De la Ideología
Definición de la RAE:
1. f. Doctrina filosófica centrada en el estudio del origen de las ideas.
2. f. Conjunto de ideas fundamentales que caracteriza el pensamiento de una persona, colectividad o época, de un movimiento cultural, religioso o político, etc.
Esto último es lo que normalmente entendemos como ideología. ¿Y tú de que ideología eres?, pues yo soy fascista, o de izquierdas, etc.
Definir algo como la ideología, a partir de ahora en mayúscula, es de esas paradojas cíclicas. Decía un profesor de fisiología: “nunca podremos comprender totalmente nuestro sistema nervioso, porque necesitaríamos un sistema nervioso más complejo para hacerlo.”
¿Podemos definir, con palabras, un concepto que nos condiciona? Esa definición estará condicionada por nuestra Ideología. Y es cierto, pero no importa. Entendamos que esta definición no es absoluta, no está “cosificada”, no es metafísica. Es una definición en movimiento, material y concreto, que cambia “al ritmo de la lucha de clases”. Por tanto, que la definición esté influenciada por ella misma no sólo no importa sino que la enriquece.
¿qué es lo que hace que un trabajador en cualquier parte del mundo soporte el despertador todas las mañanas de su vida durante 50 años?
Ales dice:
¿Qué ocurre cuando decimos: “la ideología es una práctica”?
Bueno, como yo lo he entendido siempre, más que “una” práctica es “la” práctica.
Los 3 niveles de la lucha de clases, (que sipolítico, económico, e ideológico), no son 3 niveles paralelos. El ideológico se entremezcla y, se dice a menudo, “cohesiona” los otros.
Yo, para poder entrar aquí, en esta discusión, hablaría de lucha de clases pero sin teenr que definirla, que creo que nos pierde un poco, sino de otra forma, intentaría llevarlo a otro plano y diría: siempre hay una resistencia.
¿Alguien puede discutirme eso? Sí, es una trampa porque no aclaro ni de qué tipo ni contra qué ni por parte de qué. Es una trampa, pero prometo que no es el final de un camino.
Althusser insiste en “Lo que no puede durar en el PCF” en que la “conciencia revolucionaria” en las masas no se consigue mediante la propaganda. Y durante mucho tiempo he creido (confiado) en que ese cambio de “clase en sí a clase para sí” de Lenin se llevaba a cabo mediante la práctica. Vamos, los explotados mediante sus reivindicaciones económicistas aliñadas con un buen panfleteo revolucionario verían la luz y se pasarían al bando correcto. Esto presupone un concepto de Ideología erroneo, sería la Ideología Alemana.
En la figura de la izquierda vemos que el efecto ilusorio se produce en la superestructura (Ideología con muchas comillas), para mí esto viene a significar lo que se ha dicho miles de veces, la gente está engañada (estos medios de comunicación…). Por ello una y mil veces nos hemos dado de bruces con un muro, el de que la “mentira” no es tal, sino que el efecto ilusorio está en la misma estructura. Ese engaño se objetiviza, se hace general y lo que es más importante condiciona la vida de la gente.
El efecto más clásico y fácil es el de Feuerbach: El Dios feudal es una invención del ser humano, pero al objetivizarse, al ser tan “real”, al cosificarse, forma parte entonces de la estructura y condiciona entonces las relaciones “sociales” (no sé si decir las relaciones de producción).
Marx pone el ejemplo de la cámara oscura en El Capital porque se refiere al fetiche de la mercancía, a la que se le atribuye un valor intrínseco, ese valor es un “invento” humano que como si de Dios se tratara pasa a formar parte de la estructura. O sea, realmente en el capitalismo la mercancía tiene un valor intrínseco, igual que en el Feudalismo Dios existía! Ahora podríamos decir que el papel de Dios, almenos en nuestro país, está en la superestructura, la Iglesia es un Aparato ideológico de Estado.
¿Qué implicaciones prácticas tiene esto? Cuando aspiramos a formar una organización revolucionaria tenemos que tenerlo en cuenta, porque SÓLO con la ruptura de la estructura, o la creación de una estructura nueva será permeable entonces la propaganda revolucionaria.
En nuestro entorno percibimos distintos grados de conciencia de clase, desde el que agradece el trabajo con alegría, hasta los que saben de su situación precaria. Pero ser conscientes de que el valor de las mercancías es restada a nuestra vida, de que sólo es posible el cambio mediante la organización democrática de los trabajadores, necesita de la organización democrática de los trabajadores. Parece una incongruencia, pero la propaganda revolucionaria apenas caló en la rusia de principios de siglo hasta que se organizaron los soviets, que eran una forma alternativa de poder, o sea, se estaba rompiendo la estructura antigua. Antes, se tenía conciencia de la mísera situación de existencia, pero lo único que se pretendía era mejorarla, y por eso lo que se hacía era pedírselo al zar, ver “domingo sangriento“. Era por decirlo de algún modo, una reivindicación sindical.

