personalmente es el objetivo predominante.

Este artículo apareció originalmente en Salon.com

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